Aprendiendo a VivirGente PV

Cuando tengan alas volarán

El “síndrome del nido vacío” es una etapa evolutiva que atraviesan las parejas, que se da cuando los hijos dejan el hogar para independizarse.

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Por Livier Nazareth
Psicóloga

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El pasillo de la vieja casona, parecía recobrar vida cuando Doña Cecilia recordaba con emoción aquellas risas y llantos de aquellos pequeños que alguna vez habitaron la casa, sentada en una silla, sosteniendo con su mano izquierda su mejilla, daba sorbos lentos al chocolate caliente que se había preparado para desayunar.  Los suspiros de aquellos recuerdos fueron sacudidos por la tos seca de Don Francisco, que ya tenía algunas semanas delicado de salud.

-¿Cómo amaneciste cariño? Pregunto Cecilia a su esposo.

-Nada bien, aun siento dolor en el pecho, creo que la tristeza me va a matar.

-Pero cariño, los dos sabíamos que algún día íbamos a estar nuevamente solos, como cuando iniciamos nuestro matrimonio y preparamos el hogar para los hijos que vendrían.

-Sí, pero la realidad supera los sueños. Cuando tú y yo nos casamos estábamos ilusionados y esperábamos con ansias a nuestros hijos, y después de convivir durante 27 años con ellos, no me hago a la idea de que hoy ya no están, cada uno se fue para formar su propia vida y seguir sus sueños.

El diálogo continuó, sólo para hacer gala de la tristeza y soledad que sus hijos habían dejado en la vida de Don Francisco y Doña Cecilia.

 El “síndrome del nido vacío” es una etapa evolutiva que atraviesan las parejas, que se da cuando los hijos dejan el hogar para independizarse, irse a vivir solos o casarse y empiezan a realizar su propia vida.

Esta situación generalmente es vivida por los padres con angustia. Se dan cuenta de que ya no son tan necesarios como antes, y esto genera sentimientos de inutilidad, de falta de sentido. Sobre todo en la madre, ya que por lo general su proyecto de vida giraba en torno a sus hijos, sus necesidades, sus problemas.

Por lo general (aunque con las nuevas realidades que impone el mercado de trabajo esta afirmación es cada vez menos cierta) el padre ha podido realizarse profesionalmente, por lo que no lo siente tanto como la madre.

Ella ha renunciado a sus proyectos profesionales en pos de construir una familia y ser el sostén en este aspecto. Por un lado la pareja ve su sueño realizado: han logrado cumplir la meta que se habían propuesto. Por el otro, este logro tan anhelado conlleva un cambio y por lo tanto el tener que adaptarse a una nueva situación.

Los sentimientos de tristeza y de pérdida son normales, y deben entenderse como un proceso de duelo, por lo que es difícil aventurar cuánto pueden durar sus efectos.

Lo que sí se puede hacer es buscar salidas y nuevas iniciativas a partir de este momento de cambios cruciales. En estas condiciones lo mejor es no quedarse apegado a los hijos y poder construir nuevos proyectos personales.

Hay quienes afirman que el síndrome de nido vacío sólo es vivido con tristeza cuando el matrimonio tiene poco que compartir.

Para que no pase por “El síndrome del nido vacío” con tanta amargura, soledad y tristeza, desde que usted inicia su relación amorosa  y se casa, se debiera contar con una  mejor comunicación en la pareja, buscar objetivos comunes, gustos y diversiones que disfruten ambos. Darse un espacio durante el periodo de crianza de los hijos, como a manera de ensayo  para que de esa forma se  vayan preparando para enfrentarse al vacío que sus hijos dejarán.

Solo recuerde algo, que sería un egoísmo de parte de los padres no soltar a los hijos para que vivan su propia vida, ellos tienen la misma oportunidad que ustedes tuvieron cuando también decidieron dejar a sus padres para unir sus vidas.

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¡Hasta la próxima!
livier590@hotmailcom