Esperanza de un Eureka

Por María José Zorrilla

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Los israelíes que ocupan el séptimo lugar en el mundo en valores absolutos en el número de patentes de instrumental médico y quienes también están a la vanguardia en otro tipo de investigaciones, presentaron el año pasado en la Bienal de Arquitectura realizada en Venecia, un sistema de movilidad basado en las formas que opera nuestro sistema nervioso y nuestro sistema sanguíneo.  Me resultó altamente interesante ver esa combinación poco común de la ciencia médica en aplicación a problemas urbanísticos.

Ayer leía en Noticias PV el descubrimiento que de manera accidental realizaron unos investigadores del  Brigham and Women´s  Hospital en Estados Unidos.  Los investigadores que estudiaban las bases teóricas de la esclerosis múltiple, realizaron un importante hallazgo para el tratamiento del cáncer que fue publicado en la revista Science Inmunology.

Copio el texto exacto de la nota “De acuerdo con Eureka Alert!, los especialistas encontraron un anticuerpo que puede influir en las células T reguladoras para que hagan que el sistema inmune ‘aniquile’ las células cancerosas. Este anticuerpo, según el equipo liderado por el neurólogo Howard Weiner, disminuyó el crecimiento tumoral en los modelos de melanoma, glioblastoma y carcinoma colorrectal, por lo que se estima como promisorio en la inmunoterapia de esta enfermedad mortal”.

El neurólogo dijo que nunca esperó publicar un artículo sobre la inmunoterapia contra el cáncer. Así que partiendo de que el cáncer es una enfermedad autoinmune, cambiarán sus estudios para pensar como restaurar la capacidad del sistema inmune y prevenir la proliferación del cáncer.

México podría empezar a realizar algunos tipos de investigaciones novedosas y serias, en base a estos estudios médicos y aplicarlos a la sociología política para acabar con ese cáncer social que tanto daño nos ha hecho.

Basta con leer a los principales analistas locales y nacionales para priorizar que amen de la violencia y los accidentes que hoy por hoy son el tema cotidiano de las portadas de los medios, en el interior, las editoriales no dejan de enfatizar sobre la transformación de nuestro sistema político, social y económico.  Nos urge generar anticuerpos que eliminen el cáncer que nos carcome.

Las reformas no prosperan porque los grupos de poder y los intereses son más fuertes que las propuestas.  Las ordeñas de petróleo no serían posibles sin la asesoría de expertos en perforación e ingeniería petrolera. El problema viene desde adentro, como también sucede en la educación, seguridad, movilidad.

Krauze  pondera lo que Mariano Otero creador del Amparo, y un gran moderador, propone: urge a unir a todos en un nosotros, porque hoy día el país al igual que hace más de un siglo, debieran sofocarse las polarizaciones entre conservadores y liberales y “reconocer todos los intereses, dar garantía a todas la clases y precaver todos los abusos para atender un grande interés, el de la nación”.

Luis Rubio habla de la necesidad de un nuevo régimen político: “ojalá los aspirantes que con tanto ahínco se pelean por las candidaturas, tengan también la visión, y el temple, para romper con el viejo régimen que todo lo carcome”.

Y Juan Pardinas del IMCO, persiste en la necesidad de obligar a que los políticos firmen compromisos en las campañas electorales impulsados por cámaras empresariales y sociedad civil; que son los únicos que han tratado de poner un alto a tanta corrupción.  Como los científicos del Hospital Norteamericano, nos urge encontrar esos anticuerpos contra el cáncer social y político.  Ojalá pronto tengamos ese  Eureka. No obstante, como lo predijo Otero, no es ni será obra de uno, es un trabajo de todos.   “Sin ese nosotros  las naciones no perduran, las naciones se desgarran”.   Con elecciones a la puerta de la esquina vale recordarlo como sugiere Krauze.