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Integración de Norteamérica

Son momentos para pensar en una integración de nuestras naciones para consolidar sus riquezas bajo un renovado espíritu de solidaridad en todos los aspectos.

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Por Humberto Famanía Ortega

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Siempre he tratado de ser muy objetivo en mis opiniones, y la verdad es importante hacer un llamado a las fuerzas políticas de Estados Unidos, Canadá y México a lograr un acuerdo digno en sus relaciones trilaterales y usar el sentido común.

Son muchos los años que nos ha llevado lograr un verdadero intercambio laboral en actividades sobre todo productivas, donde en una forma pacífica se ha contribuido en la riqueza de estos tres países. No podemos negar ante los ojos de propios y extraños, lo que, en materia de agroindustrias, construcción y servicios, nuestros paisanos son expertos al grado que inversionistas de nuestros vecinos del norte han creado confianza en su mano de obra.

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Integración para el crecimiento

La propia naturaleza se ha encargado de que México posea un excelente clima y potenciales propios, que son importantes explotarlos en forma racional, bajo un clima de equidad social. Es de reconocer que estamos ante un mundo globalizado, y resulta una utopía en pensar en muros que solamente sirven de tema para perder el tiempo en tonterías. Son momentos para pensar en una integración de nuestras naciones para consolidar sus riquezas bajo un renovado espíritu de solidaridad en todos los aspectos.

Estoy de acuerdo en cuidar y cerrar las fronteras a aquellos que desean exportar conductas mal habidas, donde la delincuencia organizada, impunidad y corrupción, logran desestabilizar naciones en el desarrollo e impiden los objetivos y metas para lograr una prosperidad que llegue a todos los estratos sociales.

Debemos partir de una reflexión para llegar a buscar nuestra propia consolidación como verdaderos seres humanos; recuerdo a Leticia Coronado que decía que como objetivos es necesario:

“Reconocer que todos los seres humanos buscamos la felicidad plena para realizarnos. Reflexionar en que los bienes materiales no son suficientes ni tienen la capacidad, en sí mismos, de darnos la felicidad verdadera. Descubrir que solo en Dios podemos encontrar sentido pleno a las cosas y a nuestras vidas. Que todos estemos conscientes en replantear nuestro proyecto de vida en Dios. Reconozcamos en algún momento de nuestras vidas que hemos experimentado ciertas nostalgias, que se manifiesta en una gran sensación de insatisfacción y en la que no encontramos sentido a las cosas donde sentimos un vacío existencial.”

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Volvamos a los principios de formación espiritual

Ángela Merkel la primer ministro de Alemania, una de las naciones que en la actualidad es una potencia mundial, decía en una de sus alocuciones; que es necesario volver a los principios de formación espiritual donde el ser humano logre lo más sublime que es el amor, para encontrarse a sí mismo para trascender en la vida con principios bien cimentados. Incluso mencionó a la Biblia donde está plasmado el camino a seguir para lograr mayores fortalezas en la FE.

Y todo esto en referencia a lo que está pasando en el mundo entero en materia de terrorismo, guerras, cambio climático, y un sin fin de situaciones que quieren lograr la desestabilización del mundo entero. Ante estas reflexiones vale la pena señalar que es importante lograr una educación con formación humanitaria, donde el respeto al prójimo sea primordial.

Concluyendo; es importante analizar la realidad social, económica y cultural de nuestras naciones, a partir de los retos que nos ofrece comprometernos, para construir una sociedad más humana.

Para tomar en cuenta

He tratado de alguna manera, realizar una investigación que hable del papel que debe de jugar México ante la globalización, su integración regional y proyecto nacional; más ahora cuando están a punto de la renegociación del Tratado de Libre Comercio entre México, Canadá y Estados Unidos. Me llamó mucho la atención Don Mauricio de María y Campos, quien hace unas consideraciones muy importantes que habrá que tomar en cuenta; a continuación, menciono algunas de ellas bastante interesantes:

1.- Estoy convencido de que la globalización como proceso, no como ideología, es ineludible, que ha abierto grandes oportunidades a la humanidad, pero que ha tenido hasta ahora efectos y beneficios muy desiguales, sobre las regiones, los países y las poblaciones de estos, contribuyendo a una creciente polarización entre y dentro de los países y planteando desafíos que ningún país por sí solo puede enfrentar.

2.-Durante las últimas décadas, el entorno económico internacional ha sido cada vez más depresivo, marcado por crisis constantes y dominadas por un paradigma político-económico internacional que ha limitado el margen de maniobra de las naciones, y ha conducido a patrones muy similares de comportamiento, que solo algunas regiones y países han sabido escapar. Las limitaciones y los desencantos de este modelo, está dando lugar a, algunas respuestas nacionales y regionales diferentes. México tiene que buscar la suya.

3.-Los procesos de integración en el mundo durante los últimos 50 años han sido muy diversos en su naturaleza, su esfera de acción, su grado de institucionalidad y sus efectos. Algunos de ellos han sido muy exitosos, otros esperan todavía una evaluación.

4.-Nuestro País ha tenido logros importantes, pero también enfrenta necesidades serias y crecientes en el terreno económico y social. Al mismo tiempo ha sido miembro activo de algunos esfuerzos de integración regional e internacional en el ámbito Latinoamericano, Asia Pacifico y sobre todo de América del Norte. Será posible reorientar esos procesos con una visión de largo plazo que nos permita realizar cambios de carácter estructural en beneficio de todos los mexicanos.

En fin, amigos lectores queda claro que un buen proyecto nacional y una buena integración regional y global no solo son compatibles, sino pueden desatar un círculo virtuoso.

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 -. Hagamos votos porque así sea, México tiene que convertirse en potencia mundial y tenemos los elementos para hacerlo con creatividad, honestidad, trabajo organizado, pero sobre todo con amor solidario y sublime a nuestro México del alma.-