Los egocéntricos atraídos por lo grandote

Francisco Ramírez Acuña.

.

Por Gregorio González Cabral

.

Se  dice  que todo político  es  egocéntrico y  de  esa debilidad  se  valen  los  aduladores   para llegar a  derrotarlos  o  por   lo  menos, atemperarlos.

Ahora  hay en Guadalajara  indignación   porque  el  cantante  y   escultor   José Fors,  vocalista del grupo “Cuca”,   apoyador   del  candidato   Enrique  Alfaro,  le vendió  -sin concurso-  dos  esculturas   grandotas  al  hoy  presidente  municipal Alfaro; la primera  de  ellas  por  4 millones  500  mil   pesos.

Se trata de una taza   grandota,  con cara  de humano  al  frente y  un  árbol  adentro  en  lugar  de  líquido.  Ocurrencia   nada   inspirada, ni menos  inspiradora, pero  que por lo  enorme  satisface   el ego  de  Enrique Alfaro  quien habla de  ella   con   entusiasmo  de bachiller.

No  es  Fors  el  primero que   viene  a   vendernos  cosas   grandotas,  en lugar  de  vidrios. Con pretexto  de la llegada de  este milenio,  Paco Ramírez Acuña,  entonces  gobernador   que  tenía   como  elogiador  de  cabecera  a   Lalo Rosales quien  igual lo embarcaba en  comprar sala cinematográfica  inservible, sin  cimientos  que lo  conectaba  con  escultor  de  monstruosidades, con  buenos  agarres   en  el  “centro”, que  también sin presupuesto detallado,  proyecto ejecutivo  o “tarugadas  de  esas”, embarcó al  entonces  gobernador de  Jalisco,  a hacer  otros “Arcos”,  más  grandotes,  más  estorbosos, más   vulgares -hagan de cuenta, anuncios  de  hamburguesería   transnacional-  e inútiles.   Por supuesto que  jamás  se  concluyó la  vacilada   y  ni falta que   hizo. Eso sí: millones y millones más le metieron  y  hasta colectas  fallidas hicieron   “para quitarnos  la vergüenza  de tamaña  obra inconclusa”.

Se le dijo y  se  le volvió  a  decir a Ramírez Acuña   que  ya  tenía Guadalajara  “Arcos”   y  que  si era   necesario incurrir  en el gigantismo, que  McDonalds    pagara  su anuncio, desde  su elaboración,  hasta la  renta por el sitio, hasta  que desapareciera   en chatarra cuando alguien  de  buen  gusto se  apiadara de los tapatíos.  Pero Paco,  lo  que tiene  de “ego” lo tiene  de  terco,  alegando que el  escultor le dijo que  con dos millones  tendrían  levantada  la monstruosidad   a tiempo,  le  siguió por sus calzones.

¿Quién iba  a saber  de escultura urbana más  que el señor gobernador? ¡Niden!  ¿Pues  quién?

Ahora no  son  arcos.  Es  taza.  Menos  mal  que no  se les  ocurrió  imponer  que  fuera  taza  de  baño,  porque igual los  tapatíos tenían que  aguantarla  y  pagarla.

Por lo pronto da una idea como  de  esos vulgares  tarros  de  cerveza  que traen  de  Alemania  algunos  que  van  a  las originales  fiestas  de octubre,  donde  se  “chupa  chelas” casi, casi,  como  por acá.

Dicen que Enrique Alfaro pone cara  como  de  estar ante  la Mona Lisa y  asegura  que  se  verá preciosa  su  taza, armonizando  con  la joyita  barroca  de la  capilla de Aranzazú y el templo    del  desaparecido convento de  San Francisco,  si  es que para   entonces todavía  está  en pié.

Y ni  quien  contradiga  a su Alteza  Nada Serenísima, porque ya  se  sabe  cómo se pone si  alguien  considera  nacos  sus gustos   estéticos, y  bastante  obvios  los pagos  de  favores  al  cantante de “Cuca” por  su  ayuda en la campaña  pasada.

Después  de  la  friega  que le puso a  la ciudad, al  desaprovechar  la  oportunidad  de librarla  de  ese adefesio  de “Minerva”, con  la que fastidió  a los  tapatíos  un  escultor forastero, Alfaro le   sigue,   tratando de  llenar de adefesios  la antes  armoniosa  Guadalajara,  pero   ya  no con “monos feos” , como  dijera Paco Ayón,  padre;  sino  con boberías  “tamaño  bestia” del  tamaño del ego  de  quien las  impuso.

Ya adelantan que  en   Catedral  colocará enorme reloj  “Que nada más va  a  dar la hora que Alfaro ordene”,  porque ya está  harto   de que  el   baleado reloj  de Palacio de Gobierno  se la pase   contradiciéndolo.

Tendencia  irresistible   de  políticos super   egoístas.  Costumbre de  dictadores.

No  es cosa  de partidos  -todos  son  iguales, lo mismo-, es  problema  de egoísmos  basura   agigantados  que  son tolerados  por  los  dejados  o indolentes.