Vallarta hoy:

A cien años de Fátima

Por Humberto Aguilar

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Sobre todas las cosas el ser humano cree y tiene fe en los milagros. Hoy 13 de mayo se celebran los cien años de la aparición de la virgen María en un pueblecito de Portugal conocido como Fátima.

Cada año como ocurre en México el 12 de diciembre, se celebra la aparición de la Virgen a dos niños que hoy van a ser canonizados, ellos son Jacinta y Francisco. Una tercera niña, Lucí, no forma parte de este proceso aun cuando ella también estuvo presente en este suceso, mas ella forma parte por igual con la celebración.

El mismo Papa Francisco está presente en este lugar al que llegan miles de fieles, se dice que llegará a ser quizá más grande que en años anteriores, por el hecho de que estará presente el Papa y por el detalle de la canonización.

Es la primera canonización de dos niños que no han sido víctimas de hechos lamentables. Dos niños que de pronto vieron la presencia de la Virgen María, como se le representa desde entonces, presagiando desastres para Europa. Unos días más tarde en 1918, al entrar el nuevo año, se inició la Primera Guerra Mundial.

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CREER O NO CREER

El ser humano tiene la facultad de creer o no creer en los milagros, mucho menos en las profecías, pero hay cosas que ocurren, como fue la guerra que envolvió a todos los países de Europa.

Tal y como ocurre hoy en los Estados Unidos, un presidente inicia los hechos sangrientos. Aquella vez en Sarajevo, hoy en Siria con la agresión de un tipo aún más despiadado como es el presidente sirio que ordena atacar a civiles con armas químicas.

La respuesta del presidente Trump de los Estados Unidos calentó el ambiente que aún sigue calentándose con los sucesos en la península de Corea.

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LA FE ÚNICA DEFENSA

Expuesto al exterminio masivo por las armas, el ser humano tiene como defensa la fe. Orar a Dios, pedir a la virgen su intercesión, peregrinar por la salvación y por tantas cosas, es la defensa como recurso final, incapaz de armarse y pelear por su vida.

Lo vemos cada año en México en la basílica de Guadalupe, lo vemos cada año en las peregrinaciones que se dan como el mismo motivo en Puerto Vallarta.

Se invoca a Dios con renovada fe, porque el ser humano, los padres y madres que no son capaces de ir a la guerra, mucho menos provocar una conflagración como aquella Primera Guerra Mundial a la que siguió esa segunda que fue aún más mortífera, solo tiene el recurso de la fe.

En Fátima, se consagran a dos niños, la tercera, que les sobrevivió a este principio de siglo, esperará posterior canonización, en espera, según las reglas del Vaticano, a que quienes le profesen fe haga posible un milagro.

No importa si hay quienes no creen en los santos, en las vírgenes o en el mismo Dios. Lo que importa es la fe que mueve al mundo.

La fe, dicen, mueve montañas y es una montaña gigantesca, de millones de seres que asisten a Fátima.

En persona el Papa Francisco, sin mucha protección, vivirá estas escenas que a su presencia, renuevan la fe en Dios, en Cristo y en el Espíritu Santo. Aun cuando existan muchos otros seres humanos que no tienen fe y que no creen en los milagros.

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