El PRI, un partido que no “levanta el vuelo”.  ¿Ni levantará?

Por Juan Antonio Llanes

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A propósito del evento conmemorativo del 88 aniversario del PRI llevado a cabo el pasado sábado en todas las sedes partidistas del país, pero principalmente en la Ciudad de México, el alguna vez llamado “primer priista”, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, finalmente asumió la postura de liderazgo en su partido  y llamó a la militancia a un reagrupamiento, a la unidad, precisando también que este partido no pactará derrotas, en una convocatoria dirigido a levantar el ánimo a un alicaído priismo. La pregunta, ¿no será demasiado tarde?

No creemos que su visita de hoy a Jalisco sea para levantarles el ánimo a sus correligionarios. ¿O sí?

La otrora organización partidista  que durante muchos años ejerció una hegemonía, una aplastante presencia electoral, la mayoría de las veces con prácticas poco ortodoxas, y un clientelismo corporativo que se ha evaporado, para muchos, va en “caída libre” al despeñadero, debido principalmente a la falta de liderazgos populares y al descrédito que le han ocasionado algunos de sus más prominentes miembros, los Duarte, los Moreira, Granier, etcétera que le han averiado la imagen pública y aúnenle,  la baja calificación que le otorgan los mexicanos a su administración, que pesa y pesará al PRI.

Por ejemplo, para participar en los comicios del 2018 a la Presidencia de México, a nivel nacional, la soterrada lucha entre aquellos funcionarios que gozan de la simpatía de su jefe, Osorio Chong, Videgaray, Narro, y algún otro suspirante, son superados en las mediciones de preferencias ciudadanas con los viables candidatos de otros partidos, Morena, con López Obrador y Margarita Zavala, del PAN o el mismo Ricardo Anaya. Se ven muy grises sus aspiraciones.

Es indiscutible que el priismo ha venido a menos, si bien se tiene que reconocer que es el único partido que puede presumir de una estructura partidista y que por tal antecedente tiene la capacidad organizativa para nivelar sus saldos negativos con los positivos.

Resulta complicado evaluar en estos momentos la fortaleza de sus cuadros políticos y el peso que tiene el llamado “voto duro”, que alguna vez pudo llamarse comprometido ideológicamente con el PRI, ante la volatilidad y la deshonestidad ideológica que presenciamos de los electores y de los “liderazgos”, que cual “chapulines”, brincan de un instituto político a otro, -la deserción de supuestos cuadros-, o “truquean” sus muchos o poco capitales políticos ante eventuales candidatos, o partidos,  que ofrecen posibilidades de futuras victorias, agréguenle la presencia de las “candidaturas independientes” de aquellos ni remotamente tienen la posibilidad de una victoria, me refiero a la Presidencia de la República, como Jorge Castañeda o Pedro Ferriz, más los que se apunten llegado el momento de los registros, o sea, se ve “en chino”.

Un termómetro de las posibilidades que tiene el PRI para la “grande”, el privilegio de gobernar a México, serán las próximas elecciones en Nayarit y el Estado de México, donde “medirán fuerzas”, con Morena principalmente, pero también con el PAN que tiene presencia en ambas entidades.

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PARALELISMO EN JALISCO Y PUERTO VALLARTA

En cuento a Jalisco y Puerto Vallarta, habrá que analizar y evaluar las secuelas que se desprenden de la percepción nacional hacia el gobierno peñista y en que magnitud impactaran en el proceso electoral del 2018.

El priismo jalisciense está en un bache, ante la falta de dirigentes o liderazgos con la popularidad y reconocimiento de la militancia para llevar a cabo una completa reingeniería, reinventarse, donde se respeten a los grupos y corrientes políticas que se han visto desplazados por una generación de políticos que no han sabido, o querido, integrar la experiencia con la juventud, o forman parte de otras líneas de participación.

Y miren, quien sabe que vaya a pasar en los próximos días, ante el inminente relevo de la actual directiva que encabeza José Socorro Velázquez, porque como lo comentaba en la anterior ocasión, todo indica que el “elegido” para el cargo será Héctor Pizano, pero los otros dos aspirantes que pugnan para que la elección se haga a través de una consulta directa a la militancia, “que saquen las manos los picudos”, y no “el dedazo”, Leobardo Alcalá y Rubén Vázquez no se quedarán con los “brazos cruzados”.

Este posible escenario refleja a una militancia dividida, pero lo que es peor, sin figuras políticas que puedan competir con posibilidades de éxito en el proceso electoral que se avecina. De todos lo que se mencionan, solo dos “gallos” puedan darle pelea a los candidatos de Movimiento Ciudadano,  solo sobresalen  Arturo Zamora y Eduardo Almaguer, y párenle de contar, bueno, añadamos a Miguel Castro, que es de lo mejorcito del gabinete.

Y de la situación del PRI vallartense, que podemos añadirle a un escenario posible donde sus reducidos liderazgos lucen con pocas probabilidades de “pelearle al tú por tú” a M.C. no solo a la alcaldía, donde el ex panista y ahora naranja, Arturo Dávalos consolida su presidencia y con ello fortalece la posibilidad de competir nuevamente, ya que tienen en sus filas a personajes con presencia y ganas de participar, como el “Peri” Cuevas, Gonzalo Guzmán, Magaly Fregoso, Luis Ernesto Munguía, por citar solo algunos, lo que se puede proyectar como un posible “voto de continuidad”. Y no se rían porque no es descabellado, pero Morena y Gallegos le puedan dar una mordida al pastel, dependerá lo que suceda con AMLO a nivel nacional.

Además del capital político, o lo que queda de él, de Andrés González Palomera, de la incierta positiva o regular imagen pública que la gente pueda tener de César Abarca, ¿quiénes más pueden apuntarse?, nuevamente Javier Bravo, Gustavo González, o Toño Lugo? ¿Algún otro personaje, alguna figura de la iniciativa privada, de la ciudadanía? ¿De dónde sacarán personajes populares, aptos, con perfiles?

La falta de un ejercicio republicano para la elección de los candidatos, en donde se tome en cuenta a sus militantes, el comportamiento de algunas figuras del partido, y sobre toda, la ausencia de nuevas generaciones de militantes y dirigentes, han hecho del tricolor un ente artrítico, antidemocrático que mucho tememos lo pone en la antesala de una estridente derrota, aunque hayan tenido el visto bueno de la cofradía o hermandad que se sienten dueños de la franquicia local. Y la pregunta: ¿Dónde quedó el nuevo PRI, el de los cambios¡

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NOTITAS DE “BOTEPRONTO”

Resulta alentador que el alcalde de la ciudad le preocupe la situación del Fideicomiso de Turismo y haga eco de las demandas de la gente para que esta área se maneje sus recursos en forma más transparente y que se regulen los altos ingresos que perciben algunos de sus miembros.

Nos vamos. Sonrían y sean felices.