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De modas y huevos sofisticados

Por fortuna hay cosas que unen más que las modas y están por encima de progres y tiranos. El café es una de ellas. También el taco. Por favor dejen el taco en paz y no le mareen.

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Por Consuelo Elipe

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Amanece un nuevo día en el planeta, “frases cortas, mensajes lapidarios, pensamientos de 140 caracteres, soluciones flash o una imagen vale más que mil palabras”.

Y al abrir los ojos es lo primero que vemos y de lo que nos empapamos, no sabemos si hace sol afuera o si está nublado, pero conocemos perfectamente lo que hace medio mundo, lo que hicieron ayer o harán en un rato.

Hay días en que las noticias nos sacuden un poquito más como un ataque terrorista en San Petersburgo, porque lo de las muertes en Siria o el hambre en África es parte del paisaje y tiene menos impacto que saber que Jlo tiene nuevo novio y encima es un famoso deportista.

Las modas o las corrientes inundan todo, pero incluso las modas son tan poco consistentes como todo lo demás. Es la moda péndulo, radical. De repente se llevan las barbas y todos con barba y después se llevarán los calvos y todos calvos. En eso las Kardashian son ejemplo, que Kim lleva el pelo XL pues no se diga más. Pero esta semana ya se lo cortó, solo esperemos a ver cuántas más se lo van a cortar sin pestañear, les quede bien o fatal.

Esto de las modas radicales se extiende incluso hasta en la forma de pensar y opinar. Parece que lo de creencias profundas ya pasó. Ahora ni se te ocurra decir que te gustan los toros o que no te gusta que las mujeres amamanten en público porque algunos podrían colgarte en plaza pública. Solo está bien decir que eres ecológico, te encantan las mascotas y pasas de la religión o eres un facha total.

Tanto es así que esta semana en España hubo una idea de estos iluminados de Podemos de querer quitar la misa que ponen por televisión. Gracias a Dios (aplica literal) la gente se remangó y no ha dejado de subir y subir la audiencia en forma de protesta. Pero ¿es que nos tienen que decir qué pensar y en qué creer en nuestra vida, porque eso es lo correcto?

Pues fíjate que a mí esta “dictadura de los progres” me reafirma más en mis odios, ahora que solo se habla de los “haters” y en mis gustos. Y es que a este paso seremos ya un ejército de robots, sin mono plateado pero igualmente. Ya van dos veces que tengo esa sensación…y ocurrió en dos lugares de moda para desayunar, en Guadalajara y en CDMX. Llegas y una fila gigante. Todos vestidos igualitos. De hípster desmañanado, así como me peino pero despeinado, me visto pero como si no le hubiera puesto ganas y que genial soy…Hasta los platos de todos los lugares se empiezan a parecer. Muchas flores y poco fondo. Y todos buscando la cuadratura del círculo. Después de tanto huevo revuelto, mareado y sofisticado hace falta un café con leche horrible en un bar con un churro frio y tieso que lleva esperando desde las 6 de la mañana a que te lo comas.

Eso sí es mezcla de gente, mezcla espontanea, en un bar de Madrid te puedes encontrar al albañil de la obra, al ejecutivo del banco del barrio, al sr que pide y al que todos llamamos por su nombre, o a la chica de la estética de al lado. Todos unidos por el santo café.

Y es que por fortuna hay cosas que unen más que las modas y están por encima de progres y tiranos. El café es una de ellas. También el taco. Por favor dejen el taco en paz y no le mareen.