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Tiempo sabático de aprendizaje

Nunca olvidaré a la familia Famanía Machaen por sus atenciones y su abrigo familiar.

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Por Humberto Famanía Ortega

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Como si fuera ayer, recuerdo con mucha emoción cuando decidí tomarme un tiempo fuera de Puerto Vallarta a principios de febrero del 2001 durante 9 meses, la razón una evaluación a conciencia de mi trabajo en la administración pública en el ámbito municipal de esta bendita tierra costeña.

Fue la bella Tijuana BCN la ciudad escogida, aprovechando la invitación de la familia de mi hermana Ana Margarita Famanía Ortega para integrarme a una de sus empresas especializadas en comedores industriales. La situación, ejecutar actividades diferentes a mi trabajo de administración pública, que por cierto una de las experiencias más fuertes y de aprendizaje que he vivido en mi vida pública.

Desde 1995 hasta el 2000, fui un perseguido político, me achacaban irregularidades como Tesorero municipal durante la administración de Rodolfo González y Rafael Yerena, a Dios gracias logré con comprobaciones bien soportadas, mi manejo honesto de los recursos financieros, como resultado me extendieron las cartas finiquitos de mi gestión. Pero de eso no quiero hablar, sino de lo que motivó este viaje sabático lleno de grandes experiencias que lograron seguir ubicando mi destino en la consecución de nuevos retos que justificaran mi propia existencia.

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Tomar un tiempo

Separarme temporalmente de mi familia fue muy difícil, era importante tomarme un tiempo, situación comprendida por Mary Elena mí amada esposa y mi bella hija Maryta a las que tanto amo, y siempre contando con su solidaridad en todos los aspectos, me dolió en lo más profundo de mi corazón. Por otro lado el obtener recursos económicos frescos para mantener los gastos familiares después de una complicada situación llena de constantes altibajos por los motivos antes expresados de una guerra sin cuartel motivada por ambiciones políticas que aun no comprendo su origen. Gracias a Dios encontré el abrigo de mi familia y de amigos incondicionales que siempre se mantuvieron al pendiente de mi desarrollo personal.

Llegar a un lugar que no conoces y encontrar un ambiente lleno de calor familiar, es sin lugar a dudas una bendición, reitero, qué hermosa es la familia cuando existe la unidad con principios morales muy arraigados. Al otro día de mi llegada, conocí una de las maquiladoras internacionales de gran prestigio donde prestaría mis servicios. Una nueva experiencia encontrarme ante un enorme comedor para proporcionar los alimentos a tres turnos de trabajadores, alrededor de 1, 500 personas, todo un mundo de gente. Mi responsabilidad, el checar cada uno de los pases, y si fuera necesario, servirles su comida en caso de requerirse. Mi nuevo uniforme: mi mandil y mi gorro, la verdad me sentí muy bien con una labor temporal diferente llena de lecciones de vida.

Mi turno era de las 8 de la mañana a 10 de la noche, porque así lo pedí, lo que deseaba era trabajar, porque aparte atendía una pequeña tienda de misceláneos. Cuando llegaban los trabajadores realmente era una verdadera romería, personas de muchos lados de la República Mexicana, pero sobre todo, muchos centroamericanos. Comencé a platicar con ellos, su sueño era juntar dinero para cruzar la frontera, su objetivo principal. Verdaderas historias de vida donde dejaban todo su patrimonio por problemas de su país de origen, muchos de ellos en busca de las libertades y nuevas oportunidades. De estas conversaciones entendí de mi amor a la familia y a mi patria, no cabe la menor duda que cuando aprecias lo que tienes, lo valoras más y le das gracias a Dios por todos los beneficios recibidos.

Durante el tiempo que permanecí en este hermoso lugar del norte de México, algunas veces al cruzar la frontera cuando visitaba los Estados Unidos, fui testigo cuando los agentes de migración encontraban escondidas en autos o camionetas en el motor o maletero, personas transportadas por polleros para cruzarlas ilegalmente. La verdad se siente muy feo e impotencia de no poder ayudar; me ponía a reflexionar en la responsabilidad de los gobiernos de origen que no buscan las oportunidades de sus connacionales para evitar estas tristes historias. Me pregunto, de quién es la responsabilidad, porque eso sí me queda muy claro que la mayoría de indocumentados y migrantes legalizados tienen muy arraigadas sus costumbres y tradiciones y simplemente vienen en busca de nuevas oportunidades.

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Contrastes

En los recorridos de mi día de descanso, busqué siempre el conocer más la ciudad desde la montaña, en un mirador veía los contrastes entre un país y otro, la diferencia, la tecnología, y el orden, pero la tierra y el mar lo mismo. ¿Qué hacer para buscar los equilibrios necesarios?, me preguntaba, ¿cuál sería la motivación principal para lograr prosperidad?; simplemente el trabajo en equipo donde reine la honestidad y el amor por esta tierra prodigiosa. Donde se fundan todos los sectores de la población; publico, privado y social con una planeación donde la producción, distribución y bienestar se den en armonía.

Por otro lado, viví la experiencia del 11 de septiembre del 2001, de ese acto de barbarie en las torres gemelas de New York, de esa mañana en Tijuana BCN que pareciera una película de terror cuando lo vi y escuché por televisión. Las fronteras super vigiladas, todo mundo muy confundido, el miedo a la incertidumbre, una confusión en todos los aspectos como si se detuviera el tiempo. Pasaron algunas semanas y crucé la frontera, nuevamente se veía las caras de angustia de los oficiales de migración y aduanas, los centros comerciales medios vacíos y los centros de recreo. Se sentía un sentimiento muy fuerte, un coraje indescifrable, pero eso sí, una solidaridad con el pueblo estadounidense.

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Lecciones de vida

En fin amigos, son lecciones de vida que nunca olvidaré ante un mundo tan convulsionado, donde el terrorismo sigue haciendo de las suyas.

Ser un hombre agradecido es una de las virtudes que trato de practicar también con el ejemplo, nunca olvidaré a la familia Famanía Machaen por sus atenciones y su abrigo familiar en este tiempo sabático que mucho aprendí con verdaderas lecciones de vida. Gracias por su confianza solo le pido a Dios devolverles con  devoción y gratitud su confianza.

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-.En fin estimados lectores, todos los días son de aprendizaje constante, no me queda la menor duda que el amor a Dios, a la vida, a la familia y a la amistad, son el camino a un mundo mejor.-

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