Zona de nadie

Por J. Mario R. Fuentes (*)
jose.reyes@univa.mx

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Me voy a permitir filosofar para reconocer lo fallido y asertivo que hay en el proceder humano, desde mi punto de vista y en el contexto de la realidad de México.

Desde el momento literario y filosófico del siglo pasado se reconocen las propuestas de Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche y Unamuno; fueron argumentos filosóficos que quedaron a disposición de los pensadores serios, sus antítesis son los discursos políticos, algunos mundiales y otros nacionales (México) todos con sus postulados; los unos sensatos y reflexivos, los otros ambiguos, necios y ofensivos desde donde se les analice.

Ejemplo: Se sabe de la Cumbre Mundial donde participan 120 naciones en busca de conformar una plataforma y prohibir la producción de armamento nuclear; por supuesto las potencias productoras consideran poco realista la propuesta. La vida no les importa a las naciones poderosas, esa es la impresión que tengo por las declaraciones del mandatario norteamericano de negar el calentamiento global y manifestar su inclinación por el armamento nuclear.

Mientras el Papa Francisco insiste en esta cumbre que inició el lunes 27 para concluir el 31 de marzo de 2017: “El Preámbulo y el primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas indican los cimientos de la construcción jurídica internacional: la paz, la solución pacífica de las controversias y el desarrollo de relaciones de amistad entre las naciones… una ética y un derecho basados sobre la amenaza de la destrucción recíproca -y potencialmente de toda la humanidad- contradicen el espíritu mismo de las Naciones Unidas…”.

El Santo Padre destaca su preocupación de “las catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales que se producen con el empleo de cualquier tipo de arma nuclear, con devastadores efectos indiscriminados e incontrolables en el tiempo y en el espacio …además del «despilfarro de recursos… recursos que, sin embargo, se podrían utilizar para prioridades más significativas, como la promoción de la paz y del desarrollo humano integral, así como la lucha contra la pobreza y la actuación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”. (La misiva la leyó Mons. Antoine Camilleri, ministro de exteriores de la Santa Sede.)

La filosofía de la existencia, la que acostumbra el poder mediocre de los que mandan y si llegan a equivocarse pues repiten el mandato con otra vestimenta, aunque no deja de servir a sus intereses, la mayoría de las ocasiones se emite por encima de las necesidades de la sociedad.

Zona de nadie en verdad. Ese existencialismo nacido entre las guerras mundiales con un auge de los cuarentas a los años cincuenta (finales) del siglo pasado; para algunos es unitario, trata al ser particular como creador de todo, evidentemente hubo remiendos y ahora la existencia, piedra angular de esta corriente permite interpretar y describir mejores horizontes de conocimiento.

Este existencialismo, muy peculiar por cierto, al ser antítesis del llamado racionalismo o empirismo con todos los expositores inimaginables en 10 años 40s-50s destacaron el creador Jean Paul Sartre y sus seguidores cercanos, Simone de Beauvoir y Albert Camus, pues ellos y más pensadores tuvieron principios para observar a la sociedad, obviamente con la precisión  muy especial no como se acostumbra hoy simplista y hasta ofensiva: “se murió la gallina de los huevos de oro”; “no habrá más gasolinazos”; “somos una potencia económica”, “Sé que hay mucha molestia y enojo por esta situación. Son sentimientos que entiendo y comprendo”, o la puntada del mandatario norteamericano: “el calentamiento global es una invención de los chinos”, todo esto además de ser una farsa de lo más corriente se soporta en una serie de mentiras que jamás los existencialistas hubieran imaginado.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Político Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.