El “Cepillo” Dávalos, ¿en pos de un liderazgo regional e interestatal?

Por Juan Antonio Llanes

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Hola. Al paso de los años, el “escribidor” ha tenido el privilegio de conocer y conversar con personajes del ámbito político local y regional, con perfiles idóneos para convertirse en verdaderos referentes regionales del poder y de liderazgos identificados con la ciudadanía, pero que por una u otra razón, carácter, apetencias materiales, o cuestionables desempeños, han visto disminuir el protagonismo que antaño los identificó.

Luego hablaremos de dos actores políticos que dejaron ir la oportunidad de fungir como ejes vinculantes del poder con los ciudadanos, -influencias-, en toda la región costeña y serrana, desde Puerto Vallarta claro.

En estos tiempos, donde las pertenencias o identificaciones ideológicas han dado paso a escenarios en los cuales el pragmatismo es la divisa y un entorno donde los resultados de gobierno y la aceptación ciudadana, están generando liderazgos cuyas características principales son las habilidades negociadoras, la capacidad administrativa, la lucha contra la corrupción, política incluyente y como objetivo principal, lograr ganarse la credibilidad de la comunidad.

¿Cómo registraríamos a Arturo Dávalos, el presidente municipal?, ¿ex panista, o militante de Movimiento Ciudadano? Pues como se conduce, ni lo uno ni lo otro, -ni izquierdas ni derechas-, pero si un funcionario a quien muchos, entre ellos, “el escribidor”, no le “veíamos patas de caballo” para conducir los pasos de un municipio con contrastes tan marcados. Opulencia y severa pobreza en muchas zonas de la ciudad.

El “Cepillo” Dávalos, quien como todos conocemos, llegó a Movimiento Ciudadano como parte del equipo de otro ex panista, Demetrio Guerrero, se ha venido manejando como un funcionario intuitivo, pragmático, incluyente, y que a falta de capacidad discursiva, apela al simplismo retórico que le permite el contacto con los gobernados. Le cae bien a la gente pues y con esta actitud, fortalece al partido que lo llevó a ganar la alcaldía y cimienta posibilidades para la reelección en el 2018.

El incipiente, pero estable, liderazgo político que ha venido ganando, es una de las razones por las cuales, suponemos, el dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado le está solicitando apoye a los candidatos de M.C. tanto para alcaldes de Bahía de Banderas como de Compostela y de paso, al aspirante a gobernador Raúl Mejía, de ahí la razón por la cual vienen realizando trabajo político en estos territorios algunas gentes cercanas como la regidora Magaly Fregoso.

Sin buscarlo, Dávalos está perfilándose como una pieza clave del partido naranja a nivel regional o interestatal, confiando parte de la encomienda a elementos como el coordinador municipal de este partido, Gustavo Fong, al regidor Gonzalo Guzmán, a la propia Magaly, entre otras gentes.

Y miren como son las cosas, “El Cepillo”, un político a quien se le regateaban, -regateábamos-, cualidades y condiciones para gobernar Puerto Vallarta, se está transformado en un personaje que está logrando tener influencia en otras zonas de la región, sin pretenderlo, su nombre se escucha en otros municipios, Cabo Corrientes, Tomatlán, etcétera, y en contraste, otros actores políticos que tuvieron el perfil para llevar a cabo este posicionamiento regional, por ”angas o mangas”, no lo lograron.

En este caso, solo daremos dos nombres, el priista Gustavo González Villaseñor y el “emeceista”, Ramón Demetrio Guerrero, ambos diestros para el lenguaje, el discurso, carismáticos, astutos en el arte de la manipulación, pragmáticos, y facilidad para interactuar con la ciudadanía y más aún, con los habitantes de las colonias periféricas de la ciudad, las más marginadas, dejaron ir la oportunidad de lograr el reconocimiento regional.

Uno de ellos, Gustavo González incluso llegó a ser considerado por su partido como un posible precandidato a la candidatura al gobierno de la ciudad y que en su momento pudo haberse convertido en un líder con influencia regional o estatal, disputándole ese derecho a quien representa, ¿y todavía lo es? el factótum del PRI, Rafael Yerena Zambrano. No quiso, o no pudo, alterar la tutela de su partido del líder obrero y ahora vemos como han disminuido sus posibilidades de emerger nuevamente como lo que es, un cuadro político importante para el tricolor. Como lo corea un narrador deportivo, “la tenía, la tuvo y la dejó ir”.

En cuanto al llamado “mochilas”, Ramón Guerrero, tuvo la sagacidad, el oportunismo y la capacidad para ganarse la confianza de, primeramente, sus correligionarios panistas vallartenses, y luego de una buena parte de los ciudadanos, vendiéndose como un político diferente, discurso populista y una estrategia de “repartidor” de bienes y servicios, que fueron las llaves para granjearse la simpatía de la gente.

Después de un gobierno cuestionado, el “Mochilas” aún tiene algo de presencia en aquellas zonas del municipio donde hizo labor proselitista y que no es dada a escuchar o leer las noticias que no le son favorables, y podemos decirlo, a nivel regional, no en balde ganó la diputación local. Vamos, todavía conserva parte del entusiasmo de una parte de la población que se benefició con sus “estrategias de venta” y él lo sabe, y seguramente que eso lo está animando a participar nuevamente en el procesos electoral venidero, pero la neta, la vemos muuy difícil porque Dávalos ya se le adelantó en el camino… sin proponérselo.

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NOTITAS DE “BOTEPRONTO”

—Más que un cambio de dirigencia, lo que el PRD requiere para “pintar” en la aceptación popular, es, entre otras acciones, hacer efectivo proselitismo con la ciudadanía y que deje de ser solo un “membrete” que se muestra solo cuando los tiempos electorales se acercan. Poco podrá hacer el nuevo dirigente municipal del resquebrajado partido, Miguel ángel Velázquez, si su comité estatal no le deja llegar recursos financieros, si insisten en tenerlo como cuota de poder para el grupo universitario y siga sin hacer activismo social. Y este escenario no solo se vive localmente, sino este entorno es dable en todo el estado, porque sus dirigentes, entre ellos, el presidente Raúl Vargas, su trabajo político consiste en aparecer en los medios informativos pero no se les da el recorrer calles y colonias para dialogar con los ciudadanos.

—El partido de AMLO, Morena sigue integrando a nivel nacional, sin importar famas públicas,  a políticos, empresarios, buenos, malos, regulares y pésimos. Aquí se hacen de un buen elemento en la persona del activista y ex perredista, Fidencio Hernández. “Pian-pianito”, Héctor Gallegos de Santiago incrementa la membresía de un partido –“movimiento político” dicen ellos-, que atrae simpatizantes por la figura del dueño y apuestan a lo que este logre en el futuro inmediato.

Nos vamos. Sonrían y sean felices.