Vallarta hoy:

Medios y redes de comunicación

 

Por María José Zorrilla

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La gran influencia que producen los medios electrónicos y las redes sociales ya no son novedad hoy día.  Desde la elección del primer presidente afroamericano en Estados Unidos hasta las sorpresivas elecciones a favor del Brexit en Gran Bretaña y el inesperado triunfo de Trump para desgracia de muchos americanos y para toda Latinoamérica, han sido producto del fenómeno de los “social media” en la era digital siglo XXI.

Isabel Turrent en su artículo de ayer domingo en Reforma, menciona que Facebook se ha convertido  en un captador de información que recopila 98 datos de cada usuario desde su origen étnico, ingreso, propiedad, género y hasta líneas de crédito.  Y que a través de un abanico de logaritmos (instrucciones para llevar a cabo operaciones cibernéticas) que son un secreto celosamente guardado, bombardean a los usuarios con “recomendaciones” ofertas de información política inevitablemente tendenciosa, porque siempre está de acuerdo con las preferencias del usuario”

Esta afirmación me pareció verdaderamente peligrosa, porque la reconocida investigadora también afirma que si tanto facebook como twitter sirven a sus intereses comerciales reforzando el ideario –y los prejuicios- de sus usuarios, otros sitios hasta hace poco marginales se han dedicado a modelar esas preferencias, dando origen a una nueva cultura de ultra derecha que ha destruido la civilidad democrática y trafica con noticias falsas, racismo y teorías conspiratorias, aberrantes y abrumadoras, y para ejemplo pone que en Estados Unidos cerca de 100 millones de personas son receptores de esta desinformación cada vez más radicalizada y pocos son los cibernautas que corroboran en otros medios la información digital que frecuentan.  Francia corre ahora el mismo peligro en las próximas elecciones del mes de abril, en el que la ultraderechista Le Pen guarda una importante preferencia por parte de esos públicos que son informados a través de estos medios ya no tan marginales.

En México, ese fenómeno todavía no se ha presentado en términos políticos y gracias a dios no tenemos a la vista una ultra derecha tan amenazante como parece existir en Estados Unidos y ahora en Francia, pues nuestros problemas son muy diferentes a los que aquejan a esos países.  Acá es la corrupción, el hartazgo hacia los partidos políticos y la pobreza galopante, lo que más golpea a los mexicanos, y son muchos los postores independientes que quieren salir al ruedo a competir por la grande, esperando que se presenten algunos fenómenos en las redes que los puedan catapultar a la gloria.

Lo grave sería que en esta era de desconcierto nacional, político y económico, ante los cada vez más atroces descubrimientos de fraudes y corruptelas de nuestros gobernantes, surgiera un candidato independiente de la cultura narco, que tendría el apoyo popular sin lugar a dudas porque personajes como el Chapo, más que leyendas vivientes siguen siendo ídolos de muchos mexicanos que piensan que jamás pisó la cárcel, que deambula tranquilamente en el submundo de la droga apoyando muchas causas sociales debajo del agua.

Y es que en nuestro país, sin la necesidad de generar redes “marginales” los propios medios masivos, las series de televisión, las películas y la música,  han logrado crear una cultura popular de “admiración al narco”  que poco a poco ha permeado la sociedad en las ambiciones de muchos jóvenes que anhelan copiar el modelo del narco elevado a empresario millonario, que puede satisfacer todos sus caprichos y el de las chicas que buscan a toda costa ser novias, amantes o esposas de estos personajes.   Muchos incluso les han conferido a algunos de estos “héroes de carne y hueso” el lugar que en un momento tuvo Chucho el Roto, como benefactores de los pobres.  Triste e insospechado final nos esperaría, como lo fue en Gran Bretaña y en Estados Unidos en el pasado 2016.

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