Educación y ParentalidadGente PV

Aprendizaje y fin de las vacaciones.

Debemos ser respetuosos del lugar al que se asiste, y si no hacemos nada por él, al menos no ensuciarlo o destruirlo.

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Dr. Jesús Cabral Araiza

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Quizás pareciera extraño que se pueda aprender algo de un periodo vacacional, pero si lo pensamos detenidamente, es una excelente oportunidad para propios y extraños, reflexionar sobre lo que estas fechas significan, más allá de la celebración religiosa, es más bien por otros aspectos que tienen que ver como sociedad sui generis que somos los mexicanos.

Veamos pues, muchos padres de seguro ya estarán con el agobio de que no quieren presentarse el lunes a laborar al igual que muchos hijos ideando de qué “enfermar” para no asistir a clases. Pues bien, ese es uno de los aspectos iniciales a reflexionar: ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo asumir responsabilidades, más en la consideración que justamente terminamos un periodo vacacional? Algunas hipótesis: ¿Será que no valoramos no solo lo que tenemos, sino no tenemos claro lo que deseamos?  Pero si fuera así, ¿qué nos hace falta?, Quizás sea justamente trabajar consiente y duramente para tener la certeza de que lo que tenemos sea mucho o poco, ¿lo merecemos?

Otra hipótesis no tan descabellada va más allá del periodo vacacional. Y es que antes de este periodo, puede ser que ya exista una insatisfacción consigo mismo, con el trabajo, la pareja, los hijos o cualquier otra situación o persona con la que no hemos resuelto pendientes de forma directa y maduramente. Le sorprendería a usted saber la cantidad de adultos que actúan inmaduramente y que generan más problemas de los que resuelven. Es justamente parte del trabajo en el que nos corresponde intervenir a los psicólogos. Pero por desgracias solo una pequeña parte de las personas con estos problemas desean intervenir profesionalmente sobre los mismos, el resto no es consciente de que actúa de forma inmadura, es más, hasta puede ser su forma patológica de enfrentar las personas y las situaciones de vida que lo aquejan.

Otra hipótesis de más inmediata comprobación es que por lo general a los mexicanos no nos gusta planear nuestro gasto (independientemente de que sea raquítico el sueldo) prueba de ello son los reportajes que les encanta hacer a los reporteros en los negocios llamados “montes de piedad” donde las personas van a empeñar algún objeto diverso (joyas, muebles, electrodomésticos etc.) con el fin de regresar a sus hogares y tener un poco de efectivo para llegar a la siguiente quincena y repetir el ciclo o circulo vicioso hasta las siguientes vacaciones según desee verlo.

Ahora bien, ¿qué pasa con los que resistimos estoicamente la tentación de irnos a gastar lo que no tenemos y aguantar los embates de un turismo nacional que cada semana santa aparte de ahuyentar a los turistas extranjeros, hacen pensar que Vallarta es una cantinota sin orden ni ley a la que pueden venir a tirar basura, hacer destrozo, embriagarse hasta el vómito y la inconciencia? Pues bien, creo que aparte de no imitar conductas tan vergonzosas, podemos enseñar a nuestros hijos lo que no se debe hacer en la vida si queremos ser gente que se respete. Es decir, además de poner el ejemplo, podemos señalar los diversos malos ejemplos de gente que viene y sin ninguna consideración pareciera que trata a la ciudad como lo hace a su hogar de origen, lo cual es sumamente lamentable.

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¿Qué podemos hacer?

Respecto a las acotaciones que he señalado, creo que es por demás reiterar, sin embargo, sí hay algunas sugerencias que me gustaría acotar.

  • Ser muy honestos consigo mismos para saber qué nos aqueja y buscar la ayuda más certera y profesional, por regla general sabemos cuál es, pero no queremos seguir siempre ese camino.
  • Planear el siguiente periodo vacacional y sujetarse a los recursos materiales y humanos que permitan el esparcimiento y recreación sanos para la familia.
  • Ser respetuosos del lugar al que se asiste, y si no hacemos nada por él, al menos no ensuciarlo o destruirlo.
  • Hablar lo necesario sobre las malas actitudes que pueden tener algunas personas de poca educación o con pésimos hábitos de higiene y civismo, no con el fin de señalarlos a ellos, más bien a enseñar a los hijos por qué se ve mal, y es algo que perjudica a las personas, los entornos, el turismo y perjudica la imagen de México y los mexicanos aquí y en el extranjero.

Finalmente vale la pena cargar las pilas este fin de semana antes de regresar, planear la semana, saber que pronto tendremos más días de asueto para regenerarnos y disfrutar en familia de tantas actividades que podemos hacer, o al menos lo que cada quien disfrute hacer respetando la integridad de quienes nos rodean.

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Hasta la próxima. Citas: jesuscabral1965@hotmail.com