Aprendiendo a VivirGente PV

El cambio constate, invitación al reajuste.

El mundo moderno nos requiere actualizados en todos los sentidos, no sólo en el ámbito tecnológico; y para esto es indispensable que de manera intermitente hagamos reajustes en nuestras vidas.

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Por Mtra. Hania B. Sosa Contreras

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Conforme pasan las generaciones, las familias se ven enfrentadas ante situaciones conflictivas que necesitan resolver, y para las cuales no se sienten preparadas debido a que en sus etapas de formación, no existían las mismas costumbres, los mismos avances tecnológicos o las mismas actividades que tenemos ahora.

Los niños y jóvenes de hoy son muy distintos de los hijos que fuimos nosotros; al igual que nosotros, fuimos diferentes hijos de lo que fueron nuestros padres. Las generaciones han cambiado y lo seguirán haciendo.

La sociedad actual vive con más rapidez de lo que se vivía hace 30, 40 o 50 años. La información puede darle la vuelta al mundo en un solo día. Esto hace que, como consecuencia, las cosas que sabemos, las cosas que hacemos, las herramientas que utilizamos y nuestras formas o métodos para resolver los problemas, dejen de ser efectivos más rápido de lo que quisiéramos.

Este hecho sucede en cualquier ámbito: al interior de los hogares, en las empresas con sus empleados y productos, en  las relaciones de pareja, con los profesores al interior de las aulas. Puede suceder en cualquier lugar.

Cuando no le prestamos atención a estos cambios, cuando les restamos importancia y pensamos que las cosas debiesen continuar de la misma manera, nos volvemos rígidos como los árboles, pero la actualidad nos implica tener la disposición de movernos, de ser flexibles y adaptables.

Los avances tecnológicos llegan a nuestras vidas a una velocidad acelerada y cada vez será más veloz. Los aparatos que utilizamos: las computadoras, los celulares, los juegos de video, llegan con novedades que nos invitan a adquirirlos, llamando nuestra atención ofreciéndonos estar a la vanguardia, y la mayoría de nosotros caemos en la trampa más de una vez y por lo menos una vez al año.

¿Por qué entonces si somos capaces de actualizar nuestros aparatos cada año, no hacemos lo mismo con lo que sabemos acerca de nosotros mismos o de nuestros seres queridos?

¿Cuándo fue la última vez que te sentaste a platicar con tu pareja, hijos, padres o amigos acerca de sus nuevos aprendizajes?, ¿cuándo fue la última vez que revistaste si existen nuevas formas de resolver los problemas que te aquejan?  Sería maravilloso que así como nuestras aplicaciones se actualizan periódicamente, nosotros hiciésemos lo mismo con herramientas y estrategias para la vida. Sin embargo, lo que comúnmente nos ocurre es que no nos percatamos de que nuestros métodos están dejando de funcionar, y a pesar de eso seguimos usando las mismas estrategias sin obtener los resultados deseados.

En psicoterapia es frecuente escuchar que las familias llevan meses o años usando una misma forma para “tratar” de resolver sus problemas y no lo han conseguido; no obstante continúan haciéndolo de la misma manera hasta que por alguna razón deciden preguntar o buscar ayuda.

El mundo moderno nos requiere actualizados en todos los sentidos, no sólo en el ámbito tecnológico; y para esto es indispensable que de manera intermitente hagamos reajustes en nuestras vidas que nos conduzcan a sentir que nuestro día a día fluye, que funciona lo que hacemos (así como en las nuevas versiones de nuestras aplicaciones o programas) para hacer de nuestras experiencias, momentos disfrutables.

No podemos pretender que lo que a nuestros padres les funcionó con nosotros, funcione de igual manera con nuestros hijos; así también ellos requerirán adquirir recursos novedosos cuando les toque formar a su propia descendencia.

Renovarte y reajustarte es a lo que nos invita un mundo en cambio constante.