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Caminando por la vida

Cierro mis ojos y me remonto a mis primeros años; siendo el quinto hijo de una familia muy integrada.

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Por Humberto Famanía Ortega

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Durante el inicio de esta cuaresma del 2017, he tenido la oportunidad de reflexionar muy profundamente de mi paso por la vida, buscando justificar mi propio destino. No ha sido fácil el abordar con sinceridad lo que he hecho y he dejado de hacer ya que las facetas de mi existencia se muestran en múltiples formas, lo que me da la oportunidad de ordenarlas para saber cuáles son los huecos que hay que llenar para buscar los equilibrios, para seguir manteniendo una vida productiva en todos los sentidos.

Me remonto a mi niñez para lograr de alguna forma las bases que me fueron enseñadas por mis padres, para sentir el amor en todas sus dimensiones que ha sido el motor que ha logrado el fortalecer mis anhelos. Cierro mis ojos y me remonto a mis primeros años; siendo el quinto hijo de una familia muy integrada, cuyos padres fueron mi principal ejemplo en la búsqueda de la felicidad en todos los aspectos. Siempre pendientes de la educación logrando una buena comunicación entre padres a hijos con la finalidad de mantener una familia con principios muy arraigados.

Me enseñaron a convivir con la sociedad donde nos desarrollamos; me considero haber sido muy amiguero, donde aprendí el sentido de la solidaridad escuchando con atención y respeto a todas las personas para poder estar en condiciones de  emitir una respuesta congruente con lo conversado. Fui educado en escuelas públicas de educación primaria, secundaria y preparatoria, donde las clases sociales no existían, todos éramos iguales jamás notamos las diferencias en cuanto a posición económica de nuestras familias, existía un espíritu de fraternidad.

Creo que estas bases de mi niñez fueron el acicate para seguir un camino que nos llevara a buscar nuevos estadios de progreso bajo un clima de armonía. Es cierto que en ocasiones nos podemos  sentir angustiados o enojados porque las cosas no salen como teníamos pensado y terminamos frustrados porque nuestros deseos no se cumplieron.

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Pruebas de la vida

Tenemos que aceptar que la vida no es perfecta. Que las alegrías y las tristezas son parte de la existencia humana. Que los momentos difíciles son oportunidades para aprender y madurar; el sufrimiento es un estado mental que hay que enfrentar con paciencia y esperanza.

Es importante reflexionar volviendo la cara hacia nuestros jóvenes para trabajar en la vivencia de los valores. Que nos concienticemos todos los padres de familia sobre el papel que tenemos y que nadie puede sustituir, ya que tenemos que asumirlos con amor y responsabilidad. De esta manera desarrollarnos como personas para saber convivir con la familia y lograr una comunidad más justa, para hacer de la familia una escuela domestica donde se vivan los valores fundamentales.

Recuerdo con mucho cariño a mis maestros de pre-primaria y primaria que nos adoptaban como hijos dentro del recinto educacional, porque había respeto y cariño. Nos infundían confianza para lograr integrarnos en los grupos que existían del primero al sexto grado, donde existían programas sobre trabajos manuales de acuerdo a la edad de los alumnos. Nos infundían el amor a nuestra patria y respeto a nuestros semejantes. Nos daban seguridad y emoción para seguir estudiando y lograr nuestros anhelos bajo un clima lleno de oportunidades, siempre ligados a nuestro entorno para  respetarlo y por ende cuidarlo.

Como vallartense le doy gracias a Dios y a mis padres el haber escogido este rincón paradisiaco para nacer y vivir a plenitud. Cuando se crece con amor, la responsabilidad se adhiere como ostra en la piedra para buscar su desarrollo, simplemente sentir el orgullo de ser parte de esta tierra prodigiosa nos eleva a seguir superándonos. Te sientes libre como el viento.

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Ejercer la libertad con responsabilidad

El ejercicio de la libertad es uno de los rasgos que nos hacen ser imagen y semejanza de Dios, la libertad hay que ejercitarla y hacerla crecer como los talentos. Basta observar los bellos amaneceres y atardeceres para darnos cuenta de las pinceladas del Creador.

En lo personal soy una persona muy agradecida con Dios, por la familia que me otorgo y la que me brindo para hacer un hogar lleno de comprensión, amor y ternura. Soy afortunado por tener una fe inquebrantable a mis creencias, y con esta herramienta mi paso por la vida se hace más armonioso y a la vez me facilita el buscar la justificación de mi existencia.

Que donde haya duda pongamos nuestra fe. Que donde haya división, sea vínculo de unión. Que donde haya desaliento, seamos camino de esperanza. Que donde haya tristeza, seamos alegría.

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-.Danos mi Dios un espíritu de unidad, de concordia, de dialogo, de misericordia y de amor.-