Gente PVPlaneta Luna

Mad Men & Women…

Completamente enamorada de la ropa de ellos y ellas. Ellos impecables, los MAD MEN con sus sombreros, abrigo y traje cada mañana en el ascensor.

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Por Consuelo Elipe

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Ayer acabe de ver MAD MEN. Y como prometí la última vez que nos vimos por estas líneas quisiera hablar un poquito de esta serie.

Hace tiempo que no había visto una  que me llegara tanto, que me atrapara, me hiciera pensar y que fuera un reflejo tan fiel no solo de la época que relata, sino de esta misma, porque hay valores y temas que no cambian y quizás no cambiarán.

MAD MEN debe su nombre a los hombres que trabajaban en las grandes agencias de publicidad de Nueva York, en la calle Madison, aunque creo que sí es un juego de palabras de la vida tan loca que implicaba.

Comienza en los años 60 y va hasta el 70 o 73, como telón de fondo a la propia historia de sus personajes, un repaso de los acontecimientos políticos y sociales que sacudían Estados Unidos y el mundo en esa década, en la que además yo nací. La llegada del hombre a la luna, asesinato de Kennedy, bueno Kennedy en plural, la muerte de Marilyn Monroe, Vietnam, la muerte de Martin Luther King, temas raciales, machismo…

Creo que en esos 10 años pasaron más cosas que en muchos siglos. Quizás el hecho de haber trabajado en agencias de publicidad toda mi vida laboral en España, me hizo tener más afinidad y curiosidad por todo lo que pasa en los 92 capítulos.

Increíble ver lo difícil que fue la integración de las mujeres a las grandes agencias. Eran solo secretarias, poco respetadas además, objetos decorativos o invisibles. Qué complicado hacerse escuchar en un mundo de hombres, para hombres, pensado por hombres en los que ni siquiera la forma de conseguir clientes era apta para mujeres. Qué decir que pudieras hacer escuchar una idea creada por una mujer, en una reunión ejecutiva plagada de hombres de mente estrecha…

Y la relación de pareja. Se enamoraban, se casaban y como dictaban las reglas no escritas se mudaban a vivir a las afueras de la ciudad, a la soñada casita. La mujer dejaba de trabajar, se embarazaba y empezaba la familia. Sin darse cuenta se convertían en mujeres aburridas cuyo mundo eran los hijos, los suburbios, las vecinas y la nada. El hombre se marchaba cada mañana a la gran ciudad, a una vida mucho más trepidante y así se convertían en dos extraños sin nada que compartir. Amantes aquí y allá. Ellos con todas las de la ciudad, ellas con el que vendía aspiradoras. Caos e hipocresía.

Pero llegados a este punto, ¿no les suena familiar con muchas situaciones actuales en muchos países, donde este patrón se repite exacto? Las mujeres buscan casarse, tienen 2 o 3 hijos como poseídas por una orden divina y luego viene todo lo que ya sabemos…

También muy llamativo lo terrible que fue luchar contra las políticas racistas. Las agencias por ejemplo no tenían negros, y luego casi por obligación tenían que contratar a 1 secretaria de color, pero nunca en el front desk para que no la vieran. ¿Y esto paso en los años 60? Lo de casarse entre razas ya era ciencia ficción, un personaje lo intento y todo lo que saco fue un bastonazo en la cabeza de su padre por rebelde.

Mucho qué pensar y analizar. Lo mejor el vestuario. Completamente enamorada de la ropa de ellos y ellas. Ellos impecables, los MAD MEN con sus sombreros, abrigo y traje cada mañana en el ascensor. Las MAD WOMEN divinas con vestidos, guantes, sombreros y bolsitos. Todos quizás sin dormir de la borrachera del día anterior, pero con una pinta de salir de un spa. Hoy la gente se va de borrachera y en la mañana tienen pinta de eso…

No puedo con el desastre estético de esta época, y eso que hay rachas y olas de bien vestidos. Agradecida por ello. Bastante dura es la vida como para que encima lo vayamos demostrando en el aspecto. ¡En esto sí viva la hipocresía!