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El Pulpo de los 32 Sentidos más Uno

Por Cristina Gutiérrez Mar

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Se me apareció en un sueño, un pulpo bombacho y coqueto. Delgados sus tentáculos, ojos saltones y graciosos, agridulce su aroma y su cerebro luminoso y colosal.

Estaba en el mismo estanque donde yo solía ir de pequeña. Mi lugar preferido en las tardes de verano mientras mi mamá iba al mandado y mis hermanos jugaban en casa. Ahí mismo creció mi dríade, junto al cielo enterrado, y yo escribía mis primeros poemas tumbada en el jardín estambrado.

Inmóvil frente al pequeño lago, la dríade y el pulpo regordete; percibí trazos en mi mente nunca antes vistos.  El viento me sedujo con palabras insospechadas que me arroparon la piel. Mi alma empezó a vaciar miedos y por primera vez me sentí libre. Un baile caótico y fascinante se originó en mi mente, y maravillosas sensaciones aparecieron. Abracé a mi dríade cerrando los ojos, el tiempo se detuvo y mi respiración se sincronizó. Fue un lapso divino.

Miré al pulpo, él me observaba fijamente. Supo acariciarme el alma con toda su mente brillante, su delicadeza y sabiduría emocional. Se notaba su nobleza y su humildad. Yo sentí que renacía en ese momento. Una fascinación extravagante se apoderó de mí cuando logré una unión mental con el pulpo, y una ola de nuevos sentidos aparecieron eufóricamente como un baile químico.

Percibí 32 sentidos, más uno extremadamente misterioso y mágico.

Fui capaz en ese momento de notar mucho más el entorno que lo que me ofrece normalmente la vista, el olfato, el gusto, el oído y el tacto.

Aprecié mi temperatura corporal interna, la presión que ejercían mis aretes, mi ropa y el reloj, sentí dolor en algunas partes de mi cuerpo, y cómo capturaba el equilibrio de mi ser. Percibí olores extraños mientras los relacionaba con una melodía que se escuchaba a lo lejos, al igual que noté un sabor ácido en mi boca al observar las texturas de las rocas. Estaba consciente de mis latidos del corazón, me percaté de colores que jamás había visto y sentí como mis pulmones se inflamaban al respirar.

Asombrada de mi nuevo paraíso, procedí a contar los tentáculos de tan extraño pulpo que no dejaba de mirarme, paradójicamente tenía 32 tentáculos. Por fin el pulpo habló:

– Tengo 32 sentidos, al igual que tú. Los has experimentando hace un momento, sin embargo, hay uno en especial que no se encuentra en esta lista pero que lo percibes muy bien.  Es tu lenguaje del alma que es guiada por el sendero de la experiencia inconsciente escondida en el cerebro.  Es tu esencia,  capital mental que sueles usar sin darte cuenta, sólo que ahora se te manifiesta diferente, lo percibes, lo olfateas, hasta lo puedes sentir con tus 32 sentidos encontrados. Tiene vida, es mágico, navega en el sistema límbico y te deleitas con su atracción: La intuición.

En ese momento, todo se fue desvaneciendo y mi fotografía viviente se transformó en instantánea para terminar solamente en transparencia sin color.  Una hoja transparente y sin evidencia alguna. El sueño estaba en mi mente, absorbido en mi consciente.

Me levanté de mi cama y me fui como de costumbre al espejo, pensando que de nuevo tendría mi cerebro desnudo. Hice consciencia de mis 27 sentidos nuevos, ya que los otros cinco son muy obvios. ¡Wow! Qué increíble sorpresa al activarlos y asomarme a mi interior. Después me acordé del sentido extra, mágico y de otra dimensión: Mi intuición.

¡Cuántas veces lo he usado! Es mi inconsciente adaptativo. Cada cosa aprendida, sentida, interiorizada, pensada y experimentada, crea un poso de sabiduría única. Es definitivamente mi esencia, tú esencia, nuestra esencia.

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Verdad:

Contrario a lo que muchos creemos, nuestro cuerpo es capaz de percibir mucho más el entorno de lo que nos pueden ofrecer los cinco sentidos aprendidos de pequeños. Hay muchos otros sentidos clasificados, al grado que especialistas han llegado a mencionar 27.

Realidad:

El sexto sentido, llamado también intuición, es hasta la fecha un gran misterio sin resolver. No se sabe si se trata de una inspiración divina, de una conexión con la energía universal, si se origina en el inconsciente, o simplemente es una percepción común. Yo en lo personal estoy de acuerdo con Salvador Dalí: La intuición es el delirio de lo instantáneo. Creo que es algo fascinante y mágico donde se involucra nuestra alma.

Nota:

La intuición no es sólo cosa de mujeres. Todos los seres humanos disponemos de esas ráfagas de luz mental, de ese lenguaje tan especial.

No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que dice tu corazón y tu intuición.”
Steve Jobs

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