De fogones y marmitasDe fogones y marmitasGente PV

De hambre y apetitos

La gula es la cohesión que une a los amigos y el pretexto para desarmar a  disidentes.

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Por Héctor Pérez García

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A riesgo de ser reprimido por mi confesor de cabecera o por lo menos por el H. Consejo de Familia, Ex Officio, auto designado cuerpo vigilante de las buenas costumbres en la familia y celoso guardián de la rectitud social, hablaré en el presente artículo sobre uno de las más horribles pecados capitales: La Gula.

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EL PECADO DE LA GULA

Fernando Savater escribe en su obra Los Siete Pecados Capitales sobre el tema, y nos pinta una breve conversación con Satanás, el señor de los infiernos quien invita al escritor a comer.

Satanás: ¡Cómo va a costarte impugnar la gula! Ni tú te crees que comer y beber sin ninguna limitación sea realmente un pecado  y perjudique al ser humano.

El escritor: El placer de la comida y la bebida tiene como límite el cuidado del propio cuerpo, y no te habla alguien que no aprecie las virtudes de la mesa y de las copas. Aunque amemos embriagarnos, es prudente e higiénico que cada uno determine el tipo de embriaguez que resulta más adecuada a su carácter y más compatible con el resto de los objetivos de la vida.

Satanás: ¿Y por qué prefieres, en lugar de un plato sencillo y sin mayores sofisticaciones, las ofrendas que pueden hacer los grandes cocineros?

El escritor: Es que aquí no se trata del desorden que produce el exceso- que de eso hablamos cuando nos referimos a la gula- , sino del placer generado por algunas gentes que son verdaderos artistas de la gastronomía.  “Pero yo quiero adelantarte mi querido amigo, que cuando siento que mi estómago llama a ser satisfecho, me vienen a la memoria los momentos de  mi niñez cuando mi abuelo Antonio me pasaba a buscar por el colegio para llevarme  a casa y parábamos en una panadería para comprar alguna hogaza de pan crocante que comíamos ambos con gran deleite.

Satanás: ¡Claro y ahora el señor escritor quiere hacerme creer que prefiere un trozo de pan a un banquete!

El escritor: Es curioso que tú hables de banquetes cuando sabes a la perfección el antiguo nombre que recibían los banquetes: “conviviú” es decir convivencia, estar con los demás, vivir junto a otros. Sobre todo cuando tú eres en esencia, y a partir de tu nombre mismo, todo lo contrario al espíritu del banquete: “Lucifer”, “Saitán” o “Satán”, como tú quieras. Tu nombre mismo significa “antagonista”, el que crea antagonismo, el que trae discordia, el que está en medio.

Satanás: ¡Vamos, vamos! Deja el diccionario de lado y explícame, porque aún no lo has hecho, ¿qué tiene de malo caer en la gula, que tan felices ha hecho a los hombres?

El escritor: Lo que tiene de malo es comer de más y exageradamente, además de los problemas relacionados con el colesterol y la estética, es que siempre existe la posibilidad de que también te comas lo de los demás.

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NO COMER.  LA OTRA CARA DEL MISMO PECADO

En cambio, José Fuentes Mares, ilustre ciudadano del Estado de Chihuahua, quien además de otras gracias igual de nobles, tuvo la de saber bien comer, escribe sobre el tema: “La gula, que no tiene de feo más que el nombre, lejos de ser pecado es una de las llamadas virtudes capitales. ¿Pecado la gula, que no quebranta honras ajenas? ¿Pecado cuando es lazo de amigos, vinculo de familias, comunión entre desconocidos? No, no puede ser mala si tantos bienes y placeres allega. Tan buena, tan inocente es que pecados de verdad plagian sus conceptos hasta en las conversaciones cotidianas. La perversión de tales conceptos por parte de pecados como la lujuria se consuma, muy simplemente, mediante la conversión de objetos que para la gula son eso, objetos o cosas sustantivas, en meros accidentes adjetivos.

Sólo por mencionar algunos casos diré que si en el mundo de la gula  figuran sustantivamente los mangos- fruta deliciosa y sin igual en mesas exigentes-, la lujuria la vuelve accidentes propios de mujeres apetitosas. Decir de una bella mujer que “es un mango” prueba la acción de la lujuria en los dominios de la gula, confirmada además por calificativos tales como “sabrosa”, “buena” y “apetitosa”, que también se emplean ordinaria y procazmente.

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LA GULA EN MÉXICO

En México conocemos otro ejemplo de tamaña perversión, pues si en homenaje a la gula nacional nuestros antepasados curtieron en vinagre y hierbas aromáticas la piel del cerdo, despojada de su pelambre, para obtener ese popularísimo manjar llamado “cueritos”, la lujuria intervino como de costumbre, adjetivó el sustantivo, y de lo que en sus orígenes fue algo bueno para el paladar resultaron expresiones tan crudas como decir, por ejemplo, que en su tiempo doña María Félix fue un “cuerito”.

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RELIGIÓN Y GULA

Líos con la gastronomía han tenido las diversas religiones que se arrogan la facultad de fijar los límites entre la santidad y la perversidad, aunque quepa decir también que el catolicismo se conduce en ese campo con manga tan ancha que hoy se gasta un dineral para comer lo que la Iglesia prescribe para los días de ayuno. El puritanismo calvinista, -los protestantes- en cambio, llevó las cosas hasta los extremos de la más refinada sevicia, y su prédica resultó tan eficaz que un caballo y un puritano- independientemente de sus profundas diferencias racionales- llegaron a tener en común su absoluta incapacidad para la gula.

Estrictas y profundas son las implicaciones entre religión y gastronomía, pues si bien nadie ha tenido la ocurrencia de levantar un templo sobre una mesa, se da el caso de mesas tan suculentas que  más que templos parecen basílicas o catedrales.  Pero como no entra en mis cálculos hacer proselitismo religioso, me concretaré a señalar que mientras los pueblos católicos comen bien los protestantes lo hacen deplorablemente, y peor cuanto más activa sea su tradición puritana.  Que en muchos lugares de Estados Unidos e Inglaterra no se sirva copas en día domingo es rescoldo de la tradición religiosa que considera malo beber vino, sin que les quite el sueño confirmar que Jesús no bebió agua sino vino en la Última Cena.

Inmersos en los principios religiosos que los virtuosos peregrinos trajeron a bordo del Mayflower, los Estados Unidos comen y beben mal a pesar de ser dueños de todo el dinero del mundo, en tanto que los católicos comen y beben bien, aunque para ese  fin tengan que alquilar su territorio para que los americanos defiendan la democracia contra el comunismo ateo y materialista.

Es por prejuicios ancestrales que por ejemplo instituciones como La Chaine des Rotisseurs, <donde no son todos los que están ni están todos los que son > no ha podido surgir airosa en cien años en que los Estados Unidos la han tenido como punta de lanza del buen comer francés. En cambio en países como México ha florecido y en algunas ciudades del interior hasta dado frutos prohibidos pues sus admiradores hacen cola para ser admitidos así algunos no sepan usar con propiedad los cubiertos  o se coman el pan del vecino de mesa en lugar del suyo… o ambos.

Que nuestro catolicismo tiene manga ancha para la gula así sea la festiva de los pobres o la gastronomía de los pudientes se demuestra en la celebración de los santos patronos en todo pueblo que se respete. ¿No acaso son los platos domingueros los que salen a relucir en plazas y puestos callejeros durante las fiestas patronales?

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LA GULA COMO VIRTUD

La gula es la cohesión que une a los amigos y el pretexto para desarmar a  disidentes. ¿Qué sería de grupos de amigos como Los Viandantes que en Guadalajara se reúnen mensualmente desde hace medio siglo alrededor de una mesa bien servida y mejor provista de vinos y aguardientes? ¿Qué sería de las peregrinaciones a la Virgen de Guadalupe en ciudades como Puerto Vallarta si el camino a su basílica no estuviese bien provisto de antojos y comestibles a lo largo de la ruta? Religión y comida marchan juntas en el camino de la vida, para bien o para mal.

En Alemania y países escandinavos ingieren alcohol en grandes cantidades, más cabe señalar que en tales países la religión dominante no es el puritanismo sino el luteranismo, secta que por instrucciones de don Martín Lutero dejó la puerta abierta a ciertos goces: “Wer nicht Wein, Weib und Gesang, der ist Narr sein Lebens lang”, escribió, o sea que quien no ama el vino las mujeres y el canto será un imbécil para toda su vida.

 

Sibarita01@gmail.com
Elsybarita.blogspot.mx