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¿Qué comer después de una cirugía de vesícula?

Por Fabiola Ramírez Vázquez
Licenciada en Nutrición

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La cirugía de vesícula es una de las más frecuentes en nuestro país, y por tal motivo muchas personas se quedan con varias dudas respeto a la alimentación que deben tener después de dicha operación. En esta ocasión les comparto información  para que tomen nota y puedan ponerla en práctica estén o no con vesícula, ya que si sigues por el mal camino de la alimentación altamente procesada, rápida harinosa, azucarada y grasosa, tarde que temprano tendrán que “meterte cuchillo”, cosa que seguramente no querrás ni para ti, ni para tus hijos ¿verdad?. Mira tómalo por el lado amable pues siguiendo estas recomendaciones, que son indicadas para los que están sin vesícula o recién operados de la vesícula, para ti, puede ser de gran utilidad en tu pérdida de peso.

Las patologías benignas relacionadas con la vesícula biliar normalmente terminan en cirugía, siendo las más frecuentes: los cálculos biliares, la formación de “barro biliar” o la inflamación crónica de la vesícula. En cada uno de esos casos nombrados, se ha estudiado que la principal causa viene por malos hábitos alimenticios, donde el altísimo consumo de grasas saturadas y harinas refinadas así como el exceso de alimentos procesados juegan un papel fundamental.

Pero una vez que el paciente ha sido diagnosticado y sometido a cirugía para extraer la vesícula, entonces es hora de cuidar la alimentación para evitar complicaciones, síntomas indeseables que suelen presentarse durante el post operatorio inmediato y tardío, y finalmente para prevenir cualquier otra enfermedad derivada de una dieta alta en grasas, comida procesada y harinas refinadas.

Las recomendaciones de una dieta de recuperación y para disminuir la inflamación en estos casos consiste en ELIMINAR todas aquellas comidas que funcionan como desencadenantes de síntomas molestos y de la enfermedad en sí. Entre ellas estarían principalmente aquellos cargados de grasas altamente saturadas:

  • Comida frita, tipo papas o chips
  • Carnes altas en grasas como tocineta, boloña, salchichas, carne molida y costillas
  • Productos lácteos altos en grasa como quesos, helados, cremas, leche entera y nata o pates.
  • Alimentos preparados con alto contenido de mantequilla o derivados
  • Pizzas
  • Sopas y salsas cremosas
  • Chocolate alto en azúcar y grasa: betún, pasteles, crema batida, lechera.
  • Aceites saturados como los derivados de animales o de palma o de coco
  • La piel del pollo o del pavo

Luego tenemos otros alimentos que aunque son beneficiosas para muchas otras funciones, deben ser introducidos en este caso específicos de manera gradual, pues podrían producir muchos gases y con las consecuentes molestias de los mismos. (Comenzar a comerlos después de la 3ra o 5ta semana después de cirugía) Entonces para ingerirlos con precaución y principalmente cocinados, tenemos:

  • Cereales con alto contenido de fibra
  • Granos enteros
  • Nueces y semillas
  • Coles de Bruselas
  • Brócoli
  • Coliflor
  • Repollo de todos los tipos

Una vez aclarado lo anterior, no nos queda más que llenar nuestra alacena y nuestro refrigerador con los siguientes alimentos que  ayudan  a la recuperación de los tejidos, sirven como  antiinflamatorios y facilitan el proceso de la digestión. Entre estos estarían:

  • Vegetales de todos los colores, sobre todo los que son ricos en antioxidantes tales como: tomate, pimentón rojo, calabaza, zuccini. Con la salvedad de que deben estar cocinados.
  • Frutas ricas en vitamina C y en flavonoides, ingredientes fundamentales para la cicatrización. Entre estas estarían: todos los cítricos, todos los de la familia de las bayas, las uvas, las ciruelas y la piña.
  • Es importante bajar a lo mínimo el consumo de proteína animal, pues esta es la más difícil de digerir y se trata de hacerle más fácil la recuperación al sistema digestivo. De estas las más recomendadas serían aquellas provenientes del pescado, y la parte blanca de las aves.
  • Para aprovechar todas las propiedades de los vegetales y las frutas, se sugiere aumentar el consumo de jugos depuradores que tienen un efecto maravilloso al limpiar las vías biliares y dar energía. (Aquí las mejores opciones son combinaciones de espinaca, apio, pepino, kale, zanahoria, betabel) y agregar un toque se linaza, pero molida, para evitar el efecto molesto de un exceso de fibra.
  • Después de cada comida se recomienda un té de hinojo para eliminar la flatulencia. Y en el medio de las comidas, de manzanilla con jengibre para desinflamar las vías digestivas que hayan sido afectadas.
  • Para sustituir los lácteos la mejor opción es hacerlo con leches de origen vegetal, pero si no estamos dispuestos a cambiar, y si no hay una franca intolerancia a la leche podríamos usar leche de cabra o de vaca orgánica y con la menor cantidad de grasa posible.
  • Una última recomendación es bajar el tamaño de la porción y repartir las comidas de manera más balanceadas, para evitar una reacción brusca del sistema digestivo después de ingerir una cantidad muy copiosa de alimentos.

Gracias por tu tiempo y ganas de seguir educándote, recuerda que el conocimiento genera poder. Prevenir es mejor que lamentar, corrige tus malos hábitos y  los de tu familia. Nutrición & Dieta dale “me gusta” búscame en Facebook Lic. Fabiola Ramírez Tu Nutriologa. Citas 3221392402 y/o  escribe un correo con tu problema a fabyluchis911@hotmail.com te respondo a la brevedad.