Los programas sociales se mantengan y se realicen

Por Mtro. Luís Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
direccion.vallarta@univa.mx

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Necesario dimensionar los problemas sociales: económicos, inflación, corrupción y sobre todo la violencia, poco más del 65 por ciento de la sociedad percibe que México no va por buen camino.

Los incrementos en satisfactores básicos y servicios van en detrimento del nivel de vida de las familias mexicanas, no se puede con argumentos validar lo injustificable, las variables económicas tienen diversos comportamientos como lo expresé en algún momento no las justifico, aunque si debo admitir el comportamiento de los mercados internacionales y nacional como determinantes de los procesos.

Por otro lado es necesario pensar y repensar el mejor camino para abatir los altos índices de violencia que se han generado a últimas fechas.

Como en su momento compartí el sentir de mi padre rector Francisco Ramírez Yáñez, rector del Sistema Univa (SU) en relación a los últimos acontecimientos generados en el país, me permito citar una parte por su importancia:

“…la actuación de los partidos políticos debe verse en las cámaras y en los cabildos, y que nunca será digno de un ciudadano utilizar el sufrimiento de la comunidad para obtener beneficios personales o de partido, ni tampoco para la difusión de mensajes alarmistas, desinformación o incitación a la violencia o al vandalismo…”.

Los mexicanos somos la pieza clave para el crecimiento económico del país y ante la corrupción incesante se requiere un trato más enérgico. No olvidar que este problema impacta con 9% al Producto Interno Bruto de México, además de debilitar la ética y el mismo acto político en todas las esferas de actividad social.

El equilibrio debe mantenerse; sin esto no se pueden esperar resultados positivos  cuando persiste una política oportunista, de improvisación, la cual depende de las circunstancias y termina por someterse a ellas, los actos corruptos prevalecen. Antaño el filósofo Aristóteles dijo que política sin ética no es política y que ética sin política no es ética. En estos momentos la política vive está en permanente tensión entre principios y valores.

En este asunto lo que preocupa y es en el sentido en el cual concuerdo con mi padre rector padre Francisco Ramírez Yáñez:

“…los mexicanos debemos, una vez más, ajustarnos a las exigencias de una realidad que se ha vuelto aún más precaria, pero este esfuerzo tan serio, hoy más que nunca, está condicionado a la austeridad de la clase gobernante, comprobable y efectiva, y a un manejo mucho más cuidado del gasto público que no debe seguir diluyéndose ni en nómina ni en gastos suntuarios de ningún tipo. Tampoco son los programas sociales los que deben soportar el peso de los ajustes…es comprensible que la inconformidad social, hoy tan generalizada, pueda y esté siendo aprovechada para el desahogo de represiones colectivas acumuladas en los últimos años, que no han tenido solución efectiva, pero a la vez resulta muy preocupante el que este tipo de respuestas sean justificadas y replicadas, pues nos expone a escenarios aún más graves que los que buscamos resolver”.

La obligación de la sociedad es estar alerta a levantar la mano y entrelazar propuestas claras con sus respetivos objetivos realizables, sobre todo de aquellos millones de mexicanos que menos tienen, cuidar que los programas sociales se mantengan y se realicen.

(*) Director de la UNIVA-PV.