Aprendiendo a VivirGente PV

El matrimonio, un compromiso profundo

En este país abundan los matrimonios bien constituidos, pero es necesario formarlos a fuerza de trabajo y dedicación.

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Psic. Livier Nazareth
Psicóloga

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La Sra. Ruth de Peale, esposa del conocido psicólogo y autor, Dr. Norman Vincent  Peale. Cuenta lo que le sucedió en una conferencia que ella dictó ante un grupo de alumnas universitarias. Dice que en un momento dado fue interrumpida por una joven muy linda que le dijo en tono burlón: Sra. Peale, usted afirmó que el matrimonio es una institución que casi ha dejado de existir, y la mayor parte  de nosotras pensamos en la misma forma. No creemos que sea necesario y ni siquiera deseable unirnos sexualmente a un individuo, alrededor de los veinte años de edad, y limitarnos únicamente a él durante el resto de la vida. ¡Nos parece ridículo!

Las alumnas miraban con interés a su compañera al continuar ésta diciendo: “Yo duermo con un joven que me gusta. No quiero casarme con él y no creo que él tenga intención de casarse conmigo. No es ésta la primera vez que cohabito con un hombre y probablemente tampoco será la última. No veo nada malo en ello. Si alguna vez me da la gana tener un hijo, entonces me veré forzada por la sociedad a casarme.

Pero hasta que no llegue ese momento, no deseo saber nada del matrimonio. Y si alguna vez llego a casarme y las cosas no resultan bien, de ninguna manera me dejare atrapar en un matrimonio miserable. Sra. Peale nosotras no somos ciegas. Hemos visto lo que el matrimonio ha hecho a nuestros padres y a otras personas, y no nos agrada. ¿Cuál es su respuesta?

Sí, tengo una respuesta, y la estoy viviendo yo misma. Me considero una de las mujeres más afortunadas. Me encuentro completamente casada, en todo el sentido de la palabra: física, emocional, intelectual y espiritualmente unida a mi esposo por lazos muy estrechos. No somos dos personas separadas en mutua competencia. Constituimos una unidad, y ninguna otra cosa en la vida puede compararse con esto. Pero ustedes nunca experimentarán una unidad de esta índole, ni siquiera tendrán una vislumbre de las satisfacciones que esto produce, si mantienen las actitudes que manifiestan y el mismo código de conducta.

No veo por qué no – repuso la alumna en forma defensiva, pero con menos convicción- ¿Por qué no podría una relación entre hombre y mujer ser tan significativa fuera del matrimonio como lo es fuera de él?

Porque- respondió la Sra. Peale- carece de compromiso y dedicación. No tiene permanencia. No tiene la profundidad que surge del hecho de compartir totalmente, año tras año, de trabajar juntos, de saber que se está construyendo una relación perdurable. ¿Cree usted que nosotros encontramos la felicidad en el matrimonio mediante el toque de una varita mágica? ¡No! Luchamos y trabajamos duramente para alcanzarla. Para nosotros el matrimonio no fue una trampa, en cambio lo consideramos un privilegio.

En este país abundan los matrimonios bien constituidos, pero es necesario formarlos a fuerza de trabajo y dedicación. Eso requiere inteligencia y determinación, y el trabajo nunca está terminado.

Cuando se toma el tiempo y se efectúa el esfuerzo para conseguir que el matrimonio funcione satisfactoriamente, la recompensa es enorme.

(Historia tomada del libro Felices para Siempre, Nancy Van Pelt)

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Lic. Livier Nazareth. Psic./Tanatóloga, Especialista en Crisis Familiar y de Pareja, Terapía por la pérdida de un ser querido. Citas 22 5 82 63. Cel: 322 151 04 96 correo: livier590@hotmail.com