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Farándula

Parece una moda eso de ser un desastre en aspecto y ser un cretino en cuanto a las formas.

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Por Consuelo Elipe

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Estaba en uno de estos días de asueto mirando la tele, viendo uno de esos reportajes de la alfombra roja, que confieso me encantan. No recuerdo si era cualquier premio en los que se dan cita lo más afamado del mundo de la farándula, o un estreno de alguna de las últimas películas americanas o de cualquier lugar.

Viendo a alguno de los que por allí pasaban, no podía dejar de pensar en lo que era el mundo de Hollywood y lo que es ahora, siempre hablando de la parte superficial claro. Me imagino que si supiéramos a fondo todo lo que hay detrás del telón, no habría mucha diferencia, porque siempre habrá habido líos, historias oscuras, personalidades al límite, incluso asesinatos o historias tremendas, como hemos visto después por diferentes reportajes. Pero si por un momento nos ponemos en plan de ver sólo la imagen, la verdad no tiene nada que ver.

A mí siempre me atrajeron de forma irremediable todas las artistas, su glamour, su forma de vestir, ver cómo aparecían en público, tan guapas, perfectas, elegantes, me acuerdo de Audrey Hepburn o Ava Gardner o Lana Turner, y en cada película, cada toma, eran personajes que nada tenían que ver con las mujeres normales que vemos por la calle. Yo creo que incluso cuando bajaban por el pan irían maravillosas o nunca irían por el pan, para eso tenían alguien que lo hiciera, además de un chofer, una secretaria y una costurera.

Ahora sin embargo, los ídolos se han humanizado tanto que la verdad yo prefería que no lo hubieran hecho. Da pena ver a súper actores que llegan a un estreno con el pelo sucio, zapatos rebozados en lodo y pinta de no haber dormido en una semana. Además de todo esto se permiten el lujo de ser absolutamente antipáticos, groseros y hasta violentos con los periodistas y el público para los que deberían hacer su trabajo. Parece una moda eso de ser un desastre en aspecto y ser un cretino en cuanto a las formas, cuanto más deplorable es su comportamiento y su vida, parece que más en gracia caen.

Todos tenemos en mente una modelo súper famosa que después de ser pillada consumiendo droga, no solo no dejo de trabajar, sino que resurgió con mucha más fuerza y sigue siendo imagen de marcas de primera fila, que representan la clase y el lujo. Yo me pregunto si ese es el modelo de conducta que queremos para que los más jóvenes, o todos nosotros en general, sigan y aprendan. ¿Qué quieren las marcas transmitir usando a personas con esos valores? Sé que al final todo somos personas, humanos con defectos, virtudes con mal genio y equivocaciones, pero si decides ser un personaje público, yo agradecería que volviera algo de amabilidad y glamour. Muchos pensarán que es quizás hipócrita si en el fondo no son lo que parecen, pero para ver a gente enfadada, sin peinar y con ropa desastrosa, me tomo el autobús.

Bastante “normal” es a veces nuestra vida cotidiana para que ni siquiera en la ficción tengamos algo bello que mirar y disfrutar. Yo voto porque se laven, se peinen y sonrían, aunque odien el mundo a veces tanto como los demás mortales.