A ver si es cierto

Por J. Mario R. Fuentes (*)
Jose.reyes@univa.mx

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Todos los mexicanos estamos conscientes de las detenciones de exgobernadores, lo que dudamos es que regresen el dinero que se llevaron.

Peña Nieto dijo que para combatir la corrupción se debe partir de reconocer que es un asunto de orden cultural; realmente no sé de dónde parte el Primer Mandatario de la Nación para catalogarla así “una cuestión cultural”, aunque en realidad emana de situaciones diversas con el mismo destino: la desgracia.

México está hundido en la corrupción y tan lejos de la honestidad que no tiene la capacidad para comprender, o mejor dicho dimensionar por qué tantos exgobernadores se “hincharon” de dinero público durante su mandato y nadie se dio cuenta, esto por encima de su juramento de hacer lo mejor para su pueblo.

La nota dio la vuelta al planeta, para vergüenza de nosotros los mexicanos. Detuvieron a Tomás Yarrington, ex gobernador de Tamaulipas, y a Javier Duarte, de Veracruz. Meses pasaron, nadie pudo dar su paradero ahora son la nota del día hasta para el Presidente Peña Nieto, con su acostumbrada “lección de eficacia” les dijo a todos los reunidos en el salón Adolfo López Mateos en la Residencia de Los Pinos durante la toma de protesta de la nueva mesa directiva del Congreso del Trabajo; las detenciones son una clara respuesta del Estado Mexicano contra la impunidad, palabras más menos, el rostro de Peña Nieto se tornó amenazante.

Habló del Sistema Nacional de Transparencia y también del correspondiente contra la corrupción. Lo indeseable es que el asunto quede convertido en un episodio más de la historia conocida, procesos, amparos, alegatos y nada de recuperar los dineros sustraídos. No dudo que respondan a sus actos, con una sonrisa socarrona como la de Javier Duarte durante su detención, me pregunto qué ganamos los mexicanos con estos episodios si lo hurtado jamás se devolverá, en mi opinión es lo prioritario no solamente meter a la cárcel a estos traidores a la patria.

Según Peña Nieto fue un trabajo coordinado con instituciones internacionales con las del gobierno de nuestro país; bueno no es que se dude, aunque Yarrington casi se pasa el sexenio huyendo, su travesía inició en 2012 si mal no recuerdo, mientras que “Javidú” completó varios meses a salto de mata. El Presidente de México ahora habla de pasos decididos, otra pregunta, ¿qué no se pudieron haber evitado y “distraer a policías ajenos” y todavía más ser el hazme reír del mundo civilizado?

Y la retórica presidencial ante dirigentes obreros no se frenó:

“…existen datos muy positivos del avance que ha tenido el país, del cual a veces poco se dice o se reconoce, pero las cosas buenas cuentan y cuentan mucho, y cuenta mucho el comportamiento honesto, el comportamiento comprometido que millones de mexicanos tienen todos los días, Quienes quebrantan la ley deben responder por sus actos, e independientemente de lo que determine el Poder Judicial, estas detenciones son un mensaje firme y contundente del Estado Mexicano contra la impunidad”.

Si, totalmente de acuerdo, habrá cambios no hay duda; la sociedad de mi agraviado México sabe de su pobreza alimentaria, de la impunidad, corrupción, violencia de múltiples formas, inseguridad, educación “a modo”, analfabetismo y lo que usted quiera agregar. Frente a todo esto los bufones en campaña gastando el dinero que no les pertenece, prometiendo un mundo color de rosa ante necesidades reales.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.