Fernando González Ortega: La maravillosa rutina de un hotelero

Una de las razones del éxito del binomio Vallarta-Riviera entre el turismo nacional e internacional es su gente, que tiene mejor actitud que otras partes del país, afirmó Fernando González Ortega.

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  • Empresario y líder de los hoteleros en Bahía de Banderas, González Ortega habla de sus orígenes, trayectoria profesional, logros, resultados y las enseñanzas que le ha dado la vida.

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Por Diego Arrazola
Riviera Nayarit

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Director de Proyectos y Vicepresidente de Operaciones del grupo Marival, Fernando González Ortega es un hombre pleno y realizado en Vallarta-Riviera Nayarit. Arraigado en la zona, el destacado hotelero no extraña su natal Guadalajara, si acaso los partidos del Atlas y las tortas ahogadas, como refiere en broma y en serio.

De joven le viene su enorme pasión por el turismo. Su padre, prominente notario público y empresario, era accionista de cuatro hoteles de la cadena Holiday Inn, negocio en el que Fernando se involucró y donde pudo confirmar su gusto por la operación de la industria sin chimeneas.

Como tantos tapatíos, de estudiante venía de vacaciones a esta ciudad. Fue en los años 80 cuando se mudó de manera definitiva a la zona Vallarta-Bahía de Banderas: ya graduado de Administrador de Empresas por el Tec de Monterrey, en 1986 obtuvo empleo de Gerente de Recepción del Sheraton Buganvilias. Ahí inició una exitosa carrera en la actividad que le ha llevado a ocupar también puestos de representación como la Presidencia de la Asociación de Hoteles y Moteles de Bahía de Banderas, así como la Oficina de Visitantes y Convenciones, además de ser vocal de la Amdetur.

En 1995 se unió a Grupo Marival, al que fue invitado por su amigo Alfonso Rizzuto, hijo de Pietro Rizzuto, quien abrió el primer hotel de Nuevo Vallarta, el Jack Tar, justo donde hoy se encuentra Marival Resort.

En este consorcio, Fernando tiene a su cargo los nuevos proyectos, bienes raíces, remodelaciones, venta de membresías vacacionales, la operación del negocio. Es una gran responsabilidad que él goza y en la que tiene el respaldo incondicional de sus colaboradores: “Formamos un equipo y compartimos un estilo, una cultura de trabajo. Aquí la gente dura muchísimo. También somos semillero de talento”. Añade que el secreto es el estilo de dirección, “hacerlos crecer y no olvidar la regla de oro de tratar a los demás como quisieras ser tratado”. Sus jornadas de trabajo han llegado a ocuparle de 70 a 80 horas por semana, si bien ha aprendido a delegar más y confiar en sus gerentes y encargados de área. “Creo en el empowerment. Hay que darle chance a la gente de hacer, incluso de equivocarse. Con buena comunicación es más fácil sacar el trabajo”, sostiene alguien que conoce al detalle sus hoteles. Viendo la foto de los edificios, es capaz de identificar cuántas camas tiene cada habitación, por ejemplo.

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BINOMIO TURÍSTICO

Una de sus actividades más relevantes ha sido trabajar codo a codo con sus pares de Puerto Vallarta en la promoción turística mancomunada. En vez de competir entre sí, ambos destinos son promovidos conjuntamente, tal como sucedió en el difícil 2009, año en que un coctel nocivo (recesión mundial, inseguridad, epidemia de influenza) afectó la actividad hotelera de la región norte de Jalisco y sur de Nayarit. Una campaña de promoción paraguas y buena coordinación permitieron traer de vuelta a los visitantes. La oferta de la zona suma la friolera de 40 mil cuartos, desde Puerto Vallarta hasta Guayabitos. Por cierto, actualmente vive un momento histórico con una ocupación de 82% en lo que va del año.

González Ortega tiene claros los retos que aguardan a Puerto Vallarta-Riviera Nayarit: además de la labor permanente de mercadotecnia y promoción, hay que mejorar la calidad de los servicios urbanos, como agua, iluminación, vialidades, seguridad, limpieza de playas, medio ambiente, incrementar la capacitación del personal, pues la creciente actividad requiere contar con más empleados y mandos preparados para atender a los visitantes…

Otro de sus mayores logros ha sido apoyar en la creación hace una década de la marca Riviera Nayarit. Tras hacer un estudio, optaron por usar el término Riviera, por su connotación de lujo, de exclusividad. El logotipo fue elaborado por el equipo creativo de Marival. La zona, que abarca desde nuevo Vallarta, en el sur, hasta San Blas, Compostela y Tepic, en el norte, goza actualmente de reconocimiento y aceptación mundial. Tan solo en 2016 recibieron la visita de 183 periodistas interesados en hablar de sus bondades y atractivos. Encuestas para medir el grado de conocimiento de la marca, muestran que 90% de los agentes de viajes la ubican y distinguen perfectamente.

Una de las razones del éxito del binomio Vallarta-Riviera entre el turismo nacional e internacional es su gente. “Tiene mejor actitud que otras partes del país”, comenta. Dice que ha descubierto que algunos empleados se han hecho amigos de huéspedes en redes como Facebook, o cuenta que una vez una camarista fue al Consulado estadounidense en Guadalajara a sacar su visa. Para su sorpresa, la obtuvo de inmediato, sin mayor complicación pues el funcionario consular que la entrevistó la reconoció pues había sido atendido por ella en una estancia en el hotel. Refiere que en otra ocasión se sorprendió cuando unos clientes recién llegados fueron a saludar con un abrazo afectuoso al encargado del bar. Al respecto, externa que la base de clientes repetidores de Marival anda en saludables niveles de 40 a 50% de gente que vuelve a hospedarse ahí.

Además de la hotelería, otra pasión de Fernando son los deportes. Su memoria privilegiada le permite recordar con detalle, con precisión, alineaciones, marcadores, de juegos del Atlas. Se emociona todavía al recordar el dramático final de un campeonato entre el Cruz Azul y su equipo favorito, cuyos partidos seguía en otras ciudades incluso cuando había bajado a la segunda división.

Sin descuidar sus ocupaciones habituales se dio el lujo de ser comentarista deportivo en la radio de Puerto Vallarta por casi cuatro años. Y es que además le gustan y le sabe al golf, el béisbol, los toros, el tenis, la NFL y la charrería (su abuelo materno la practicaba y le enseñó suertes).

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LECCIONES DE VIDA

Una de las pruebas más duras que le ha dado la vida fue cuando enviudó de su querida esposa, Orpha Sylvia Aguilar, y madre de sus tres varones. No fue fácil sobreponerse a la pérdida de su pareja. Tuvo que enfrentar la nueva realidad con fortaleza, sacar adelante a sus hijos y ver la vida con nuevos ojos, disfrutar cada instante, no agobiarse tanto.

Satisfecho por sus logros y realizaciones, se siente muy honrado por la confianza de sus colegas: ha sido reelecto 12 veces en la presidencia de la asociación de hoteleros de Bahía de Banderas. Al tiempo de seguir creciendo junto con Marival, no quiere defraudar la responsabilidad de ser el líder del gremio. Dos de sus hijos ya están encaminados e inician proyectos y negocios en Guadalajara (el mayor se dedica a la fotografía y videos; el otro es campeón nacional de kite), en tanto que el más pequeño de los tres vive con él. Estudia preparatoria y aspira a ser chef, y le hace a su padre de cenar todas las noches.

Con todo y su activa agenda de trabajo, Fernando se da tiempo para jugar golf y tenis, además de hacer pilates. Sus placeres son viajar, el buen comer, compartir la vida con sus seres queridos o ver series como House of Cards.

Fiel a su vocación y amor por el turismo, sus fortalezas son el espíritu de servicio y la conexión con las personas. Atrás quedaron los tiempos cuando era muy tímido y temía a hablar en público, él, que ahora atiende a huéspedes, hace presentaciones en juntas de trabajo o da discursos en eventos del sector o habla con reporteros a menudo.

Líder natural, optimista, se mantiene “entregado al trabajo” y cuidando su salud, así como de sus hijos. Entre sus asignaturas pendientes está el aprender francés, ya que parte importante de sus clientes y socios son de Quebec, al igual que el propietario del grupo.

La vida le ha dado duras pruebas, al igual que enormes satisfacciones y logros. Ha aprendido las lecciones que el destino le ha puesto sobre la marcha. Medita: “Nadie es indispensable, no somos más que nadie. La vida va a seguir a pesar de todo. Debemos apreciar la maravillosa, bendita, rutina”.