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Matices de la madre Mexicana

Hoy en día la tendencia para ser madre sigue manteniendo una espiral peculiar.

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Por Dr. Jesús Cabral Araiza

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Qué lejos ha quedado la imagen tierna y abnegada de la madre mexicana, retratada en la lente del cineasta Ismael Rodríguez. Las décadas han pasado y la sociedad se ha transformado, como consecuencia la forma de ver el mundo y las interacciones humanas también.

En estas películas de los años cincuenta, la abnegación y la ternura de las madres que daban todo por sus hijos, hasta la propia vida, han quedado en el drama novelesco para transformarse en otro tipo de realidad y relación con los hijos y la pareja. De hecho, hasta otro tipo de familia ha emergido y las luchas morales, religiosas y legales permean el análisis de esos nuevos modelos.

Resulta particularmente sensible el tema de la madre para casi cualquier cultura del planeta, en el caso de los mexicanos no es la excepción. Más allá de la narrativa del séptimo arte y de las peripecias novelescas en la literatura o la televisión mexicana, quienes trabajamos con pacientes en el terreno psicológico nos hemos dado cuenta que los vínculos y visiones de las madres contemporáneas, distan de los estereotipos antaño socorridos para explicarlas y comprenderlas.

Por otra parte, no deseo ser tachado de sacrílego y mucho menos misógino que atenta contra la madre mexicana, institución solemne y sagrada para casi todos nosotros (exceptuando algunos políticos y servidores de públicos de gobierno) por el contrario, el deseo es ofrecer nuevos puntos de análisis para entender su realidad, sus deseos y sus contextos, permítaseme el intento.

Hoy en día la tendencia para ser madre sigue manteniendo una espiral peculiar. En los lugares en los que la madre tiene acceso a educación superior, el promedio de edad para embarazarse por primera vez suele ser más alto que en comparación con las comunidades en las que el nivel escolar es básico o intermedio. Sin embargo, aún en las instituciones con estudios universitarios vemos el fenómeno regularmente de embarazos no planeados en adolescentes. Lo cual al menos sugiere que falta trabajo no solo en materia informativa, también formativa.

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Roles familiares

Ahora bien, existen diferentes tipos de familia que propician diversos roles maternales en nuestra sociedad; la madre soltera que tiene que hacer las veces de madre y padre, y que la tarea se duplica y complejiza ante la falta de apoyo del padre, con la variante si ella trabaja y puede costear su vida y la de su hijo, o si es el caso que depende de sus propios padres, pues la presión aumenta.

Por otra parte tenemos a la familia tradicional, misma que cuenta con la figura masculina. Aunque igual existen variantes. El hecho de que se cuente en casa con la presencia del padre no significa que necesariamente se cuente con su rol funcional.

Otro tipo de familia recurrente en nuestro contexto, es el de familia ampliada, en ella conviven diversos miembros relacionados consanguíneamente padres, hijos, primos, tíos etcétera. Propiciando otro tipo de interacciones y de problemáticas en las que la madre muchas de las veces no tiene ni voz ni voto para la educación u orientación de sus hijos, o juega al menos un rol de solo presencia.

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Las madres de hoy

Por otra parte quiero mencionar que hoy en día las madres que acuden a terapia con sus hijos, por lo general presentan una serie de características comunes que puedo referir como diferentes a las tradicionales. Por ejemplo: La  mayor seguridad de que lo que pasa con sus hijos no solo depende de ellas. Que el rol del padre igual es fundamental en la crianza integral de los hijos. Que ella requiere tiempo para sí misma y sus deseos y necesidades (recreación, deporte, socialización, etc.)  Que su vida no culmina con ser madre, que si bien es parte importante de un proceso de realización personal, no es lo único a lo que aspira. Que si tiene la posibilidad económica y que aun cuando no la tenga puede evaluar, cuestionar y decidir si continua o no con su pareja como parte de su proyecto de vida.

Aún quedan muchos retos por superar con relación al género femenino y en sus luchas por reivindicarlas y protegerlas. De hecho, es una lucha permanente desde varias décadas atrás que ellas mismas han iniciado y continuado. No son una posesión ni un apéndice de los hombres, y el hecho de ser mujeres y madres las reivindica en sí ante ellas y la sociedad. Lo menos que podemos hacer por las mujeres es ser empáticos, acompañarlas, convivir lo más sanamente posible con ellas y hacerlas felices.

Recuerde que una mujer feliz genera un ambiente feliz.

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Hasta la próxima. Citas jesuscabral1965@hotmail.com