Razones sobran

Enrique Peña Nieto.

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Por J. Mario R. Fuentes (*)
jose.reyes@univa.mx

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No sé usted, pero la mayoría de los mexicanos somos ciudadanos honestos que a diario nos levantamos para ganarnos la vida de manera honesta, sin el negro pensamiento de joder a los demás.

A casi el término de la administración de Peña Nieto existe la creciente desconfianza de la población del país que dejará una vez que entregue la Presidencia de la República. Aquellos que han convertido a la política en su modus vivendi les resulta cómodo ver cómo crecen las estadísticas de mexicanos en escenarios de carencias básicas, como es la alimentaria, seguridad pública y educación.

No hace mucho tiempo la Organización de Naciones Unidas (ONU) informó que 20 millones de ciudadanos de África está al filo de la muerte por esta causa, es una muestra más de la incongruencia y bajeza de los que todo lo tienen a manos llenas, multimillonarios que nada se llevarán más que el cargo de conciencia de sus actos.

Con toda su maquinaria gubernamental Peña Nieto inició su mandato en 2012 con retos muy por encima de las soluciones otorgadas en la actualidad; precisamente tenemos los derechos humanos y la carencia alimentaria de millones de compatriotas, entre los que se cuenta a los niños a los cuales se les formuló una ley para defender sus derechos. No ha fructificado como se pronosticó.

A cinco años de la administración Peñista, no se ha movido este asunto, con los programas alimentarios de Sedesol, aunque de gran resonancia, en la práctica demasiados de los beneficiados no saben usar el plástico y prefieren venderlo. El asunto campea; National Geographic revela que más de mil 300 toneladas de comida en el mundo van a dar a la basura cada año. Se refiere a los alimentos que no son consumidos. Por citar un ejemplo cercano, Jalisco tiene un millón 300 habitantes en la pobreza alimentaria; sus bancos de alimentos están imposibilitados de abatir estas cifras.

El nuevo modelo educativo propuesto por la administración del Presidente Peña Nieto requiere considerar el asunto alimentario con mayor seriedad; las cifras que proporciona el INEGI en su Encuesta Intercensal llevan a reflexionar:

Los datos: en 19.25 millones de hogares hay niñas, niños o adolescentes. De ese total, en 3.71 millones “algún menor tuvo poca variedad en sus alimentos”, en 2.73 millones “algún menor comió menos de lo que debería comer”, en 2.75 millones “a algún menor se le tuvo que servir menos comida”, en 1.42 millones “algún menor sintió hambre, pero no comió”, en 1.24 millones “algún menor comió sólo una vez al día o dejó de comer todo un día” y en 1.27 millones de hogares “algún menor se tuvo que acostar con hambre”.

Ya no funciona el discurso oficial en muchos de los casos causa más tristeza que esperanza al analizar la realidad nacional, contextos deprimentes en la mayoría de los escenarios nacionales. La elección política en puerta dará a México dirección contundente en la determinación de sus futuros destinos sociales, habrá que tener mucho cuidado con las futuras preferencias, tanto para elegir gobernadores como para Presidente de la República.

La sociedad continúa en espera del cumplimiento de las promesas; los números provocan vergüenza, el tema del hambre es sumamente preocupante, el desempleo y subempleo gritan por el replanteamiento de programas y combate frontal a la corrupción. No hay más camino.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República,  se integró a la Univa en 1989 como catedrático investigador, cofundador del IDEO-UNIVA actualmente es coordinador de Comunicación y Publicaciones  y del  Consejo Político Universitario de esta Casa de Estudios en Puerto Vallarta.