La juventud comprometida

Por Nacho Cadena

 

Ayer tuve la oportunidad de volverme a juntar con un grupo de estudiantes, esta vez bastante menos numeroso, no pasaban de veinticinco y llegaron a Puerto Vallarta a enterarse por sí mismos de la realidad de nuestro destino, de nuestra ciudad, en un viaje de estudios, presidido por uno de sus profesores, esta vez una linda joven, originaria por cierto de aquí mismo, de nuestro querido pueblo y egresada de nuestra Universidad, el Centro Universitario de la Costa, el CUC de la Universidad de Guadalajara.

Encuentro en estos grupos de jóvenes estudiantes de turismo, una clara intención de ser buenos profesionistas, de prosperar, de ser capaces y exitosos; no estoy seguro, que tengan claro, el camino correcto de cómo alcanzar esto que llaman “éxito” y que por momentos, me parece, no les queda claro si este se refiere a ser “rico” en especie monetaria, “rico” por haber logrado fama, “rico” por alcanzar poder, “rico” por llegar a ser famoso. No importa creo yo, que no lo tengan claro, lo que sí importa es que tienen ganas e inquietudes por llegar a ser personas de bien, seres positivos, participantes, sin saber muy bien cómo, en los intereses comunitarios. Estos chicos, hombres y mujeres, en este caso era casi era casi igual el número de ambos sexos.

Me queda claro que los estudiantes de turismo y los de gastronomía están bien instruidos, razonablemente bien capacitados en cuanto a las materias técnicas que tienen que conocer para poder oficiar; también me queda claro que necesitan un apoyo para entrar con seriedad al tema de la formación. ¿Qué tengo que hacer yo como persona para llegar a donde me he propuesto llegar?

Lo bonito es que lo saben y lo piden, les interesa entrar en el tema, les gustaría conocer mejor el camino de la formación, el vivir más en los valores de cómo puede hacerle, a sentir más en la piel el alcanzar el compromiso y la responsabilidad de ejercer una carrera profesional, tienen inquietudes sobre de que se trata de ser ciudadano comprometido.

Entienden y aceptan el compromiso de que nadie es responsable de su destino, dicen “solo yo, soy el forjador de mi futuro”… y esto mi querido y único lector, esto vale mucho cuando pensamos en las generaciones que vienen a cambiar el futuro de nuestro país.

Estas reuniones con jóvenes estudiantes me alegran la vida, me divierto intercambiando opiniones y aprendo mucho de ellos, mucho más que lo que puedo aprender de cualquier lectura.

Estos jóvenes te entusiasman y te perturban, porque con su alegría juvenil te recuerdan, que la vida aún no termina y que los compromisos aún no concluyen. Te inquietan, por recordarte que hay deberes aun no terminados y que la marcha de la vida tiene que seguir.

La juventud lleva el alma caliente y eso se contagia.

 

A PROPÓSITO DE CALIENTE

Los medios y todos nosotros solo hablamos del verano y del calor: “nunca había hecho tanto calor como este año”… “Están tirando con lumbre”… “ya no aguanto, ahora sí ya no aguanto este calor”.

Te propongo que lo veamos desde otro punto de vista.

El verano, aunque muchas veces nos quejemos del excesivo calor, hay que recibirlo con gusto, casi con entusiasmo, porque nos llega acompañado de cosas lindas y muy disfrutables.

Para empezar la temporada de lluvias, las palmeras y toda la vegetación recibe los primeros beneficios del agua, del duchazo que les regala la naturaleza, aparecen otros verdes, muchos tonos de verde hasta ahora escondidos por la capa de polvo que las cubre, con ello el ambiente se hace más transparente, la luz del día es nítida y traslúcida, la ciudad se limpia.

La lluvia arranca la sed de las parcelas, los terrenos resecos, inservibles, se convierten en útiles, fértiles, listos para recibir la semilla y procrear el fruto. Los agricultores pronto iniciarán su día por la mañana volteando hacia el cielo prediciendo la hora en que las gotas de vida se encuentren con la tierra.

La lluvia es una de las grandes delicias que nos llegan con el verano. Los arroyos secos se humedecen y al rato crecen fuerte, juntando el agua y entregándosela a los ríos para que la conduzca hasta allá para beneficio de todos. El río Ameca, El Pitillal, Los Horcones y todos los de la región se llenarán del vital elemento produciendo bienestar en la comarca.