Trilogía fatal

Por Humberto Aguilar

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Para asustar a las moscas, basta con enrollar un periódico y hacerlas volar. Así se decía del cuarto poder en los viejos tiempos de la política. Hoy ya ni poder en el cuarto, como les decía a quienes se sentían amenazados. En Culiacán, Sinaloa, asesinaron a balazos  a Javier Valdez, el periodista mejor documentado sobre el narco.

Escribió libros sobre esa gama en la que se denomina al crimen organizado.

Desde los carteles más notables, los sistemas de su trabajo, sus campos de acción, sobre los halcones y sobre los jóvenes del narco.

Su último libro fue presentado hace unas dos semanas en los principales programas de noticias de la televisión.

Datos, pelos y señales en donde los sinaloenses marcan el paso en todas esas actividades.

Para ser lógicos, clamaba por un par de asesinos a sueldo y estos se presentaron en el mismo centro de Culiacán, lo bajaron de su auto, lo mataron y se llevaron el vehículo rojo que conducía Javier Valdez, lo dejaron unas cuadras adelante con el motor encendido y tranquilamente se perdieron en la ciudad.

Nadie los vio, nadie preguntó y como siempre, nadie investiga.

Es una trilogía de muerte, el periodista, los narcos y los fiscales asignados a la protección e investigación sobre los crímenes a periodistas.

El periodista denuncia, los asesinos matan y las autoridades no investigan.

Las llamadas “carpetas de investigación”, apuntan los datos y se archivan.

Para colmo, hay gobernadores como Duarte, el de Veracruz, lo dijo varias veces: Están los periodistas ligados al narco… son narco periodistas.

En Sinaloa, en el gobierno federal y en la PGR, “Se unen al duelo de la familia”, se cierra el caso, como ha ocurrido en todo el país, incluso en Puerto Vallarta como lo recordamos en varios casos, incluso a un colaborador de Vallarta Opina.

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A SALVO

En el caso de los siete periodistas de Guerrero, que salvaron los retenes de la gente armada, prácticamente viven de milagro, según lo narró el director de “Cuadratín”, agencia regional de noticias que trabaja en Guerrero, Veracruz y Michoacán.

“Ante el inminente peligro, dijo, lloré y elevé mis oraciones a Dios… Solo eso podíamos hacer con una pistola apuntándonos en la cabeza”, dijo todavía con la preocupación en la voz y en la mente.

Solo pasaron unos días cuando se dio a conocer el asesinato de Javier Valdez en la capital de Sinaloa.

La trilogía funciona como ya saben: Denuncia del periodista que informa, balazos de los asesinos y la llamada justicia que no resuelve ningún caso.

Se eleva el número de periodistas asesinados este año en México.

Es el tercer país en el mundo donde el ejercer esta profesión, ocurren más asesinatos, todos sin resolverse.

Entre tanto en las campañas políticas se hacen promesas, más y más promesas sobre la impartición de justicia, la seguridad, la educación y tantas cosas que luego se olvidan.

Así es no solo en México, en otros países de nuestro hermoso globo terráqueo donde ocurren tantas cosas que solo quedan en la historia.