Vallarta hoy:

Reinvención a fondo

Por María José Zorrilla

.

Hace algunas semanas el tenista Roger Federer alcanzaba su décimo octavo grand slam en Australia. El expreso suizo de 35 años había logrado lo que parecía imposible; reinventarse después de varios años de sequía tenística a una edad que todos ya han dejado la raqueta. Lo que suceda en lo sucesivo ya no importa, Roger ha logrado establecer nuevos records para convertirse en uno de los grandes del deporte de todos los tiempos.

Hace más de 50 años Puerto Vallarta vivió un primer esplendor turístico después de la filmación de la Noche de la Iguana. Entre los 70 y 80 tuvo tasas de desarrollo impresionantes y en los albores del siglo XXI alcanzó lo que se conoce turísticamente como su etapa de madurez.  Muchos se preguntaban que seguiría, pues hubo un impasse decadente en el que condiciones externas como internas apresuraron una debacle en el puerto.  Creció sin planeación y nadie creía que el periodo de declive ya estaba anunciado.  El fantasma de la acapulquización siempre rondó los corrillos turísticos como mera muletilla, porque nada se hacía de fondo para reestructurar el sistema turístico en Puerto Vallarta.

Las circunstancias del mercado ante nuevas y mejores ofertas, incluyendo el destino sustituto que en un momento fue Nuevo Vallarta, ganaba más adeptos, mientras Vallarta conservaba el mote de pasado de moda con instalaciones envejecidas.  Pero ese imaginario de viejo, obligó poco a poco a los inversionistas locales a mejorar.  Hoteles y restaurantes buscaban nuevas formas de atraer otra vez a su clientela.   Las instancias de promoción buscaban desesperadamente  fórmulas de generación de nuevos públicos aunque fuera a precios de regalo, y así empezó un abaratamiento del destino, que padecimos todos particularmente los pequeños y medianos negocios con evidentemente menores recursos para soportar esta situación.  Muchos vendieron o cerraron.  Sólo aquellos que tuvieron la capacidad de renovarse, aunque fuera bajo costosos créditos, pudieron sobrevivir.  Grandes empresarios y consorcios también empezaron a voltear los ojos otra vez hacia el destino, que durante casi una década permaneció sin grandes inversiones turísticas.   La combinación de numerosos factores como la recuperación económica de los vecinos del norte, estrategias de promoción más adecuadas,  bonhomía del clima y nuevas y mejores atracciones y servicios volvieron a dar una especie de fachada renovada.  Y el turismo volvió.  No ha sido una reinvención tan espectacular como la del suizo.  No obstante Ahora hay mejores opciones culturales y de entretenimiento, para todo público como las realizadas por el CUC, la OPC, la Biblioteca Los Mangos, el Instituto de Cultura, la Sociedad de Geografía y Estadística que promete programas interesantes de interés para la comunidad, entre muchas otras propuestas.  Nuevos hoteles, restaurantes, bares, hoteles boutique, teatros boutique le dan un aire renovado a la ciudad.  No obstante hay mucho por hacer en materia de transparencia, de combate a la corrupción, de ordenamiento urbano, de protección ecológica, de seguridad y particularmente en el transporte público.  Me comentó un transportista que los concesionarios ya entregaron sus permisos a la autoridad para que los regulen y se forme una sola gran empresa con varios socios.  Y sin papel de por medio que los proteja, la autoridad no les ha cumplido y las cosas siguen igual.  La verdad es que la estructura de fondo, lo que hace falta para que la reinvención sea más completa y más duradera  no ha llegado.  No dejemos que esta sea una temporada relámpago casual.  Si no lograremos tener el título del mejor como el gran Federer, cuando menos el mote de una ciudad turística renovada y fresca,  buscando una mejor calidad de vida para habitantes y visitantes.

Search