Vallarta hoy:

Todo cabe en un poema

Por J. Mario R. Fuentes (*)
jose.reyes@univa.mx

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Privilegio metafísico es la poesía; pensamiento instantáneo con visión universal. Secreto de las almas, de los objetos de la vida total.

Principio de simultaneidad da seguimiento permanente al tiempo. Vive la dialéctica de la felicidad no definida, inmoviliza al pensamiento para descubrir sus achaques y alegrías, así es como percibo al poeta; dispuesto, taciturno, desnutrido de una costilla a la otra como veía don Jaime Sabines.

Los momentos no le importan, los asume en su justa dimensión, el buen poeta ve la parte de la vida que no vemos; conquista la totalidad en un verso, en enunciados aparentemente inconexos; por otro lado he visto el desgaste por la perfección del verbo que rehúsa al método en el olvido pleno.

Mi ex maestro, respetable y presente para destruir la cotidianidad con palabras señoriales, cargadas de su especial acento, el señor de la expresión fina, mi mentor por siempre: HUGO GUTIÉRREZ VEGA, ejemplo viviente.

Sus expresiones nunca encadenadas, siempre puntuales desde la prosodia a la prosa. Lo recuerdo con mucha admiración y cariño, su tiempo entregado a generaciones de alumnos nunca será en vano, está valorado como la prosodia horizontal y las expresiones poéticas con su verticalidad. Se nos enseñó en la materia de filología que ella, la prosodia es sonoridad sucesiva; es como el procedimiento burocrático, fría; se dedicaba al ajuste de cadencias, emociones predispuestas y sucesivas, y llega a la prosa a los pensamientos simplificados al amor expresado, a la descripción social, helada diría, sin temor a equivocarme, a la existencia corriente, a todo lo que no se desvía que va en un solo sentido.

Lo recuerdo por su cátedra puntual, sus anécdotas compartidas en sesiones académicas y en conversaciones de pasillo, deliciosas; poeta, periodista, diplomático, hombre universal como maestro universitario, polímata pleno. Lo abracé con mucho cariño, al momento de recordarle que fui su discípulo al que dedicó unas líneas en el libro “Información y Sociedad” hace más de 30 años; qué momento aquel al ver a mi mentor de entonces, en el evento “Letras en la Mar” le recordé la dedicatoria, su mente brillante no olvidó ese momento tampoco yo, es un ser humano maravilloso. En tres minutos recordé mis ayeres de estudiante universitario al lado de un colosal mentor.

El maestro Gutiérrez Vega (+) fue llamado a la casa del Señor; dejó a los que lo admiramos en vida el mejor poema que pueda hallarse en todos los tiempos La Perseverancia de ser mejores a cada momento. El momento poético en él fue complejo, podría afirmar que movió por dentro de cada receptor sus lados opuestos.

Apasionado poeta, armónico en sus planteamientos con los cuales fue antítesis del silencio y éxtasis de significados, así lo vimos algunos de sus discípulos en la UNAM,  ahora es la gran sociedad la que valora al maestro; logró entrar al terreno de la comunicación con evidencias amplias de esa necesidad cada vez más lejana, menos atendida; él lo dijo: necesitamos más acercar nuestros corazones y limar con poesía las diferencias.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Político Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.

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