Consejos de una abuelita modernaGente PV

El regreso de los ángeles

Los bomberos de Bahía de Banderas, unos auténticos ángeles que cuidan a los ciudadanos.

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Por un México mejor

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El sábado 18 de mayo del 2013, escribí un artículo llamado: “DIEZ ÁNGELES EN EL INFIERNO“; lo dediqué a un grupo de jóvenes bomberos, que en forma valerosa, heroica e increíble lograron apagar el incendio de un gran terreno baldío que se encuentra al lado del lugar que Dios me presta para poder vivir mientras pernocto en éste enigmático planeta Tierra.

Como en mi maravilloso pero controvertido país, los poderosos Gobernantes realizan las obras públicas en forma insólita; frente a la casa pasan las tuberías de agua y drenaje: la primera está enterrada, pero la segunda se encuentra a casi dos metros de altura, es metálica y obviamente se oxida con frecuencia; cuando los hermanos Javier y David García Peña, le estaban dando el mantenimiento, ya que goteaba aguas negras y expedía un olor fétido; un ciudadano irresponsable pasó por la carretera, abrió la ventanilla y arrojó un cigarro prendido…

El inculto personaje, continuó manejando su gran automóvil deportivo, sin fijarse que con su estupidez, puso en peligro la vida de los trabajadores, que gracias a su juventud y buen estado físico, lograron salir corriendo del incendio que éste provocó, que con el viento, en un abrir y cerrar de ojos, se extendió rápidamente.

Gracias a la intervención de diez ángeles (Jaime Manzano Núñez, Adán Martínez, Manuel Alba Joya, Marco Antonio y Armando Peña Plazola, Alberto Ortíz Polanco, Roberto Zamorano Topete, Carlos Armando Reyes, Juan Ramos y Juan Gabriel Radillo Barragán), no explotó la tubería, con  el gas acumulado; sin embargo, se quemaron los cables de la luz, teléfono y T.V., y al inculto personaje del lujoso automóvil le valió “¿?&…!“… De seguro sigue tirando basura y colillas encendidas…¡Para que su lujoso automóvil se vea impecable!.

Venía un poco cansada y estresada después de estar con mi ser amado casi una semana en el hospital, y cuando venía camino a casa, pensando en mi cama y en ese lugar lleno de paz y tranquilidad, le cedí el paso a un camión de bomberos, y, cuál no sería mi sorpresa, que el gran incendio era… ¡A un lado de la casa! (con ésta, es la tercer ocasión que queman esa gran propiedad, personas contumaces e irresponsables, sin ponerse a pensar que además del daño material y ecológico que ocasionan, pueden ¡hasta convertirse en asesinos!)…

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De nuevo los héroes

En ésta ocasión con “El regreso de los ángeles“ (sólo cuatro): El Subdirector José Ramírez,  y los Oficiales: Eduardo Romero, Ignacio Cázares, y Eduardo Cortés, después de mucho tiempo y gran esfuerzo, pues ha sido más extenso y de gran altura que los otros dos, ¡lograron vencer al terrible demonio del infierno, que amenazaba con entrar a casa! (pues se empezó a quemar una palmera de más de ocho metros de altura, un techo para protegernos del sol y las lámparas laterales), pero gracias a esos maravillosos e increíbles  ángeles, con una hermosa sonrisa en sus labios… ¡Extinguieron al dragón!

Mientras los ángeles estaban perdidos en el terreno, aproveché a echar agua con una manguera a las enormes espigas que estaban atrás de la cerca, ya que el fuego se había iniciado del otro lado; pero de repente, cambió el viento y en el pasillo donde me encontraba, vi cómo una enorme ola de lumbre, se dirigía a mí; quedé entre la curva de la bocanada del dragón y la pared (parecido a esa gran ola donde entran los surfistas), en ese instante, como que se detuvo el tiempo y tuve un momento espectacular; me quedé extasiada ante la maravilla de la naturaleza, cómo a pesar de poseer tanta belleza, puede llegar a ser tan destructiva y mortal.

Reaccioné cuando mi cuerpo sintió el intenso calor y al voltear a la Izquierda las llamas me habían cortado el paso y dije: “Eso te pasa por tratar de ser una bombera inexperta… ¡Con el fuego no se juega!…

Una vez más cerré los ojos y clamé a mi mejor amigo, Papá Dios, y en forma increíble…. ¡Cambió de nuevo la dirección del viento, y pude salir rápidamente por el lado derecho! Dos bomberos entraron a la casa a pedirme cubetas para ayudar a los otros compañeros que estaban en el terreno, y desde allí, tomando el agua de la alberca, lograron apagar el fuego que amenazaba con entrar.

Una vez más, suplico a las autoridades educativas que se enfoquen un poco más en la cultura de la higiene, moral y civismo, para que todos los estudiantes de mi maravilloso México, eviten tirar basura en las calles y carreteras, manteniéndolas limpias… Recuerden que la base de la belleza está en la limpieza, tanto interior como exterior; practiquen el amor y respeto para con sus semejantes y nuestra Madre Naturaleza; aprendan a distinguir que el dinero, no hace a las personas dignas: “El que nunca ha tenido y llega a tener… ¡Loco se puede volver!

Y sobre todo, que tengan cuidado porque, el fuego… ¡quema!, y no siempre tendrán la suerte de ver a tiempo, “el regreso de los ángeles“.

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Cariñosamente Ana I.