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Un diplomático en entrenamiento

Larry Rubin sostuvo un “diálogo de amigos” de poco más de dos horas con empresarios de la región en el hotel Casa Velas.

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  •  Afable y productivo diálogo entre Larry Rubin, aspirante a embajador de Estados Unidos en México, y empresarios de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas.

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Por Diego Arrazola
Puerto Vallarta

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Si uno se atiene a su definición en Twitter, Larry Rubin (@lrubin) es la persona indicada para representar a Estados Unidos en México. Su perfil, en inglés, dice más o menos esto: “Presidente de la American Society/ Republicanos de México. Experto en, y apasionado por, las relaciones EU-Mx, hombre de negocios y profesor universitario”.

Rubin comió con prominentes empresarios, profesionistas y líderes de opinión de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas el pasado viernes 14. De haber sido examinado esa tarde por senadores de su país, probablemente le hubieran dado sin chistar la representación diplomática de Washington en nuestro país. Al menos, se llevó la tarde con sus “sinodales” de este lado de la frontera en su reunión en el hotel Casa Velas.

Veintiún comensales acomodados en una mesa cuadrada en un encuentro en el que Rubin sostuvo un “diálogo de amigos” de poco más de dos horas. Mientras los asistentes probaban lechugas hidropónicas, crema fría de jícama y lomo de pescado en salsa de piña y chile habanero, el “americano-mexicano” (así, en ese orden) que aspira a ocupar la embajada estadounidense en México apenas y probó bocado. Pero sí pudo hablar largo y tendido de algo que conoce y vive desde ambas partes, las complejas y espinosas relaciones entre ambos países. Diplomático (nunca mejor dicho), supo sortear las incesantes preguntas en un diálogo animado sobre turismo, migración, la personalidad del presidente Donald Trump, el muro, el TLCAN.

Chilango-gringo, por etiquetarlo de algún modo, Larry es un cuarentón que ostenta un currículo sui generis: es un activo emprendedor, cuando estudiante fue distribuidor de productos Amway; a los 19 años trabajó para una aerolínea como empleado de mostrador, hasta que escaló peldaños para llegar a gerente para México; dirigió la American Chamber of Commerce en nuestro país. Este administrador de empresas por la capitalina Universidad Anáhuac, ha sido además integrante de una firma de búsqueda de talento ejecutivo, colabora en medios informativos y suele dar conferencias y entrevistas en ambos lados de la frontera.

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CONOCEDOR DEL TURISMO

Conoce bien el turismo, pues sus padres trabajaron en este sector (agencia de viajes, aerolínea). De modo que se movió como pez en el agua frente a empresarios de la talla de Juan Vela, Nacho Cadena, Fernando González Ortega, Eduardo Legorreta, Norma Furlong… entre otros, además del Director General de Vallarta Opina, Luis Reyes Brambila, anfitrión junto con Carlos Arceo (Consejo Mexicano de la Industria de Turismo Médico) y Juan Vela, de Velas Resorts.

Hace unos meses se lanzó como candidato a ocupar la representación oficial de su país en México, a cargo de Roberta S. Jacobson, designada por Barack Obama hace poco más de un año. Ahora, bajo el mandato Trump, Larry Rubin no esconde la esperanza de ser su sucesor gracias a sus impecables credenciales en un gobierno que ha incorporado a empresarios, más que a políticos, a sus filas.

Guayabera blanca, pantalón beige, mocasines cafés, barba semi crecida, pero cuidada, Rubin no habla como gringo. Más bien, uno ve en él a un ejecutivo capitalino de empresa trasnacional que habla directo, al grano, seguro de sí mismo y de forma articulada, sin titubear. No votó por Trump, quien, no obstante, lo considera uno de sus candidatos a despachar en la legación norteamericana ubicada en la colonia Cuauhtémoc en la Ciudad de México.

Mientras los camareros se afanaban en servir Montepulciano d’Abruzzo en las copas de los asistentes, el empresario diplomático atrajo la atención total de su audiencia. Su charla abundó en recuerdos y anécdotas de viajes, conferencias, diálogos, encuentros, misiones… en México y Estados Unidos a fin de contribuir a mejorar las relaciones entre estos vecinos a veces distantes y aclarar malentendidos, resolver conflictos, limar asperezas, en una tarea titánica que no admite pausa. Al escucharlo hablar, salen a relucir nombres de personalidades o figuras con la que ha interactuado en los últimos años: Columba Bush, la guanajuatense casada con Jeb Bush, ex gobernador de Florida; Rick Perry, ex gobernador de Texas y ahora secretario de Energía de Trump, y a quien llevó a comer tacos en la Ciudad de México, luego de una reunión formal en el hotel Camino Real… O el hotelero Jim Marriott, a quien invitó a México a hablar en el aniversario de la AmCham. Uno también lo oye mencionar su encuentro con un senador republicano de Oklahoma, quien no tenía la menor idea de la importancia del intercambio de negocios e inversiones entre ambos países, o su reunión con el senador Barbosa, del PRD, luego de que éste rompiera una piñata con la imagen de Donald Trump en diciembre pasado.

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IMPORTANTE RELACIÓN BILATERAL MÉXICO-EU

Larry Rubin es pragmático, muestra un gran sentido común y entiende que la relación bilateral México-Estados Unidos obedece a intereses muy concretos. Maneja cifras, números, estadísticas que ilustran la trascendencia de las relaciones diplomáticas y de negocios entre las dos naciones. Pese a señales adversas, es optimista y dice que su cometido es tender “puentes de entendimiento” y sugiere no creer todo lo que publican los medios acerca de las políticas de Washington hacia su vecino sureño.

A la hora de las preguntas, hizo énfasis en lo que él ve como “una verdadera hermandad” entre los pueblos estadounidense y mexicano, que se extiende al turismo, comercio, comida, cultura… en un intercambio de dos vías. De acuerdo con él, uno de los grandes problemas entre ambos pueblos es el de las percepciones de uno y otro lado, como “la del norteamericano que nunca ha salido de Kentucky y tiene poca idea sobre el vecino del sur”.

Mientras el arroz con leche de soya y confeti de higos y cafés eran consumidos por los comensales, Larry sostenía: “La relación va bastante bien. También soy mexicano. A México le falta más promoción en Estados Unidos, como lo que hizo Colombia en los últimos años en ese país”.

Sostuvo que Trump ganó la elección “porque no es político y es anti-sistema. Su candidatura no fue capricho; la planeó desde hace 30 años. Es un fenómeno bien interesante porque él es fu propia fuente de información, con tus twitts. El TLCAN no se va a acabar, pero necesita modernizarse; las reglas de origen deben cambiar”.

Discreto, en ocasiones veía de reojo el celular sobre la mesa, mientras escuchaba las preguntas de los empresarios y ejecutivos asistentes al encuentro. Rubin parece confiado en obtener la designación del Presidente Trump como embajador en México y que, en dado caso, podría ser ratificado por el Senado en Washington en los próximos meses: “Se necesita a alguien que entienda las dos culturas. No uno que cruzó un día la frontera y se tomó una cerveza del lado mexicano”. No será tarea fácil para quien llegue a ocupar la oficina de avenida Reforma, a unos pasos del Ángel de la Independencia. “Es la embajada de Estados Unidos más grande del mundo. Somos dos naciones que se complementan. Somos una hermandad”, concluyó ante sus atentos oyentes, entre los que se encontraban también Héctor Pérez García, Lupita Bayardi, Faustino de la O, el arquitecto José Díaz Escalera; Enrique Camargo, Agustín Álvarez y Enrique Tron.

Carismático, amable, Rubin se ha echado a la bolsa a sus escuchas. Le aplauden. Se despide de cada uno con un apretón de manos; se disculpa por no traer tarjetas de presentación y solicita a cada uno la suya. Algunos le piden fotos, por ahí algún empresario le solicita externarle a Trump “que le baje un poquito” (a su retórica incendiaria). Luis Reyes Brambila, de Vallarta Opina, le obsequia un par de libros de arte sobre México, que el invitado agradece con una sonrisa. Después de todo, Rubin es mexicano y bien podría presumir las riquezas de su país natal a sus otros compatriotas, los que votaron por Trump y no conocen bien a México.

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