Vallarta hoy:

También esto pasará

Por Alondra Maldonado Rodriguera
alondrachef@gmail.com

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Durante la pasada Feria del Libro en Guadalajara adquirí varios libros que no siempre los puedo leer al ritmo deseado. Entre éstos se encuentra “También esto pasará”, de Milena Busquets. Se había quedado rezagado en esas pilas de libros sin leer, hasta que ayer me pareció que me hablaba, me hacía guiño con los ojos y me sentí atraída a él.

Empieza el texto: “Por alguna extraña razón, nunca pensé que llegaría a los cuarenta años. A los veinte, me imaginaba con treinta, viviendo con el amor de mi vida y con unos cuantos hijos. Y con sesenta, haciendo tartas de manzana para mis nietos, yo, que no sé hacer ni un huevo frito, pero aprendería…Pero nunca me imaginé con cuarenta años, ni siquiera con cincuenta. Y sin embargo aquí estoy”.

Cuánto imaginamos desde la infancia, hasta hablamos en modo afirmativo del futuro: cuando me case, cuando tenga hijos, o simplemente imaginas la vida viajando, pero nunca la imaginas con las peripecias y desencuentros con que se presenta. Jamás imaginamos la muerte, la separación, el dolor, la ruptura, ni cómo lidiar con el vacío con que se presentan.

Blanca, el personaje se encuentra ante la brutalidad de la muerte, la de su madre: “Mamá, me prometiste que cuando murieses mi vida estaría encarrilada y en orden y que el dolor sería soportable, no me dijiste que tendría ganas de arrancarme mis propias vísceras y comérmelas”.

Ante la desolación, se necesita la afirmación de la vida, del mundo que habitamos, y es ahí cuando el libro se torna en una exploración sutil de aquello que reafirma la vida, los hijos, los niños, los amigos, los placeres como el vino, la memoria y por supuesto el sexo. Blanca asegura: “Lo contrario de la muerte no es la vida, es el sexo”. El diálogo del libro transcurre entre la realidad de las manos que no la volverán a tocar, los ojos que no la verán y aquellos que la ven. En un esfuerzo por saberse y sentirse viva, permisiva, disfrutar como si fuera tal vez la última ocasión que se sumerja al mar, besar las pecas de su hijo y escuchar sus ligerezas, reír a carcajadas, para después soltar el llanto. A través del personaje del Blanca te sitúas desde la peor de las pérdidas, hacia la liberación y poder recordar a la puerta del panteón, aquel cuento que su madre alguna vez le contó. Un emperador Chino convocó a los sabios del reino para que le dijera una frase que se pudiera aplicar a todas las situaciones posibles. Los sabios se retiraron a meditar sobre dicha frase y al cabo de unos meses regresaron con el emperador con la siguiente frase: También esto pasará.

Blanca parece tener una visión ante las rejas del panteón que da al mar, ve a su madre caminar sobre la arena, acompañada de sus tres perros, la ve ligera, con paso firme y sereno, ella voltea a verla, la saluda con la mano y lee en sus labios: También esto pasará.

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