Vallarta hoy:

Salud y vida

Por Nacho Cadena

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Esta semana en medio de una vorágine de actividades, de retos, de compromisos, de viajes, de aperturas, de juntas, de eventos, de obligaciones, de todos tipos, sufrí un pequeño descalabro en mi salud, que me obligó a llegar a una realidad y a una verdad. Estar sano es un regalo invaluable en el caminar de todos los días, la pérdida temporal de ese estado de salud, por leve que sea, nos lleva a un estado de reflexión que bien deberíamos realizar de cuando en cuando, sin tener que hacerlo solo porque ya perdimos el beneficio de que nuestro cuerpo funcione correctamente todos los días.

Lo primero es aceptar que el tiempo pasa, no importa la edad, entender que hoy estoy viviendo un día más que lo que viví ayer, que mi perfecto aparato anatómico tiene un día más de vida, que existe un desgaste natural en el funcionamiento de los órganos y por supuesto somos cien por cierto responsables de cuidar el mantenimiento necesario que el cuerpo necesita para seguir funcionando, es responsabilidad total de cada quien. Los chequeos, la aplicación de los diversos estudios de laboratorio, la visita preventiva con el dentista, la supervisión del cardiólogo, el tipo de alimentación que llevamos, el chequeo de las mamas en las mujeres y de la próstata en los masculinos, ejercitar el cuerpo correctamente, son algunas de las medidas necesarias para mantener la maquinaria funcionando correctamente.

También el cuerpo, lleva adentro un alma, un espíritu, un motor que no se ve, pero que también necesita mantenimiento: trabajar consistentemente, descansar correctamente, buscar momentos de alegría, evitar circunstancias de tristeza, adentrar en los temas básicos de la felicidad, olvidarnos del estrés, buscar buena compañía, disfrute, diversión, goce, placer…así buscar en lo posible la armonía entre la salud del cuerpo y la salud del alma.

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LUNA LLENA MAYO-11-2017

Fue ayer, noche de luna llena y bajo sus rayos divagaba en este tema tan humano, tan nuestro y a veces tan distante de nosotros mismos.

En esas cosas tan humanas pensaba, cuando copita en mano, volteo al horizonte y sobre la inmensa mancha obscura del mar, apreciaba las tenues luces de los barcos que cruzan de noche la bahía y aquí más cerca, la luz que emite la lámpara de gasolina blanca de los pescadores, que estáticos en su panga, fondean buscando quizá el rico pescado que tú o yo degustaremos en uno de tantos buenos restaurantes de Puerto Vallarta.

Recordé mi recorrido de todo el día con doctores y hospitales y sin darme cuenta llegué al meollo de la verdad que yo buscaba. Me pregunté:

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¿CUÁNTO VALE LA SALUD? ¿CUÁNTO VALE LA VIDA?

Vivir, para ti o para mí, sin duda es la riqueza más grande que poseemos…vivir con salud es algo sin límite.

La vida nos da todo. Nos da la oportunidad de nacer todos los días. Cada amanecer es un nuevo día y nueva vida; el ayer se fue, hoy inicio de nuevo, como si nada. Nacer cada día para vivir la experiencia del ayer y crear hoy algo nuevo, diferente, tendiendo siempre a ser mejor.

La vida nos da la oportunidad de amar. El que ama vive. Pienso que amar es la característica más importante de la vida. Nos llena, nos da, nos multiplica, nos engrandece, nos hace felices. Vida es igual a amor. Amor por una mujer o un hombre, amor por la cotidianidad, amor por lo simple lo sencillo, por las cosas de todos los días: respirar, comer, bailar, cantar, hacer poesías. La vida nos da la oportunidad de amar la vida misma, es una especie de un bonito círculo vicioso. Amo luego vivo. Vivo luego amo. ¿Habrá alguien en este mundo que no ame? ¿Habrá quién pueda vivir sin amar? No lo creo, sería como meterse al mar sin mojarse. No lo creo.

La vida nos deja ser niños, luego jóvenes y luego adultos. Es tan grande la vida, tan preciosa, tan increíble, que hasta nos deja morir… por eso la vida humana no puede ser eterna, tiene un principio y un fin. Un inicio bellísimo y un final hermoso. La vida es el entretanto.

¡SALUD!

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