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Dieta y cáncer

La relación entre el cáncer y la alimentación es un hecho, aunque sus límites no están aún muy definidos.

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Por Lic. N Fabiola Ramírez Vázquez

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Buenos días a los madrugadores como yo, me alegra poder escribir para ustedes y compartir algo de lo mucho que existe en el ramo de la salud y nutrición.

La relación entre el cáncer y la alimentación es un hecho. Aunque sus límites no están aún muy definidos, en la década de los 80 se estableció que en torno al 35% de los cánceres tenían su origen o estaban vinculados con la alimentación. Algo de bibliografía nos dice que a partir de entonces se han multiplicado los estudios en la materia y en 1997 se publicó un exhaustivo informe titulado “Alimentos, nutrición y prevención del cáncer: una perspectiva global”, publicado por el Fondo Internacional para la Investigación del Cáncer y el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer. En él se estableció que la adopción de unos hábitos alimentarios más sanos puede reducir el número de casos anuales en todo el mundo entre un 30% y un 40%. Los epidemiólogos sugieren que la mayoría de los cánceres, entre el 65 y el 70%, están producidos por factores asociados con el estilo de vida, en particular el uso del tabaco y el alcohol además de la dieta. Hasta un 30% del cáncer puede estar inducido por el tabaco. Por tanto, dejar de fumar y modificar la alimentación desempeña un papel clave en la prevención primaria del cáncer.

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Los hábitos alimenticios

Es tan importante poner atención en los hábitos que tenemos puesto que la alimentación también puede predisponer a tener caries dental, la hepatopatía crónica (enfermedades del hígado), la obesidad y la diabetes mellitus no insulino-dependiente y puede influenciar la osteoporosis y la progresión de la insuficiencia renal crónica.

Los hábitos alimentarios son muy distintos de unos individuos a otros, y también lo es el modo en que cocinamos y conservamos los alimentos. Además, hay que considerar otras variables relacionadas con el origen o desarrollo del cáncer, como a algunas sustancias a las que estamos expuestos todos los días, ya sea en nuestro trabajo -humo de soldadura, gases de pinturas o barnices, etc.- o en el lugar en el que vivimos -contaminación medio ambiental-, sin olvidar la propia genética. Por eso, al establecer la relación entre dieta y cáncer, por el momento se habla de asociaciones “convincentes”, “probables” o “posibles”.

Para entender mejor estos términos por ejemplo: se considera que las verduras poseen un papel protector “convincente” frente al cáncer de boca y faringe, esófago, pulmón, estómago, colon y recto; “probable” frente al de laringe, páncreas, mama y vejiga, y “posible” frente al de hígado, ovario, endometrio, cuello del útero, próstata, tiroides y riñón. Por el contrario, se considera que las dietas muy calóricos o ricas en grasa y proteínas, el abuso del alcohol y de la carne, de ahumados y de la sal, así como la obesidad aumentan el riesgo de esta enfermedad. En particular se cree que es “probable” que el abuso con la carne incremente el riesgo de cáncer de colon y recto, y que es “posible” que lo haga frente a los de páncreas, mama, próstata y riñón.

Como ven nada es “TE LO ASEGURO” pero lo importante es que se cree probable y es convincente pensarlo así, haber si no, contéstense ¿que mal haría el comer brócoli todos los días, verdad que nada? Lo que nos debe de importar es nuestra salud y como de verdad podemos cambiar el rumbo y el origen de nuestras enfermedades modificando algunas cositas en nuestro estilo de vida.

Por ultimo terminamos con este consejo que puede resumir toda esta lista de recomendaciones: variedad y moderación”.

Muchas gracias por su atención y espero me visiten, acepto que me escriban también para cualquier duda o pregunta si esta en mi poder ayudarles (fabyluchis911@hotmail.com), cuenten con ello.