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De piropos a feminicidios

Por Carmina López Martínez (*)
arizbeth.lopez@univa.mx

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En su reciente edición la revista “Chilango” dedicó varias de sus páginas a un reportaje crudo y pujante: el acoso a las mujeres, feminicidio, el feminismo y misoginia.

El caso más cercano y atroz es la violación sexual y asesinato de la niña Valeria que a los cortos 11 años de edad dejó de existir a manos de un abyecto. Con la muerte cerca transitando impunemente, crece el miedo en el corazón de las mujeres que viven con pocas oportunidades de consolidar su libertad plena como sus congéneres en otras naciones.

Hechos y cifras imponen terror a las mujeres –de todas las edades- asediadas por múltiples razones, las más son absurdas y difíciles de comprender por lo retorcido del acto antimoral. Existen antecedentes, pero a partir del 2007 incrementaron los casos de feminicidios y violencia de género y la mayoría de los homicidios se da en el espacio doméstico, así lo informa el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF).

Sin espacios totalmente libres de violencia, las mujeres buscan protección en ellas mismas, al centro de su círculo de amigas y conservan relatos admirables de las sobrevivientes. Empoderadas y dispuestas a trascender en la misma medida que los varones, no sólo exigen respuestas también soluciones a la problemática que las vuelve cautivas en una sociedad machista.

En el caleidoscopio de la revista citada se toma como referencia la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, la cual recoge información detallada sobre los tipos de violencia contra la mujer: Violación, Acoso sexual, Tráfico, Violencia física y verbal (lenguaje sexista y humillante), Discriminación de embarazo, Emocional, Psicológica, Económica, Control coercitivo y feminicidio.

Además se descubren los métodos utilizados por los agresores para infringir dolor a sus víctimas: golpes, violación, fuego, ahorcamiento, estrangulación, ahogamiento. Desafortunadamente no existen datos exactos sobre el abuso de género hacia mujeres indígenas, con discapacidad, niñas, lesbianas, mujeres “trans” e inmigrantes.

Adolescentes y mujeres de entre 12 y 29 años sufrieron acoso y abuso sexual, en este sentido se cifra que durante el 2014 entre 316 y 349 mil de las féminas -aproximadamente el 71 por ciento- fueron objeto de tocamientos sexuales sin consentimiento y, cerca de 87 a 106 mil -2.1 por ciento- fueron abusadas sexualmente, lo anterior durante el lapso citado.

En el ámbito laboral tres millones de mujeres reciben salarios inferiores a los hombres, aun con las mismas funciones dentro de la empresa. Deprime destacar que al menos un evento de violencia lo han padecido 11.5 por ciento de las féminas en México. Estos y otros datos ayudan a dimensionar lo complejo de la situación al interior de la sociedad mexicana.

Miradas lascivas, señas obscenas, gritos libidinosos y toqueteos ofensivos reciben las mujeres todos los días, sin importar cómo vayan vestidas. Ni pensar en usar vestido o falda para viajar en transporte público, “las mujeres no deben mostrar sus piernas porque provocan pensamientos impuros en los hombres” esto según la retórica de las mentes retrógradas y enfermizas de este país.

Convencer a las mujeres que son los artífices de su desgracia es cruel y retorcido, así como encubrir a un agresor y asesino. Vale decir que el amor no viene en varias presentaciones, no existe dualidad ni versiones distintas para medir a cuenta gotas el nivel de cariño que merece una persona.

Se abre el debate de este tema y otros como los piropos (halago) hacia una fémina, algunos me parecen creativos y hasta cómicos, otros salen de la invención del procaz, no mencionaré ninguno por respeto a mis congéneres, pero en lo personal me han gritado palabras que sólo de acordarme se me revuelve el estómago.

No profundizaré en este asunto pues sobrepasaría la extensión de esta colaboración, pero sí recomiendo revisar la revista “Chilango” en su edición #NoMeDigasGuapa para consultar el Manual de Feminismo para Principiantes, así como otros artículos e infografías interesantes. Para frenar este caos nacional urgen programas sociales y educativos efectivos para lograr el cambio generacional con base en el respeto.

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(*) Comunicóloga, responsable del área de difusión institucional de la UNIVA Plantel Puerto Vallarta.