Vallarta hoy:

¿Qué ocurre con el hogar?

Se dice que para formar un matrimonio son necesarios un hombre y una mujer. Pero para que tal relación sea feliz, se necesitan tres: El hombre, la mujer y Dios.

.

Por Livier Nazareth
Psicóloga

.

¿Por qué no te has casado? -le preguntaron cierta vez a una dama agraciada pero soltera. ¿Y para que necesito un hombre?-replico la mujer. Tengo un perro que gruñe, un loro que maldice; una estufa que echa humo y un gato que se queda afuera por las noches, ¿Qué más necesito?

Algo grave esta ocurriendo para que se tenga tal opinión del matrimonio. Evidentemente algo marcha mal, nos damos cuenta de la lista interminable de gente que se divorcia con tanta facilidad. Escuchamos a ciertas parejas decir, si no funciona nuestra relación  nos divorciarnos.

Algunos puntos o síntomas de este fenómeno social.

Falta de preparación para el matrimonio:

Muchos realizan el compromiso más serio y significativo de su vida con menos seriedad y cuidado que el que pondrían en comprar un automóvil o una casa.

– ¿Sabes que me caso la semana que viene? -decía entusiasmada una joven a su amiga

– ¡Qué tremenda sorpresa! No sabíamos nada del asunto.

– Lo que ocurre es que conocí a mi futuro esposo hace apenas tres semanas. ¿Estas segura de lo que haces?-Interroga alarmada la amiga.

– ¡Oh! No te preocupes. Estamos profundamente enamorados. Es cierto que no lo conozco demasiado. Para decir verdad, ignoro en que trabaja. Tampoco conozco a sus padres. ¡Pero nos amamos intensamente! ¡Estoy segura que seremos felices!

En el caso citado esta sembrada la semilla del fracaso. La cosecha, a corto plazo será amarga e irremediable. La preparación es indispensable para el matrimonio incluye: madurez, física y mental. Además, capacidad para afrontar la vida. Asimismo preparación técnica. El esposo, saber ganarse la vida; la esposa saber manejar un hogar.

Sensualismo:

Aconsejados por la pasión, unieron sus vidas. Pero pronto desapareció la excitante novedad de la luna de miel. La decepcionada esposa decía: Se acabo la miel; quedo solamente la luna, pero es de hiel. Porque se cree que la felicidad en el matrimonio incluye necesariamente la satisfacción sexual, también es indispensable la satisfacción psicológica. La relación matrimonial genuina satisface, además de las apetencias orgánicas, la necesidad de comprensión, seguridad, compañerismo y amistad.

Irresponsabilidad:

Mi marido lo exige todo, pero no esta dispuesto a dar nada.-Decía con profunda amargura una joven esposa. -Mi esposa pasa todo el día con sus amigas y descuida los deberes del hogar-se queja un marido. El matrimonio es la empresa más seria de la vida, por lo tanto debe ser llevada con responsabilidad. Cada cónyuge tiene privilegios, pero le corresponden también deberes.

En la raíz de muchos fracasos matrimoniales se encuentra la irresponsabilidad.

La responsabilidad es mutua. Cumplir los deberes es señal de madurez.

Egoísmo:

– ¡Compañeros, me caso! La noticia cayó como un rayo en un día sin nubes, pues Rodolfo había resistido los dardos de Cupido hasta la edad de 40 años.

– ¿Qué paso? ¿Por qué has tomado una  decisión tan repentina?-le preguntaron curiosos sus amigos.

-Lo que ocurre es que he sacado cuentas: la comida, el lavado de la ropa, la limpieza del cuarto, todo resulta muy caro. Prefiero casarme. Mi mujer tendrá que hacer todo eso y gratis.

Como ven, ¡un excelente negocio! Este individuo es un perfecto egoísta. Solo piensa en el provecho propio y material que espera tener con el casamiento.

Muchos esposos y esposas creen que el matrimonio debe brindarles la felicidad, pero no piensan que ellos también deben hacer feliz al compañero. Se sienten ofendidos si las cosas no resultan a su gusto y paladar. Pero no piensan que ellos también deben de comportarse lo mejor posible para que el cónyuge se sienta cómodo y contento.

Un hogar edificado sobre el egoísmo, es frágil como una casa edificada sobre la arena. En cambio el altruismo y la comprensión son semejantes a sólidos cimientos en la roca.

Infidelidad:

Centenares de hogares han sido destruidos por el veneno corrosivo de la infidelidad. Miles de niños reciben pésimo ejemplo de padres y madres que no respetan sus votos matrimoniales.

“Si cada vez un mayor numero de personas ha de crecer en esta atmósfera saturada de sexo, sin normas morales de conducta, serán como barcos sin timón, dominados solo por los vientos de su propio ambiente”. (Dr.Sorokim, “La revolución Sexual Americana”)

Falta de amor:

El amor santifica, ennoblece y confiere dimensión sacramental a la unión de un hombre y una mujer. Sin amor tal unión es como una parodia, insoportable carga, yugo pesado y agobiador. El verdadero amor se mide por lo que se esta dispuesto a dar por el ser amado. El amor no pide ni exige; el amor da.

Falta de religión:

El matrimonio es más que un contrato social. Es un compromiso contraído ante Dios. Por lo tanto, Dios debe ser tenido en cuenta en el hogar. Surgirán problemas e incomprensiones, habrá diferentes puntos de vista pero será la fe y la confianza en Dios, que deben practicar los esposos.

Se dice que para formar un matrimonio son necesarios un hombre y una mujer. Pero para que tal relación sea feliz, se necesitan tres: El hombre, la mujer y Dios.

Como usted sabe, le deseo lo mejor del mundo. Gracias

.

¡Hasta la próxima!

Search