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Las Nuevas Generaciones de Médicos…

Médicos Internos de Pregrado.

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Dr. Raúl Morales

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Estimados amigos, han pasado prácticamente diez años desde que se abrió la escuela de Medicina del Centro Universitario de la Costa, egresando ya varias generaciones de alumnos orgullosamente Vallartenses.

En días pasados se llevó a cabo la ceremonia de terminación del internado rotatorio de pregrado en el Hospital Regional de Puerto Vallarta, y su representante pronuncio un bello mensaje por lo que consideramos importante íntegramente reproducirlo:

“Donde quiera que el arte de la medicina es amado, también hay amor a la humanidad”. Hoy culminamos una etapa más de nuestra formación médica, qué rápido pasa el tiempo, ya que un año nos ha dejado durante el internado muchos bellos recuerdos, algunas experiencias, momentos de mal y buen humor, pero siempre lleno de sacrificios, trabajo duro y dedicación, siempre tuvimos preocupaciones, decepciones y tropiezos, y por supuesto muchas ilusiones, pero siempre haciendo entrega con nuestro trabajo al paciente que sufre y que nos necesita.

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Una familia unida

Durante las horas de trabajo y las guardias, siempre convivimos como una familia unida, donde hubo juegos, risas, discusiones y peleas por cosas absurdas e intrascendentes, y que ahora sabemos que no eran importantes, cómo olvidar las cirugías de emergencia en la madrugada, la pasada de visita con la Dra. Ponce que a más de uno de nosotros lo puso nerviosos y a temblar, los múltiples ingresos de pacientes al servicio de Urgencias, quienes eran portadores de múltiples enfermedades que se agudizaron, o personas previamente sanas que llegaban moribundas por haber sido agredidos por arma de fuego o instrumentos punzo cortantes, o aquellos pobres motociclistas que llegaban prácticamente a bien morir todo por no tener una buena educación vial.

Cómo olvidar las noches de terror en la sala de expulsión, donde se expresaban muchas expresiones que pasaron a formar parte de nuestro vocabulario habitual, los balances de líquidos, los signos vitales, la superficie corporal, la corrección de los desequilibrios hidroelectroliticos, hasta que los niveles de sodio, potasio o calcio se normalizaran, todo bajo la mirada profesional del Dr. Meléndrez, los consejos y regaños del Dr. Carrillo, proporcionándonos sabiduría y experiencia.

Tampoco olvidamos durante nuestro descanso las convivencias en grupo, las idas a la playa o al cine, quedándonos frecuentemente dormidos, sin mirar la película. Sentíamos escalofríos y temor cuando llegaban casos obstétricos muy agudos, pero al contrario, cuando nos comunicaban que no había anestesiólogo, significaba un descanso en la guardia sin dejar de hacer la rutina.

Apoyo constante

Imposible olvidar el apoyo de tu compañero de guardia al realizar alguna de las maniobras, y muchas otras maravillosas experiencias, produciéndose sentimientos encontrados que aumentaban los lazos de amistad con los pacientes y sus familiares, a quienes les llamamos amigos, cuando de ayudar se tratara siempre éramos todos unidos en cualquier labor o actividad médica.

Aprendimos mucho de cada uno de los Doctores de los diferentes servicios, así como de las enfermeras y hasta de los camilleros, quienes nos soportaron durante un año, y a pesar de ser algunas veces duros y regañones, pero siempre preocupados por nuestra preparación y que nos mantuviéramos siempre actualizados para ser buenos profesionales de la medicina, excelentes individuos con muchos valores, para causar admiración cuando lográramos triunfos en nuestros casos clínicos, logrando de ellos palabras de apoyo y aliento, demostrándonos confianza por lo que eso nos produce el orgullo de ser buenos profesionales.

Los principales responsables

Siempre le dedicaremos a nuestras familias nuestros éxitos, ya que ellos son los principales responsables de nuestra formación, nuestros logros y triunfos, siempre han estado detrás nuestros padres, quienes nos apoyan y se preocupan por que nunca nos falte nada. Debemos brindar nuestro especial agradecimiento a cada una de las personas familiares o amigos que nos han apoyado durante toda nuestra carrera profesional.

También debemos sentirnos orgullosos, que gracias a nuestro empeño y esfuerzo, estamos culminando exitosamente el primer escalón, por lo que siempre debemos sentirnos satisfechos de haber logrado una buena educación médica y mucho amor de la familia, superando todos los obstáculos y adversidades que se han cruzado en nuestro camino, ¡finalmente lo logramos!

Somos la generación 2016-2017 del internado, ahora tenemos la obligación de mantenernos al día con los conocimientos y el avance de la ciencia, manteniéndonos fuertes y constantes, y siempre con hambre y sed de conocimientos, ya que la vocación de ser médico implica una gran responsabilidad.

Los pacientes

Los pacientes creen y confían en nosotros, siempre estaremos preparados para tomar decisiones correctas en pacientes con alto riesgo, cada fracaso que pudiéramos tener nos deja una enseñanza que nunca se olvida, extrañaremos a cada una de las personas que nos orientaron, y siempre tendremos una sonrisa cuando no nos encontremos en el camino de la vida. Es mi deseo concluir estos pensamientos con una frase de un gran científico a quien tanto admiramos Albert Einstein:

“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el maravilloso y bello mundo del saber”.

Con lo arriba relatado, nos damos cuenta de lo que representa el inicio y la continuación de la vida de un médico, siempre dedicada para servir a su prójimo.

Pocos pero comprometidos

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía, existen cerca de 400 mil mexicanos con formación de médico; 1.9 médicos generales y especialistas existen por cada mil habitantes en México. En nuestra comunidad de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, muy posiblemente hay alrededor de 4 mil médicos distribuidos en el centro y en las colonias, en los hospitales públicos y privados, en modestos consultorios de barrio o elegantes oficinas en algunos casos, pero todos tienen la misión de trabajar por la salud.

Por favor, si algún día necesita de un médico, como decía mi maestro de la maestría de administración Lee Lacocca, un famoso empresario Americano de descendencia Italiana, inventor del Mustang durante el tiempo que trabajó en la Ford, y fue él quien saco de la crisis financiera a la Chrysler, este personaje que aun vive, aconsejaba a sus alumnos que si querían ser exitosos, contraten al mejor y en el caso de la salud, busque y contraten al mejor médico.

Por favor invite a sus amigos a leer este artículo tan lleno de sentimientos a favor de la humanidad. En caso de preguntas pueden comunicarse al teléfono 322-293-61-61 o escribanos al correo electrónico drmorales1999@gmail.com