Un tema para pensar

Por Nacho Cadena

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Quiero platicarles hoy en la Columna “Desde mi Balcón” un tema que me ha servido para poder digerir las escenas perversas de las elecciones del pasado día 4 de junio. La verdad, duele escuchar a los políticos contendientes hablando de honradez y de desterrar la corrupción, cuando al tiempo, escuchas y ves las noticias dramáticas del puño de políticos perseguidos por delitos en cantidades que parecen de un cuento de horror, el que no robó millones en número de miles es un aprendiz de político corrupto.

Pero volviendo a temas positivos.

Encuentro con jóvenes estudiantes.

Tuve la fortuna, la enorme fortuna de ser invitado por un grupo de estudiantes que visitaron Puerto Vallarta hace meses y, en su visita, me pidieron si podían platicar conmigo o si pudiera exponerles algún tema que sirviera en su carrera, en este caso, de turismo.

Me llamaron para que asistiera a un Congreso de varias Universidades y donde asistirían más de quinientos muchachos provenientes, creo que de quince diferentes ciudades: Tijuana, Mexicali, Ensenada, Hermosillo, Culiacán, Mazatlán, Tepic, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Puebla, Guadalajara, Puerto Vallarta, Querétaro… los que recuerdo. Las carreras eran turismo y gastronomía y, por venir de varias escuelas y varias ciudades, considero que el grupo era muy representativo de la juventud de hoy, obvio hombres y mujeres.

Empecé por una plática, quizá podría llamarse conferencia, pero considero que fue más apegado a temas que pudieran interesarles y contestar sus preguntas e inquietudes que llevan dentro de su pecho.  Titulé el tema: “QUIERO SER UN PROFESIONISTA DE ÉXITO”.

Me llamó la atención la seriedad de los muchachos frente al tema; un comportamiento ejemplar mientras yo exponía; una atención total al tema; de cuando en vez, hacían notas en su cuaderno.

De pronto, vi su cara de alegría cuando, con fuerza, de un manotazo en el pódium y casi gritando dije: “¡Mienten los que les digan que no hay trabajo para ustedes!”, su rostro cambió cuando añadí: “Sí hay y mucho, pero sólo habrá para los mejores”.

Empezamos a hablar de: disciplina, orden, trabajo, capacidad de logro, cumplimiento cabal de los compromisos, estudio exhaustivo. Lo aceptan y lo meten en su cabeza y también en su corazón y entienden que el futuro será sólo para los mejores… lo digieren y lo reconocen.

Otro momento de felicidad, fue cuando empezaron a entender la amplitud de las actividades posibles en cada una de sus carreras, no sólo estudian para ser, chefs los de gastronomía, por ejemplo. Encontramos más de quince profesiones derivadas de la misma carrera. Y, con los de turismo, encontramos que no sólo les va a servir para ser profesores de Universidad y descubrimos ante ellos las muchas posibilidades reales en diferentes campos económicos (hay, de pronto, más de doce); eso sí, si hablan inglés y quizá otro idioma, otra vez a tragar gordo, pero contentos de encontrar sus posibilidades futuras de trabajo.

Lo que más les quedó claro, grabado en la mente de cada uno, fue lo siguiente que les dije: “YO SOY EL ÚNICO RESPONSABLE DE MI FUTURO”.

Y así fuimos caminando por temas que nada tiene que ver con la instrucción, sino sólo con la formación. No puedo seguir contándote el curso de la plática porque no tenemos tiempo ni espacio, pero a la hora de las preguntas, te das cuenta: impresionante lo que estos chavos llevan por dentro; ganas les sobra, orientación es lo que les falta. Están llenos, obvio, de juventud, pero también de ganas de empezar, de hacer bien su trabajo, de luchar por su futuro.

Después, por la tarde, convoqué a un encuentro voluntario conmigo; una “encerrona”, a puerta cerrada con sólo 30 de ellos y ahí solos, sin maestros, sin profesores, sin limitaciones, sin calificaciones, te encuentras con una juventud mexicana valiosa, aunque nadie les explica los valores; que buscan el éxito sin definir con la claridad qué es el éxito para ellos. Me llenaron el alma y también mis ganas, al enseñarme muchas cosas valiosas para mí y para todos los “mayores”; lecciones de vida, a veces historias desgarradoras de decepción por no encontrar lo que verdaderamente saben que necesitan; no quieren aprender recetas de cocina, buscan apoyo para aprender experiencias de vida y para encontrarse con los valores fundamentales para vivir una vida profesional llena y una vida personal correcta y satisfactoria.

Cuando llegamos en esta conversación “de tú a tú”, al punto de que el éxito no es el dinero, ni la fama, ni el poder, si no hacen una vida llena de felicidad, ya no hubo más que decir; la felicidad entró a ese recinto lleno con 30 jóvenes y jamás salió de ahí. La verdad, que pareciera imposible.

Por la noche, en la soledad de mi habitación, llegué a una conclusión: hay que dar gracias de tener esta juventud… y hay que aprender las lecciones de vida que, al menos a mí, me dejaron estos muchachos.

PD.-Gracias a los organizadores porque su trabajo fue impecable.