Gente PVRed Interna

Combatir la desigualdad

Si no logramos nuestra autosuficiencia alimentaria, si no logramos una subsistencia decorosa y nuestra emancipación progresiva, la paz social estará en peligro.

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Por Humberto Famanía Ortega

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Estamos viviendo momentos muy interesantes al tener la oportunidad de buscar con mucha creatividad y visión, el mejoramiento de los mexicanos y mexicanas en su productividad y sus requerimientos necesarios para lograr su bienestar. Es por eso que ante la inminente precampaña de hombres y mujeres que buscaran el ser elegidos como candidatos de los diferentes partidos, o bien como independientes a la primera magistratura del País, el próximo 2018, resulta urgente el analizar detalladamente sus perfiles, y desde luego que su plataforma electoral sea congruente ante las actuales circunstancias.

No cabe la menor duda que México está muy politizado, los temas que serán mencionados por cada uno de los elegidos se basarán principalmente en el combate frontal a la pobreza, inseguridad, impunidad, corrupción etcétera. Sin embargo, lo más importante será analizar con lupa la solución que den a estos males que nos acechan todos los días, y que ya han permeado en todos los sectores de la población. Es una demanda el buscar los caminos hacia la prosperidad, donde se den resultados integrales y surja un compromiso nacional del sector público, privado y social, con una ruta crítica con evaluaciones periódicas para su seguimiento.

Realmente, el meollo de estos problemas se encuentra ubicado en la marginación de millones de mexicanos que no son productivos para el país por la falta de oportunidades. Es necesario integrarlos en su propio territorio, tanto en la producción con los elementos económicos necesarios que garanticen su manufactura, así como la educación con el fin de capacitarse para el trabajo, motivando la incursión en su propio desarrollo. Sin lugar a dudas alentará a la mayoría de la población para seguir adelante, logrando la superación de las familias.

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Una brecha nos separa

Vemos cómo existe la brecha que separa la pobreza con la riqueza, se nota la desigualdad y día a día crece más. Urge detener esta perversa marcha, y la única solución de quien aspire a gobernar a México, es necesario se comprometa a que exista justicia y libertad, propiciando un crecimiento en lo económico con bases realistas y amplias, a fin de crear confianza para obtener equilibrio y armonía. Es necesario que quienes desean estar en las boletas electorales aspirando a la Presidencia de la República, dejen a un lado los golpes bajos y los discursos demagógicos, que no es necesario regresar al populismo ni de elevar el gasto asistencial creando subsidios que en nada benefician al pueblo.

Como solución, planteamos a muchos mexicanos el tener una política económica integral que sume a los desiguales, aquellos que están en desventaja con programas en donde exista eficiencia y equidad, ya que estos son los amarres indispensables para combatir la pobreza extrema a su máxima expresión. Para esto necesitamos crear ciencia y tecnología propias para fabricar herramientas adecuadas que sean efectivas a nuestras características, porque aun nuestra dependencia del exterior es absoluta. Para desarrollarnos urge inteligencia y creatividad para lograr ser competitivos, no basta con tener tendencias románticas de planear las cosas en beneficio del pueblo, si no decidirnos a hacerlo.

Es por eso que me pongo a reflexionar acerca de este tema tan importante;  que si  no logramos nuestra autosuficiencia alimentaria, si no logramos una subsistencia decorosa y nuestra emancipación progresiva, la paz social estará en peligro. Urge el aumentar la productividad del trabajo rural, sabedores que el campo genera mucho trabajo, reconociendo que la mayor parte de dichos empleos están remunerados inadecuadamente. Volver los ojos hacia el sector primario tanto en la agricultura como en la ganadería, implica un proyecto realista en donde se eleve a esta actividad como prioritaria.

Ya es tiempo de lograr una alianza para la integración en nuestra amada Patria. Trabajar en una planeación que implique un total conocimiento de la distribución de la producción, donde el sector primario ubique regionalmente la distribución de las áreas agropecuarias y de potencialidad silvícola. Del sector secundario como actividades extractivas, energéticas, transformación y construcción, el tener la localización puntual del tipo de industrias. Del sector terciario donde se encuentra el comercio, comunicaciones y transportes, al igual el gobierno y otros servicios. Resulta muy importante sectorizar de una manera práctica todas nuestras potencialidades y rezagos, para buscar soluciones.

En fin, distinguidos lectores, para todos es sabido que un Estado no lo hace un hombre ni lo hace un gobierno, lo hace un pueblo. Si todos nos integramos con amor profundo a esta tierra prodigiosa que es México, podemos cambiarla donde desterremos las huellas de privaciones e injusticias en su rostro; que nuestra razón sea el deseo de transformarlas en rasgos de alegría. Es tiempo de iniciar este nuevo camino que redunde en un cambio con rumbo, quizá no se logre a corto plazo, pero unidos seguros romperemos las aristas más dolorosas de la necesidad extrema y la falta de equidad.

Como mexicano estoy convencido del enorme valor de los magníficos recursos del suelo y subsuelo de nuestra nación, de esas riquezas habrá que descubrirlas, captarlas y desplegarlas con resolución y osadía.

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Sin prever, sin delinear objetivos, sin organizar nuestro rumbo, sería ciego y por lógica nuestro destino el desencanto.