La felicidad es el único sentido de existir

Nacho Cadena con su familia, tras recibir la Presea Vallarta Opina.

  • No hay bondad más grande que nos da a vida que la felicidad. Buscar el poder, la fama, la riqueza exagerada, el estrellato, es muy poca cosa comparada con la felicidad.

La siguiente colaboración es el discurso íntegro leído por Ignacio Cadena Beraud el pasado jueves 6 de julio, en ocasión de la entrega de la Presea Vallarta Opina, recibida en reconocimiento a su larga trayectoria y sus aportaciones hechas durante las últimas tres décadas para impulsar el desarrollo y crecimiento de Puerto Vallarta. La entrega de la Presea se realizó en las instalaciones del hotel Fiesta Americana, lugar en el que Nacho Cadena estuvo acompañado por familiares y amigos que se sumaron el merecido reconocimiento que este diario le entregó por sus múltiples méritos en ámbitos como el empresarial, hotelero, restaurantero y turístico, sin olvidar la vena cultural y poética que lo nutre y lo caracteriza.

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Por Nacho Cadena
Primera parte de dos

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Recibir una presea, un premio, un reconocimiento, tiene varios efectos. Para quien lo otorga representa una gran responsabilidad por la elección del homenajeado, abre la alternativa a recibir críticas, aunque también la oportunidad de comentarios positivos por actuar con aquella frase de “en vida hermano, en vida” y motivar a que quienes tengan algún mérito, a que sigan trabajando.

Para quien lo recibe tiene un doble efecto: el primero, la sensación bonita de recibir aprecio por lo mucho o poco que se haya hecho en la vida, también esa sensación interna, entendible y hasta justificada de aceptar un masaje al ego… el tema es que cuando este último aminora su efecto o de plano desaparece, te lleva a un estado de reflexión de valorar lo que has podido hacer en tu trayecto y recuerdas temas cumplidos y gozos y hasta éxitos, que por cierto son siempre relativos; pero de pronto te surge un pensamiento inquisidor de lo no hecho, de lo no atendido, de las asignaturas pendientes y es entonces que más se agradece la presea, porque te recuerda que por más que hayas hecho y hayas logrado, hay otro tanto que no se hizo, que está pendiente y que la vida ha corrido y el tiempo de acción se acorta, cada día a más velocidad pasa el tiempo y con esa misma velocidad, moviéndose en sentido contrario el tiempo se hace chico y la responsabilidad se hace grande.

Siempre he pensado y lo he dicho y lo he escrito en diversos medios, que la vida es una raya, una línea en el tiempo y en el espacio, pero como aprendí que la figura de la línea no existe, sino que es el resultado de una suma continua y repetitiva de puntos que se unen y así los puntos se traducen en raya y la raya en la figura de la vida y los puntos se convierten en momentos, en circunstancias, en personas, en acciones, en hechos, en proyectos, en sueños, en ideales, en fracasos… los puntos son cada fracción de la línea y son los encuentros y desencuentros, los amores y desamores, los éxitos y los fracasos, los sabores y desabores, los gozos y las penas, las lágrimas y las risas, los aplausos y los abucheos.

Y esa raya, esa vida, al final -eso sí- siempre es buena, es bella, es alegre, es generosa… y como dicen los rancheros “más mejor” si la encauzamos con ánimo y optimismo y la conducimos con la fuerza del amor, que he llegado a comprender es el camino más seguro, casi el único camino para alcanzar la felicidad y está, la felicidad es el único sentido de existir.

No hay bondad más grande que nos da a vida que la felicidad. Buscar el poder, la fama, la riqueza exagerada, el estrellato, es muy poca cosa comparada con la felicidad.

Debo agradecer este reconocimiento porque me llevó a hacer un recorrido, sobre todo de la  parte de vida que me ha tocado vivir en Puerto Vallarta, afortunado fui, muy afortunado cuando en mi tierna juventud decidí abandonar lo que siempre considere un tesoro, mi querido Hermosillo, Sonora, para por razones profesionales y de trabajo llegar a esto que se convirtió en un paraíso, un lugar de fantasía, de belleza y hermosuras, de mucho calor que me daba la calidez de los vallartenses y con oportunidades amplias de buscar y emprender sueños empresariales y de realización personal. Algunos de ellos, ya archivados en mi memoria, casi olvidados, pero indelebles en el archivo de mi vida. Te platico por qué.

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VALLARTA, HERMOSO PEDAZO DE TIERRA

Empecé en Vallarta con la planeación, desarrollo y comercialización de Los Tules, un hermoso pedazo de tierra regularizado por el Fideicomiso Vallarta, en el puro centro de lo que ahora es la zona hotelera norte. Vallarta en esa época de los 70’s altos viva una calma linda casi un  sopor en su economía, nada estaba mal, pero no sucedía tampoco mayor cosa. Los Tules nace con ganas, con empuje, con un proyecto creativo y novedoso y sobre todo, así se planeó con toda la intención, guardando voluntariamente todos los cuidados hacia la naturaleza y de la conservación de la belleza vallartense. Un proyecto cuidado desde el principio, en todos sus detalles.

Menos del 30% del terreno se desplantó con construcciones, solo tres niveles de altura, dijimos “la altura de los edificios será la altura de las palmeras” cero sobrepoblación diseñado  en cinco modelos, cada uno con su propia alberca, caminitos contemplativos, plazas poéticas. Instalaciones deportivas hacia la carretera  para  aminorar   el ruido y más allá un legado en toda la estructura reglamentaria condominal que hace imposible violar alturas y densidad con nuevas construcciones. Tres intentos de desarrolladores sin escrúpulos han sido rechazados por las limitaciones de este fideicomiso.

Orgullosamente se trató de dejar un testimonio ejemplar de desarrollo. Lamentablemente, la corrupción ha sido más fuerte y acorta distancia y por todos lados se han ultrajado las normas de respeto a la ecología. Pero ahí queda este proyecto como ejemplo de que si se puede. A partir de los Tules PV inició un bonito despertar.

Me gusta recordar que en mismo proyecto se construyó el primer hotel de lo que en un futuro sería la cadena hotelera mexicana más importante. Este hotel tiene también una historia y fue punta de lanza en la nueva era de Puerto Vallarta. Nuevos hoteles y grandes remodelaciones surgieron hasta llegar a otro “antes y después” que fue la Marina Vallarta. Siguió el hotel Fiesta Americana Condesa, hoy FRIENDLY, y en él se inició la primera muestra de un SPA de nueva generación, hasta entonces inexistente en Puerto Vallarta.

Participé, lo recuerdo con cariño, en el primer o en uno de los primeros proyectos de tiempo compartido, en aquellos tiempos inexistentes, más una idea de lograr lo mejor de la vida residencial en un condominio y la vida de diversión, comodidad y de servicios de un hotel. Un gran experimento que hoy por hoy es parte vital de la vida económica de Puerto Vallarta.

Tampoco había lugares de vivienda para la gente trabajadora, que como siempre es la fuerza motor para el desarrollo de interés social: Vallarta 500 y Vallarta 750.

Traje a mi memoria tantas y tantos eventos de cultura traídos a Puerto Vallarta con la ayuda de Luis (V.O.), Muriá (Colegio de Jalisco), la Universidad, la Secretaría de Cultura del Estado, Radio Cultural, Eventos Culturales La Petite France y tantos y tantos amigos locales y jóvenes artistas con quien hemos montado talleres, exhibiciones, lecturas, teatro urbano y nos hemos divertido. Uno de los proyectos que me ha producido el programa Sábados en la Ciencia. Firmamos un contrato con la Academia Mexicana de la Ciencia para que una vez al mes, un científico de reconocida carrera exponga ante 700 u 800 niños vallartenses el porqué de algunos hechos científicos. La Universidad el CUC, ha sido la base sólida para que este proyecto lleve ya muchos años de vida continua. Gracias rector por continuar con el apoyo. Mi inspirador y cómplice en este proyecto fue y es mi gran amigo el Dr. Juan Luis Cifuentes.

Continuará mañana…