Vallarta hoy:

Realidades alternativas 8, La palabra

Si la mente humana es capaz de tener algún efecto sobre la materia, si de verdad es posible tener acceso a una realidad alternativa, será a través de la palabra.

 

Encontramos en el libro de Génesis, que todo fue creado por la palabra: “y dijo Dios: sea la luz, y fue la luz”, “Dijo Dios: Produzcan las agua seres vivientes”, dijo Dios: “hagamos al hombre a nuestra imagen” así, en cada caso enunció su palabra diciendo lo que habría de crear. La palabra es pues el medio requerido para expresar la fe. Se pueden leer innumerables libros sobre el poder de la palabra. Desde el momento en que asignamos el nombre a algo, a cualquier cosa, ésta comienza a existir, al menos en nuestra mente. El concepto antecede a la creación, cada diseño imaginado lleva un nombre. La palabra es el origen de todo.

 

La palabra puede ser hablada o escrita. La palabra escrita da permanencia al concepto, y puede ser igualmente fuerte y capaz de efectos demostrables aún a nivel básico, con experimentos rudimentarios. Hoy día es común el usar expresiones positivas para remediar alguna situación o procurar un logro. En los deportes, las palabra de aliento gritadas desde las gradas o cantadas por lo que apoyan a un equipo, tienen efectos apreciables sobre los deportistas.

 

Los nocivos efectos de las agresiones verbales sobre las personas también conocidos: desde una baja autoestima, hasta las adicciones o aún el suicidio.

 

El poder de la palabra sobre las plantas es para muchos demostrable. Muchos que cultivan plantas en casa aseguran que platicarles cosas buenas les hace crecer mejor. Sobre ésta línea, tal vez los experimentos  más fáciles de reproducir sean los realizados por el Dr. Masaru Emoto, quien  diciéndole al agua palabras positivas como amor, paz o alegría produce cristales muy armoniosos al congelar el agua, mientras que los conceptos opuestos como odio, guerra y tristeza resultan en cristales amorfos sin orden estético. Emoto extendió sus experimentos a la palabra escrita, poniendo sobre vasos con agua conceptos positivos en unos, negativos en otros. El experimento resultó al igual que el de la palabra hablada.

 

Aquí confieso, consciente de que algunos de mis amigos académicos podrían burlarse tachándome de loco e ingenuo, que la tentación por repetir un experimento tan sencillo fue demasiada para mí. En días difíciles me animé a escribir palabras de aliento y éxito sobre el vaso en que usualmente bebo agua y, mientras que sería difícil medir los resultados de modo riguroso científico, me siento bien satisfecho con ellos. Si algún lector está tentado a probar el experimento de Emoto, le recomiendo no comentarlo con incrédulos. Hay que recordar que la duda resta posibilidades a la fe cuántica. Por otro lado, la suma de varias mentes reunidas por la fe en un mismo propósito parece incrementar su fuerza y acelerar resultados.

 

01. El concepto antecede a la creación, cada diseño imaginado lleva un nombre. La palabra es el origen de todo

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