Vallarta hoy:

Camaleónicos

Por Carmina López Martínez*
arizbeth.lopez@univa.mx

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A la luz de la verdad, el ser humano es un ser de luz, por su inteligencia ante los demás animales, con las ventajas que ésta le proporciona; es su unión sustancial. Cuando se siente atraído, cambia un gran número de reacciones motoras en él; se pone en contacto con los demás para demostrar su razón elevada, ésta le proporciona una intuición para convertir su juicio en verdad primaria, sin importarle si es o no aceptado. Se camuflajea, lo que desea sin importarle opinión alguna.

Pretendo demostrar que todos los masculinos en los que se mezclan diversos momentos de la naturaleza tienen ese principio, tienen rasgos femeninos hasta superar cierta edad; podría pensarse que son más completos o al menos autosuficientes, no es así, la terrible fatalidad los convierte en camaleones-humanos, donde radica una estéril actitud incompleta de la razón en su proceder. Para profundizar más, citaré a  Empédocles y un poco de sus relatos, él menciona que son unos extraños seres primitivos en los cuales se mezclan la naturaleza femenil y varonil, podría suponerse que esos seres resultarían más completos y autosuficientes que los humanos. Sin embargo, su terrible fatalidad radicaba en que eran completamente estériles. Por tal motivo, pronto desaparecieron de la faz de la Tierra.

Momentos filosóficos que me permiten reflexionar a fondo  los comportamientos humano-camaleónicos. Muchos de ellos de enorme simbolismo, tal como lo menciona el filósofo Platón en su obra “El banquete”; lo temeroso al describir el caso de éstos camaleónicos son sus necedades, lo que aparenta el ser, sin reparar en las fracturas que provoca con sus comportamientos. Todo esto me llevó de la mano, a lecturas interesantes para comprender el comportamiento de las sociedades primitivas en esta dualidad; cada ser adorado por los naturales tenía dos caras en una misma cabeza, cuatro manos y gran numero de piernas, dos orejas y dos sexos; eran tan ambiciosos que siempre buscaron alcanzar el cielo y conquistar a sus adorados dioses. Para llevar a cabo esto tenían que camuflarse, pasar por los que no eran, simular.

Tal vez lo peor, lo he encontrado al revisar las miles de páginas en ámbitos del conocimiento psicológico, antropológico y sociológico, es que esos dioses no tenían la mínima intención de deshacerse de esos osados, lo necesitaban para justificar sus actos impositivos, aunque después de una reunión de dioses Zeus acordó con los divinos cortar por la mitad a los emprendidos, los duplicaron pero también redujeron su poder; ese corte originario dio por resultado la condición humana actual, medios seres que necesitan máscaras para demostrarse el valor perdido, una oscura convicción de poseer solamente medio ser, la otra mitad ganarla con la apariencia no con su esencia real.

El ser humano de luz, es también un ser ontológicamente insuficiente, por tal motivo se debe reunir en el mismo para alcanzar la unidad, para estar completo y solamente se logra este objetivo cuando llega el otro, él lo hace salir de los límites que se ha reservado al interior de la hipocresía, al tratar de trascender solo sin admitir la ayuda de su parte separada, cuando la encuentra se convierte en un ser simbólico, amoroso y con el sentido que se dejó hace mucho en el camino; la comunicación es la que lo forma y separa de las actitudes cambiantes merma de su ser como debe existir, dejar el camuflaje es difícil, sin duda.

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*Comunicóloga con estudios de actuación y doblaje en España, ha participado en la conformación de obras de teatro clásico y contemporáneo, estudios de interpretación corporal, danza y caracterización dramática; escenógrafa, columnista, educadora de teatro en la división infantil, coordinadora de eventos especiales en la Revista VIP, fotógrafa, actualmente es responsable del área de publicaciones de la Universidad del Valle de Atemajac, Campus Puerto Vallarta.

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