Vallarta hoy:

El árbol caído

El hombre irracional, con tal de meterse más dinero a su bolsillo, no le importa podarlo, destruirlo, para despojar de más terreno a nuestra Madre Naturaleza.

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Por un México mejor

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¿Cuántas veces de tu vida te ha tocado ver en tu camino un árbol caído?

¿Qué has hecho al respecto? ¿Has pasado indiferente?

¿Has  aprovechado sus ramas  para utilizarlo como leña?

¿Te has detenido a pensar sobre todos los beneficios que dio durante  su maravillosa estancia en el planeta tierra?

O… ¡Simplemente ” te vale un bledo”!…

¡Qué increíble es nuestra Madre Naturaleza!, pues todo tiene un por qué  y para qué, en ésta enigmática vida; sin embargo, nosotros estamos tan metidos en nuestro ego, que nos da igual “Chana, que Juana “, a  pesar de estar hablando de dos seres completamente diferentes…

Cada vez que veas un hermoso árbol  frondoso, si es en época de calor… ¡De seguro se te antojará ir a refugiarte bajo su sombra, para guarecerte de los fuertes rayos del sol!

¿Cuántas veces has visto esos grandiosos árboles frutales ofreciéndote gustosos sus deliciosos productos que te ayudarán con esa necesaria dieta balanceada?

Hay muchos maravillosos y  fuertes árboles, que tienen bastantes años de existencia, gran frondosidad, y en ellos verás diferentes tipos de columpios, casitas, cuerdas, etcétera… ¡Para la  diversión  de  esos  divinos ángeles  terrenales y algunos adultos!

También  podrás  observar algunos  corazones  de  esos enamorados  que  juran  junto  a su tallo… ¡Amarse toda la vida!…

¿Te has puesto a pensar el tiempo que necesitó esa semilla para  poder  germinar?; ¿el  crecer  a  pesar  de   todas  las inclemencias  del  medio ambiente, para engrosar su tallo llegando a ser grande y fuerte protector? ¿De todo el lapso que necesitó para llenarse de hojas y flores, para agradar  tu  vista, y otro más para producir ese rico alimento tan  delicioso, necesario y saludable?

Sin embargo, el hombre irracional, con tal de meterse más dinero a su bolsillo, no le importa podarlo, destruirlo, para despojar de más terreno a nuestra Madre Naturaleza,  y así poder construir más casas, calles, poblados, ciudades o dedicar su madera para la fabricación de muebles; y después… ¡Osamos incomodarnos y protestar por el famoso calentamiento global que nosotros mismos con nuestra inconsciencia hemos provocado!

Una  vez  el  árbol  caído, como estorba…  ¡Lo queman o lo pulverizan!… Otros  recogen  sus ramas  para  utilizarlo como leña…  Pero  muy  pocos, son  los que  con  gran tristeza  llegan a  agradecer  esa  divina  presencia en nuestra vida, y tratan de replantar sus despojos, para que las nuevas generaciones aprendan el gran valor que posee ese árbol y los grandes beneficios que nos pueden otorgar.

Ahora, piensa que el árbol caído puede ser un pariente, bienhechor o amigo… ¿lo harías a un lado porque ya no te sirve y estorba?, ¿o con gran amor y agradecimiento lo ayudarías y honrarías?

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Cariñosamente Ana I.

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