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Crisol de razas

Noticias y resultados negativos taladran el corazón, esta vez el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) enfrentó a la sociedad mexicana con un problema vigente, coyuntural y negado: el racismo.

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Por Carmina López Martínez
arizbeth.lopez@univa.mx

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Noticias y resultados negativos taladran el corazón, esta vez el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) enfrentó a la sociedad mexicana con un problema vigente, coyuntural y negado: el racismo.

Era necesario obtener datos concretos y fidedignos que terminaran por sacar ese tema del imaginario colectivo. En ese sentido el INEGI desarrolló la investigación denominada ‘Módulo de Movilidad Social Intergeneracional’ (MMSI) con base en una metodología científica, a través de encuestas aplicadas a 61 millones de personas -31 mujeres y 30 hombres- de 25 a 64 años de edad y de diversos niveles socioeconómicos.

Toda investigación tiene un objeto de estudio, y responde a necesidades informativas de interés colectivo, de otra forma el trabajo resulta ambiguo y abstracto; es importante recordar que el ser humano tiene la imperiosa necesidad de conocer y comprender su entorno, de ahí que surjan cuestionamientos diversos y de éstos indagaciones precisas de amplío criterio y con recursos necesarios para obtener el resultado con el menor margen de error.

La difusión masiva en medios de comunicación nacionales -de dicha investigación- despertó el interés de jóvenes y adultos por conocer los datos sobre la percepción y autoclasificación de los mexicanos, para ello se utilizó una paleta de colores con once tonalidades la cual según se informa fue utilizada por la Universidad de Princeton en la ciudad de Nueva Jersey (Estados Unidos) para el “Proyecto sobre Etnicidad y Raza en América Latina”.

El MMSI revela que de los encuestados de piel más clara, solo el 10 por ciento no cuenta con ningún nivel de escolaridad, dicha cifra se duplica en las personas que se autodescribieron con las tonalidades de piel más oscuras. Además se menciona: “mientras más oscuro es el color de piel, los porcentajes de personas ocupadas en actividades de mayor calificación se reducen (…) Cuando los tonos de piel se vuelven más claros, los porcentajes de ocupados en actividades de media y alta calificación se incrementan”.

El informe es robusto y preciso, enfrenta a los mexicanos de todas las edades; provoca un choque social que lleva a mantener la consciencia abierta, libre con la fuerza suficiente para sacudir el miedo y la zozobra. Con esos datos se cierran bocas y se abren mentes, todas ellas representadas por voces asertivas y comprometidas con el bien común, no hablo de utopías sino de acciones concretas.

Ahora corresponde resolver asuntos nacionales, de vinculación, económicos, culturales, educativos y dejar de mirar hacia la frontera del norte para lanzar críticas por la incapacidad de esas sociedades extranjeras –sin generalizar con todos sus habitantes- de respetar la unidad en decir, el crisol de razas, como en algún tiempo esas naciones lograron consolidar su economía y obtuvieron importantes resultados.

En este nuevo siglo surge la tendencia a generar cambios y fortalecer alianzas globales, por ello intriga que la sociedad continúe con ese sentimiento de aversión por el color de piel oscura, lo cual origina actos de violencia y desigualdades marcadas en el ámbito profesional y académico. Ese complejo de “pureza racial” debe ser analizado con total atención, el problema es añejo y peligroso para lograr el progreso colectivo.

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*Comunicóloga, responsable del área de difusión institucional de la UNIVA Plantel Puerto Vallarta.