Aprendiendo a VivirGente PV

El trabajo y la amistad

Hacer amigos en el trabajo es de lo más normal y esperado.

Mtra. Hania B. Sosa Contreras

Se dice que no se deben combinar las dos palabras del título de éste artículo; que resulta complicado poder establecer los límites entre uno y otro; y que esto finalmente termina afectando el desempeño que puedas tener en alguna de las dos áreas: o eres buen trabajador o eres buen amigo. ¿Será esto cierto?

Christine M. Riordan, profesora de la Universidad de Kentucky escribió para la Harvad Business Review que estar con amigos en el trabajo suele aligerarlo y mejora el compromiso que los colaboradores sienten hacia lo que hacen.

Sin duda alguna pueden existir opiniones diversas con respecto a éste tema. Habrá seguramente quienes hayan tenido experiencias negativas y otros que también habrán logrado tener excelentes relaciones de amistad en el trabajo.

La diferencia entre ambos tipos de experiencias puede radicar en la capacidad/habilidad que tengamos para separar las responsabilidades laborales de los lazos afectivos; ya que para efectos de ser eficientes en el campo laboral, es indispensable que se dejen a un lado los sentimientos y se actúe conforme a lo requerido para desempeñarse de la forma esperada.

Por otro lado, también se debe contemplar el hecho de que, en la mayoría de los casos, si bien nos va, trabajamos 8 horas diarias con descansos de un día y medio por semana. Visto desde esa perspectiva, ¿no sería muy deprimente pensar en pasar tanto tiempo relacionándote con otras personas sin forjar lazos de amistad? Hacer amigos en el trabajo es de lo más normal y esperado; el 80% de los mexicanos asegura tener al menos un amigo en el trabajo. ¿Cómo no hacerlo cuando pasamos tantas horas de nuestros días y tantos días de nuestra vida trabajando?  Millones de personas conviven más con sus compañeros de trabajo que ni con su propia familia. De ahí que la sugerencia vaya encaminada no a evitar la amistad en el ámbito laboral, sino a saber manejar las relaciones de amistad sin que afecte el desempeño que tengamos en el trabajo.

Evidentemente es un reto, pero que si de aprender a vivir se trata, la recomendación es que aprendamos a ser profesionales, a manejar los límites, a no tomarnos las cosas personales y a disfrutar de la amistad y la camaradería que pueden hacer de las jornadas de trabajo algo realmente disfrutable.

Ya compartía en otro artículo que es indispensable que busquemos estarnos dedicando a aquello que sea nuestro propósito en la vida. De ahí que seguramente si estamos en ese camino, nos encontraremos con muchas personas afines a nosotros con quienes sería difícil no establecer un lazo de amistad. Por lo tanto la invitación sería a disfrutar de esas relaciones que nos faciliten el trabajo, que nos permitan sentirnos más comprometidos y favorezcan el trabajo en equipo.

Personalmente tengo de todo tipo de experiencias en relación con el trabajo y la amistad; pero sin temor a equivocarme puedo afirmar que he adquirido grandes aprendizajes y oportunidades de crecimiento, así como también he incrementado mi número de amistades gracias a aquellas grandes personas que los trabajos me han permitido conocer.

 

Autor:
Mtra. Hania B. Sosa Contreras
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