Vallarta hoy:

Una hecatombe climática anularía expectativas

Por Mtro. Luis I. Zúñiga Bobadilla (*)
direccion.vallarta@univa.mx

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Los empresarios mexicanos en general participan con muchísimo entusiasmo en diversos programas turísticos de beneficio colectivo, la sociedad hace lo propio con la responsabilidad debida.

En Puerto Vallarta bello puerto jalisciense en el pacífico Mexicano, esa actitud no es ajena, aquí se está atento a todos los convenios en materia de sustentabilidad ecológica, inversiones en los diversos renglones que conforman la actividad. Desde cualquier punto que se observe, el asunto es lógico y con el suficiente respaldo ya que su economía se basa en esa actividad.

He seguido las últimas novedades en relación a las propuestas en favor y en contra del comportamiento climático. Preocupa; la salida de una de las naciones más contaminantes del acuerdo firmado en Francia, éste se vio debilitado cuando el mandatario norteamericano decide abandonarlo. La noticia fue un balde de agua fría para el mundo; aunque dos naciones nunca se alinearon, como Siria y Nicaragua. Claro está sin pasar desapercibidas, no fue significativo su interés de adhesión.

Hace más de tres décadas el descubrimiento del llamado agujero en la capa de ozono por el equipo del British Antartic Survey poco se ha hecho para revertir sus efectos nocivos, la información fue publicada, como se recordará en la Revista Naure por el mes de mayo de 1985; quedaron expresados los peligros para el planeta y, sobre todo para las naciones que viven del turismo.

Me explico; se ha informado, derivado de estudios científicos que el nivel de los mares aumenta; a últimas fechas los informes arrecian al conocerse el calentamiento de las aguas y el debilitamiento de los casquetes polares. Es una de tantas manifestaciones del cambio climático, emisiones de gas de efecto invernadero de las industrias y la devastación de los recursos naturales.

En el pacífico, se me informa, las playas del sur de California enfrentan el daño con el riesgo de desaparecer con los consecuentes daños a sus pobladores. La ciencia señala lo que el mandatario Donald Trump y sus allegados consejeros y empresarios desechan con la adhesión pronta de los destinos de playa. Es lamentable este asunto nocivo para destinos costeros con sus infraestructuras, todos pueden sucumbir ante los eventos climáticos adversos, como he mencionado el aumento del nivel del mar. A todo esto se suma la erosión de los litorales y la devastación de manglares.

No me gusta tocar extremos de las problemáticas, aunque en este momento es preocupante el asunto que trato. Hace unos meses se dijo que en la Gran Bretaña la barrera de coral es víctima del cambio climático; aproximadamente 15 millones de metros ya fueron destruidos, con el consecuente incremento de la temperatura. Mares y Océanos peligran y con ello la actividad turística.

La variación climática puede ser frenada, depende de la sociedad por ello la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró este 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Tiene fondo esta declaratoria ante la negativa del mandatario norteamericano de ignorar el impacto del cambio climático está el interés de las sociedades del mundo para iniciar acciones más efectivas, el hermoso Puerto Vallarta está consciente que Una hecatombe climática anularía expectativas.

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(*) Director de la UNIVA Campus Puerto Vallarta.

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