Aventuras de un pintorGente PV

Realidades alternativas 10: La Palabra y su Fuerza

Las fuerzas que darán impulso a la fe para manifestar sus palabras son finalmente espirituales.

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Por Federico León de la Vega

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En la facultad de arquitectura tuve un profesor de Diseño que nos decía: “en tanto no pongas tu proyecto en blanco y negro éste no existirá”, y nos animaba a proponer por escrito la idea que después expresaríamos en dibujos y maquetas. Tan sólo cumplir con ese paso nos da una claridad de propósito, define y establece nuestro deseo. De ahí la importancia de declarar o decretar algo definido como objeto de fe cuántica. Cabe recordar aquí un versículo que refiere a Dios como “el que llama a las cosas que no son como si fuesen” (del libro de Romanos, capítulo 4:17) y aún otro en el que un militar ve como innecesario molestar a Jesucristo con ir físicamente a su casa y le dice “…solamente di la palabra y mi siervo sanará. Porque yo también soy hombre bajo autoridad, con soldados a mis órdenes; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.” (Evangelio de San Mateo, capítulo 8:8 y 9). Jesús obviamente tenía a su mando fuerzas poderosas.

Entonces, una vez declarada la cosa ¿se puede esperar que ésta se manifieste? Me he detenido en ésta línea, en un esfuerzo por evitar la ambigua respuesta con la que por años he batallado: depende de la persona que la declare, de su fe, de la dificultad del proyecto y sobretodo, de la fuerza que lo impulse.

Para las cosas sencillas, declaradas por un ser humano común, podrá bastar cumplir con las diligencias requeridas para hacerlas posibles en un tiempo razonable. Durante unos pocos años, mientras me sentaba en el comedor de mi casa en la Ciudad de México, declaraba yo “detrás de esa pared está el mar” mientras mantenía una visión de mi deseo. Al fin las circunstancias se alinearon, encontré un terreno extraordinario, lo compré,  construí y ahora en verdad a través de mis ventanas veo el mar. Desde luego que lo que aquí digo en un renglón tomó tiempo y mucho esfuerzo, pero sobretodo constante oración.

Cada vez que las dificultades amenazan, fortalezco mi fe con oraciones, acciones de gracias y expresiones de amor a Dios. Considero que soy un hombre común, con algunos estudios,  nada extraordinario y ciertamente pecador, sin embargo a través  de los años mi fe se ha fortificado por el simple acto de repetir palabras y memorizar versículos como “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón” –Salmo 37:4  o “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.” –Filipenses 4:6 a 7.

Nunca han faltado los buenos resultados, pero si tardasen concluiría que se debe a alguna buena razón y seguiría confiando en la fuerza de Dios. Yo hablé y expresé mi deseo, pero la fe para realizarlo la puse en la fuerza de Dios.

Para los que no crean en Dios de todos modos funcionará la palabra y sus efectos podrán ser los de la fe cuántica. Las fuerzas para manifestar sus palabras, conceptos o deseos podrán ser diversas. Los científicos al frente de CERN utilizan enormes cantidades de energía para “abrir portales” por  los que esperan enviar algo o recibir algo de una realidad alternativa. Jesucristo se limitaba a pedir actos de fe sencillos.

El hombre común no cuenta con grandes recursos científicos o económicos pero tiene muy a la mano el internet, que le abre las puertas a conocimientos como New Age, al control mental,  la Nueva Alquimia, a ciertas drogas, a los hongos alucinógenos, al Reiki, a la masonería y a diversas prácticas ocultistas.

La cuestión es que las fuerzas que darán impulso a la fe para manifestar sus palabras son finalmente espirituales, por tanto  inciertas y aún engañosas. Aún los científicos del CERN han manifestado una liga espiritual a través de su “Danza Cósmica” y han admitido no saber precisamente qué les vendrá.

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fleondelavega@gmail.com