¿Para eso usan la tecnología innovadora?

Por Gregorio González Cabral

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Aunque  “cualquier tiempo pasado,  fue  de lo peor”,  no  dejan   de    extrañarse  aquellos tiempos   cuando  la  corrupción  no  había  echado   mano  de  la  tecnología , para  dejarnos más  pobres  de  lo que estamos.

Era una  corrupción  “más  humana”.   Utilizaba  mano  de  obra calificada, con  uñas  bastante  largas, para   andarnos  cazando,   extorsionarnos, entrarle al  regateo y  sacarnos  nuestra  cuota  “para  pasar   hacia arriba”.

Conste que no  cualquiera   podía   robarte.  Necesitaban  identificarse   con  uniforme, placa y  vehículo oficial.  Mandaban a   fregarte   a  seres   de  carne  y hueso, ni  siquiera  a  robots   y  mucho  menos   al  “Mordelón  invisible”   que  metió  a   Jalisco  el  tal  Taylor,  cerebro  del  tristemente  célebre  borrachín  Emilio  González  Márquez, el de sus 40  otros  ladrones.

Emilio  los  metió  a  fregarnos,  pero quienes  le siguieron   les  gustó   la  “friega   anónima”,  el   no  depender  de las   miserias  humanas   a la  hora  de  morder,  no  compartir   el  fruto  de   los operativos,   no   desperdiciar  las “horas  mordida”  con  elementos que  tienen que ir  al  baño,  darse tiempo  para el beso y pesi; o  de plano,  morder para  sí  y  no  para  el  superior, como es  ley  no  escrita  en el  Estado de Chueco.

¿Se acuerdan cuando nos robaban  con  las “multas  fantasmas”?  ¿Se acuerdan que nada  más  llenaban y llenaban “folios “y “el que se jodió,  se  jodió”?  Dura  condición  de   víctima  de robados  por     la autoridad -o  como  dicen los chilanguitos: “oficiales  de  la  autoridá ¿no?”-  que  se   supone  existen  para  protegernos  también  de  los  ladrones.

Pero  eran  robos  “hechos  a mano”.  Cada uno  artesanal,  despacio,  con  detalles  inevitables  que  permitían  encontrarle  falla a  la  trama.  Hoy  en mala  hora   que los políticos  descubrieron  la  tecnología,  la innovación,  la  utilización de  los inventos  para  joder   a  la  humanidad.

Para pronto  se  apuntaron con los “empresarios”  poblanos   y   esta  ha  sido  friega “anónima” la  que  nos  llevan puesta,   nada más  aprovechándose   de  que  “nacimos  para  callar,  obedecer… y pagar”.

Y  que agradecidos  deberíamos  estar porque  los hacedores de plataformas no  han perfeccionado   la que les  encargaron:  El sistema que les permita   cobrarnos  por  respirar  “su”  aire  en  Jalisco.  El  traidor  voraz ladrón, agachado   de  Santa  Anna   ya   cobró   por  cada  ventana.  Pero  no  había entonces los  avances tecnológicos  de  que  los   dictadores   disponen  para  no dejar  respirar   a   sus  esclavos.   Advierto  que no  tardarán  en   llegarles   otros “empresarios”  poblanos  con   la  tecnología   respirómetra,  oculta en  mole  poblano,  para  cobrarles  a los   jaliscienses  todo aquel  resuello  extra, “no  indispensable  para  vivir y  pagar”.

¡Por  supuesto que nos cobrarán por respirar,   en cuanto  sus  asociados  les  encuentren la  forma!

Les digo: fregados los  huachicoleros  que  todavía  tienen que  correr  el   riesgo  de que algún pendejo  encienda  cigarro y  prenda  la lumbre.  ¿Para qué  anda  el crimen organizado  en eso y  en lo  del “cobro de piso”, habiendo  “fotomultas”  para extorsionar  impunes?

¡Ah tiempos  aquellos  en que el  mordelón  daba la cara y  el gobernador  de Jalisco,  a punto  pedo,  después de  saquearnos,   también daba  la suya  y  nos  mentaba la  madre,   sin  echarle la culpa  a las  cámaras,  a las  computadoras,  a las  fotografías!

Si para  eso  les   va a servir  la  tecnología, la  innovación,  mejor  regresemos al  arado  egipcio,  que cada quien puede agarrar  sus bueyes   y  déjenos   como estábamos, nada  mas  cuidándonos  de  quienes  roban en despoblado  y  no  en  avenidas.