Aprendiendo a VivirGente PV

El Día del Niño

Por Livier Nazareth
Psicóloga

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Aunque para muchas personas resulte sólo una moda al consumismo, la historia detrás del Día del Niño tiene un origen muy bien definido.

En 1954 la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que a través de la cual se establecería el “Día Universal del Niño” con el fin de promover anualmente un día consagrado a la fraternidad y entendimiento entre los niños y niñas del mundo entero. El organismo encargado para desarrollar ese proyecto fue la UNICEF.

Desde entonces, son más de cien los países que celebran la fecha, a pesar de que la fecha estipulada varía de acuerdo al lugar.

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En México corresponde el 30 de abril.

Por lo general, se organizan una serie de actividades culturales y de entretenimiento y expresión artística, además de distribución de juguetes entre las poblaciones más necesitadas, aunque el propósito vaya mucho más lejos.

El día del niño es una oportunidad para llamar la atención de los entes gubernamentales en lo que se refiere a las necesidades infantiles y de los padres para que estén el tanto de lo que pueden exigir.

Igualmente, se busca informar a los niños para que ellos sepan cuándo son víctimas de algún abuso o si no están recibiendo lo que por derecho les corresponde: educación, vivienda y una alimentación sana, entre otras cosas.

Es importante señalar que estos derechos les pertenecen sin excepción de ningún tipo a todos los miembros de la población infantil. El Día del Niño es entonces un deber de los padres y un derecho de los más pequeños quienes a través de este estímulo y del reconocimiento de su valor como forjadores de un futuro no muy lejano, serán capaces de ofrecer a los demás, armonía y amor por las demás generaciones y una labor con muchos frutos.

¡Feliz día del niño! Seguramente en su escuela les celebrarán su día y en casa sus papás también, pues hoy quiero contarles un cuento. Se llama:

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EL SEÑOR, EL NIÑO Y EL BURRO

Venía un señor por el camino, con un niño como de once años, que era su hijo, y venía también un burro, que le servía al señor para cargar leña. Pero el señor ya había vendido la leña, y además estaba cansado, de manera que se montó en el burro.

En esto se encuentran con unas gentes que venían por el mismo camino. Y cuando ya pasaban las gentes, el señor oyó que decían: “¡Qué viejo tan egoísta! Va él muy montado en el burro, y el pobrecito niño a pie.”

Entonces el señor se bajó del burro y le dijo al niño que se montara. Caminaron así un rato, el niño encima del burro y el papá a un lado, a pie, cuando en esto se encuentran con otras gentes.

En el momento de pasar, el señor oyó que decían: “¡Qué muchacho tan malcriado! Va él muy montado en el burro, y el pobrecito viejo a pie.” Entonces el señor le dijo al niño que se bajara del burro.

Siguieron así un rato, caminando los dos un poquito detrás del burro, y en esto que se encuentran con otras gentes, y cuando ya pasaban, oyó el señor que decían: “¡Qué par de tontos!”Va el burro muy descansado, sin carga, y a ninguno se le ocurre montarse.”

Entonces el señor se volvió a montar y le dijo al niño que él también se montara. Así iban, moviéndose los dos al mismo tiempo con el paso del burro, y en esto se encuentran con otras gentes que venían por el camino. y cuando ya pasaban las gentes, el señor oyó que decían: “¡Qué par de bárbaros! El pobrecito burro ya no puede con la carga.”

Entonces el señor se quedó pensando un rato y le dijo al niño: “¿Ya ves, hijo? No hay que hacer mucho caso de lo que diga la gente.”

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Como siempre usted sabe, que le deseo lo mejor del mundo. ¡Hasta la próxima! livier590@hotmail.com Cel: 322-151-04-96.