Aprendiendo a VivirGente PV

¿Es bueno discutir?

Numerosos psicólogos consideran que un conflicto ocasional es señal de una relación sana y satisfactoria. Demuestra afecto y preocupación solícita.

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Por Livier  Nazareth
Psicóloga

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Las parejas que afirman que nunca se pelean, o bien se están engañando a si mismas, o son completamente incapaces de hacer un auto examen sincero de sus sentimientos y emociones, que para el caso es lo mismo. Quienes rehúsen reconocer la necesidad de la discrepancia y el contraste de parecerse sufrirán a causa de la agresividad y el enojo desplazados como hostilidad, inestabilidad emocional, depresión, y diversos problemas de salud, además de la falta de intimidad.

Numerosos psicólogos consideran que un conflicto ocasional es señal de una relación sana y satisfactoria. Demuestra afecto y preocupación solícita. Por supuesto todo enfrentamiento entraña sus riesgos, pero aprender a discrepar correctamente podría ser la técnica del arte de la comunicarse más valiosa que podamos adquirir.

Los enfrentamientos directos entre dos personas que se preocupan solícitamente una de otra, no tienen por que considerarse un comportamiento destructivo. Puede resultar en cambio una experiencia muy  positiva. Significa que ambos se preocupan uno de otro, que están dispuestos a tratar un problema y a dialogar hasta encontrar una solución mutuamente satisfactoria.

Aquellas familias cuyos componentes no discuten nunca entre sí, lo más probable es que no sientan interés mutuo suficiente como para arriesgarse a cambiar el estado de las cosas en un momento dado. Un enfrentamiento familiar no es bueno ni malo en sí mismo, todo depende de la actitud con que aborden las discrepancias las partes en litigio y del resultado final.

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Métodos constructivos para resolver los conflictos:

Todos los días suceden incidentes menores que pueden perturbar la paz y la unidad en el hogar, por eso es preciso conocer el modo más positivo de resolverlos. La negociación y el análisis intensivo son métodos adecuados para los problemas mayores, pero lo que se necesita es un plan para resolver las irritaciones triviales que ocurren todos los días. Algunas parejas prefieren discutir los problemas a medida que se van presentando.

Otros aseguran que el momento más adecuado para discutirlos es antes de acostarse, incluso existe un reducido porcentaje que prefiere discutirlos en un momento fijo cada semana.

Es conveniente tener prevista una estrategia para cuando uno de los dos cónyuges experimentan irritación y o enojo y se necesita una rápida solución.

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A continuación le propongo cuatro pasos a seguir:

  • Exponer el problema asertiva personal:

Hay que hacer siempre una exposición directa de los sentimientos sin expresiones humillantes y sin decir al otro cónyuge lo que debe de hacer. El mensaje en primera persona tiene que ser transmitido bajo estas premisas: “Yo siento… cuando tu… porque… “

  • Incluir los sentimientos expresados por el cónyuge:

Este paso lleva  implícito un mensaje de solícita preocupación. Al repetir, en síntesis la idea fundamental expuesta por la otra parte, cada interlocutor está demostrando que había escuchado atentamente, captado el problema, y comprendido los sentimientos y emociones involucrados.

  • Aceptar los sentimientos del otro :

Esto permite a mi cónyuge saber que estoy aceptando sus sentimientos y emociones aunque yo no este de acuerdo con ellos, ni con sus puntos de vista. Aceptar no significa necesariamente estar de acuerdo pero no resulta nada fácil asumir este concepto. Un estudio realizado demostró que solo el 31% de las personas encuestadas eran capas de apreciar la situación desde el punto de vista del otro.

  • Resolución:

Cuando el cónyuge irritado ya no tiene nuevos sentimientos que expresar, y el problema en los sentimientos han sido expuestos nuevamente y aceptado a llegado el momento de presentar disculpas y resolver la discrepancia.

Ahora bien, pedir disculpas supone más que decir algo así como: “lo lamento”

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¿Qué es lo que lamento?

Uno se ha disculpado y pedido perdón. Dice: lo lamento o lo siento.

Manifiesta qué es lo que lamenta.

      Pide perdón

La sincera solicitud de perdón constituye parte fundamental en la resolución de cualquier conflicto.

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Un nuevo código para la esposa

  • No hablarás eternamente. Tu esposo tiene derecho a que lo escuches.
  • Prepararás amorosamente buena comida y mantendrás tu casa en orden.
  • No estorbarás a tu esposo en sus negocios.
  • No te divertirás divulgando murmuraciones infundadas sobre tus vecinos.
  • No alardearas de tu esposo ante otros hombres, sino que lo respetaras silenciosamente.
  • Cuando sea necesario censurarlo, lo harás inmediatamente y enseguida olvidarás.
  • Serás paciente con los defectos de tu esposo, exaltando de vez en cuando sus buenas cualidades.
  • No convertirás a tu esposo en un criado.

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Un nuevo código para el esposo

  • Demostrarás a tu esposa la misma cortesía que le demostraste el día de tu boda.
  • Le expresarás con palabras o con tu actitud, tu aprobación por la comida que te presente, pues la comida no llega a la mesa por si sola.
  • Recordarás a tu esposa, consultándola sobre tus problemas, hablándole de tu trabajo.
  • Evitarás siempre la perversidad, observando la misma conducta que consideres razonable que observe tu esposa.
  • No alardearás sobre tus ingresos.
  • Recordarás los cumpleaños de tu esposa y de tus hijos.
  • Recordarás el aniversario de tu matrimonio.
  • No entablarás discusiones acaloradas con tu esposa, pues sabes bien que la mujer tiene siempre la última palabra.

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“En el noviazgo, el hombre es fuerte y la mujer débil, en el matrimonio es todo lo contrario.”

Como siempre, le deseo lo mejor del mundo. ¡Hasta la próxima!

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livier590@hotmail.com
Cel. 322 151 04 96